En esta nueva entrega del bestiario mítico moderno, veremos a los vampiros. Todos sabemos a grandes rasgos que son los vampiros. Originalmente los vampiros descendían de un vampiro único, el primero en ser maldecido. Esta maldición consiste que no pueden vivir a la luz del día, no pueden comer ni beber, su único alimento es la sangre de animales o personas, por lo tanto son parásitos. El ajo y la plata le son tóxicos, y se les mata clavándoles una estaca en el corazón, cortándoles la cabeza y quemando el cuerpo.
Desde que Bram Stoker publicara su Drácula en 1897 el interés por los vampiros ha ido en aumento. Por supuesto el cine ha popularizado la figura del vampiro, desde el mismo inicio de la cinematografía. En un principio el vampiro era encarnado por un noble transilvano. Un no muerto, un ser que se mantiene inmortal bebiendo la sangre de inocentes mujeres. Por su propia naturaleza era un ser infernal.
Grandes actores han interpretado a este monstruo romántico. He infinidad de acercamientos que han ensayado los guionistas. Desde la maldición a causa de un amor perdido, que son portadores de una enfermedad (algo similar al hombre lobo) o directamente un salto en la evolución, un cambio en el genoma humano. Esto han aumentado la mítica de este tan querido y especial monstruo moderno.

De hecho, Stoker se inspiró en un personaje histórico real, para su Drácula. Se trata del príncipe Vlad Tepes de Valaquia, cuyo título Dracul, hacía referencia al dragón de su escudo familiar. La historia de Vlad es merecedora de un artículo aparte. Digamos que era un hombre cuyas circunstancias lo obligaron a ser especialmente cruel, su apodo del empalador les pueden dar una idea del grado de crueldad que estaba dispuesto a llegar.
Para quienes no conozcan el término “empalador”, hace referencia al individuo que empala, el cual deriva del verbo empalar, que es la acción de insertar una rama gruesa o tronco a través del esfínter de una persona y sacarlo por su pecho. Una forma de tortura que lleva irremediablemente a la muerte, una horrible muerte. Vlad Tepes le encantaba esta medida de terrorismo para aterrorizar a enemigos y aliados. En esa época de la historia, más concretamente 1460, en lo que hoy es Rumania, Drácula era un monstruo muy real.
Sin embargo, la idea de los vampiros es mucho más antigua. No con los detalles específicos del vampiro moderno. Tengan en cuenta por ejemplo que el murciélago vampiro (una especie hematófaga de quiróptero) es originaria de América del Sur y se vino a saber de ellos recién a finales del siglo XIX principios del XX. Al parecer, desde siempre, seres sedientos de sangre han asechado a la humanidad, en todas partes del mundo. La mención más antigua es de un ser mítico llamado, Lamia.

La Lamia tiene sus raíces en la mitología griega. Según la leyenda, era originalmente una reina de Libia y amante de Zeus. Si no saben cómo era Zeus en cuestiones de amantes (tal vez deberían leer nuestro artículo sobre el zodiaco). Digamos que no era alguien que apoyase la monogamia. Tuvo con esta reina humana varios hijos. Al enterarse, la diosa Hera, esposa de Zeus, en vez de encarar a su díscolo marido, mató a los hijos de Lamia. Después la convirtió en una criatura monstruosa. Algo que hacía a menudo Hