Todos creemos saber el significado de las palabras de mayor uso. La mayoría de las veces lo sabemos. Sin embargo, podemos saber parte de su significado lo cual nos da una idea incompleta del concepto. Hoy quisiera tocar el tema del Terror. Para eso se hace indispensable definirlo para saber de qué estamos hablando.
Terror (del latín terrōr, terrōris) es el sentimiento de Miedo. El miedo es una emoción desagradable que es provocada por la percepción de un peligro, real o imaginario, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, que se manifiesta en todos los animales, lo cual naturalmente nos incluye. La máxima expresión del miedo es el Terror. Además, el miedo es la fuente de un sinfín de sensaciones y sentimientos entre ellos, la ansiedad

Fobia término derivado de Fobos del griego “miedo” (Fobos era hijo de Ares y Afrodita en la mitología griega) la personificación del miedo. Las fobias son trastornos de ansiedad que se caracterizan por un miedo intenso, desproporcionado e irracional, ante seres, objetos o situaciones concretas. Si el miedo se define como esquema de supervivencia se puede asumir que el terror sobreviene cuando el miedo ha superado los controles del cerebro y ya no puede pensarse racionalmente. En casos muy graves puede llegar a inducir una parálisis completa del cuerpo, sudoración fría e incluso la muerte por paro cardíaco.

Se llama también Terror, a los géneros literario, cinematográfico o de historieta que tienen como objetivo provocar sensación de miedo extremo en el lector o el espectador. Como pueden apreciar la definición es bastante amplia y muy esclarecedora, para darles un panorama más amplio, le agregaría el termino Pánico, nombrado al pasar en el artículo sobre el Necronomicón que publicamos hace ya un tiempo.
Pánico se llama al miedo grande, el temor excesivo, que induce la cobardía extrema. Procede del griego Panikós. En realidad, la expresión completa es «terror pánico«. Según la mitología, el dios Pan usó de una estratagema tan ruidosa para vencer a los enemigos de Osiris a quienes él protegía, que aquellos huyeron aterrados. Desde entonces, alegan los autores antiguos, se llama así al terror excesivo e infundado.

Debido a que se nutre de una emoción primaria como el miedo, hay muchísimas personas que les encanta sentirlo (ya que saben que es controlable) consumiéndolo en algunos de los géneros que ya mencionamos como el literario y el cinematográfico. Aunque hay muchos otros que prefieren llevar a limite su compulsión, practicando “deportes extremos” o llevando el corazón a los límites del fallo. Su recompensa, una descarga masiva de Adrenalina.
Es la base de la respuesta de lucha-huida, frente a un gran miedo se activan varias respuestas orgánicas para que el cuerpo enfrente la lucha o ponga la mayor distancia posible del peligro. La imposibilidad de elegir alguna de las dos, como por ejemplo quedarse sin hacer nada genera lo que se conoce por stress del cual hay miles de libros escritos.

Hasta aquí todo muy informativo y muy lindo, Pero que motiva que Montevideo Tarot se interese en este artículo en particular.
El interés radica que el miedo y la curiosidad van de la mano. Siendo esta última, más poderosa que la primera. Y en muchas ocasiones nos obliga a enfrentarnos con el miedo y a superarlo. El verdadero logro de la valentía no es enfrentar el peligro de forma ciega y a lo loco. Es conocer el peligro y las consecuencias de encararlo, enfrentar el miedo y vencerlo. Por supuesto en las que hay ocasiones, que la magnitud del peligro es tal, que enfrentarlo no solo es estúpido, es suicida. En ese caso el miedo funciona como un refuerzo de la supervivencia.
Pero hay situaciones que el miedo actúa como un “amplificador” e incluso como un “generador” de peligro muchas veces mínimo o inexistente, que paraliza nuestro accionar y por extensión el disfrute de la existencia. Provoca ansiedad y depresión, dos males muy extendidos y que hacen estragos en nuestra sociedad. Para la mayoría resulta gracioso que alguien tenga fobia, sienta terror o pánico no ya por una paloma, si no por las plumas de las aves. Terror tal, casi comparable a enfrentarse cara a cara con un depredador de 500 kilogramos. Sin embargo, esas personas lo sufren y no es nada gracioso.

De igual modo los ataques de pánico, los empujes de ansiedad que sufren muchas personas y que no saben ni su origen o que los dispara, perjudica y trastorna la existencia de muchos uruguayos y uruguayas. Muchas veces su origen es psicológico y está enterrado en el inconsciente. Un hecho del pasado que en su momento genero una gran angustia, un temor intenso y que muchos años después se manifiesta con un poder inusitado. La única forma efectiva de erradicarlo (o de mejorar) es con terapia y a veces con ayudad farmacológica psiquiátrica.
Ayuda a saber de forma profundamente certera, que el pasado no actúa en el presente. Lo que ocurrió y que en su momento no se pudo enfrentar, ya no existe. Se está libre y alejado de esa situación, persona u hecho. Por más horrible que haya sido, ya no estás ahí. No es una amenaza.

Les pondré un ejemplo tonto. Cuando uno va al cine a ver una película de terror, sabe que es una fantasía. Pero para que funcione (como toda película) uno debe de ser un espectador crédulo, absorber lo que se nos muestra sin demasiada crítica y de esa manera participar de la experiencia. «Supresión momentánea de la realidad» es como se le conoce. De esta manera cerramos los ojos al ver como un vampiro sale de su tumba, o nos retorcemos en el asiento cuando de repente en una habitación escasamente iluminada, un zombie hambriento pretende sacarle un pedazo a la protagonista que grita. Y a veces nos dejamos llevar y gritamos también, sintiendo cierto alivio y el corazón en la garganta.
Luego salimos de la sala y volvemos a la realidad. La realidad que cada uno vive esta en el presente, no en el pasado o en el futuro. Está anclada al ahora. La depresión surge por eventos que acontecieron en el pasado y la ansiedad por eventos que aún no han sucedido y probablemente nunca sucedan. El factor común de los dos es por supuesto, el miedo.

Hay una frase famosa de Franklin D. Roosevelt apenas comenzada la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Muchos americanos estaban convencidos que era imposible ganar la guerra. En esos primeros meses de 1941 dijo lo siguiente “A lo único que debemos temer, es al miedo”. Todos sabemos cómo termino ese conflicto.
Aquí en Montevideo Tarot hay artículos sobre diferentes tipos de monstruos, míticos y modernos. Demonios y dioses. Y de las criaturas que pueblan la noche y las pesadillas. Están escritos para conocer mejor lo que otras generaciones pensaban sobre el miedo y lo que las angustiaba. Como lidiaban y alejaban de su mente esos fantasmas. No olvidemos que no somos muy diferentes a nuestros antepasados, solos disponemos de mejor tecnología, pero en el fondo seguimos siendo los mismos primates asustadizos que poblábamos África hace ya muchos siglos atrás.
Necesitamos conocernos en profundidad para vencer al terror, a la ansiedad y al pánico de lo que vendrá y desterrar definitivamente de nuestra mente a lo que fue. El famoso psicólogo Carl Jung en una entrevista en 1959 en Zúrich, Suiza dijo los siguiente: “Necesitamos más psicología, necesitamos entender más de la naturaleza humana porque el único peligro real que existe es el hombre mismo. Él es el gran peligro y somos totalmente inconscientes de eso. No sabemos nada del hombre, demasiado poco. Su sique debe de ser estudiada, porque nosotros somos el origen de todos los males”

Desde entonces ha habido un gran avance de esta disciplina, sin embargo, la mayoría de las personas andamos por el mundo sin conocer las poderosas herramientas de autosondeo que han desarrollado en las últimas décadas. Y sin aplicar las antiguas, ya desarrolladas por Epictecto, Buda o Lao Tse. Sin profundizar en la filosofía que tiene un gran número de respuestas sobre cómo encarar a lo que nos da “Chucho”. El miedo nos miente diciéndonos que estamos solos, aislados, que nadie nos entiende (en especial uno mismo). No quiere solos, así somos más fácilmente vulnerables. Evita que creamos en nosotros mismos y en lo terriblemente poderosos y poderosas que somos. Evita que construyamos puentes o que nos sumemos. Hace que nos lamentemos y que sigamos lamiendo heridas que hace ya mucho son cicatrices. Nos dice que no podemos caminar cuando poseemos poderosas alas para volar. Que no valemos nada, cuando somos lo más hermoso de la creación. En definitiva, el miedo es algo “jodido” de atesorar, un neurotóxico que nos impide ver el mundo como es realmente.
Está bien tener miedo, evita que hagamos demasiadas idioteces, no dejemos que se salga de control, que se transforme en terror o pánico y que nos paralice por años. Conócete, observa el mundo objetivamente y veras que na hay nada de aterrador. Solo toma algún recaudo y lárgate. Y si estas todo o toda rayada por maltratos del pasado, por errores cometidos, descuida ya no importan, ya no pueden tocarte. Aprende de ellos, atesora su enseñanza y prepárate para cometer nuevos errores, es la única forma de vivir. De lo contrario solo subsistes, sin existir realmente.

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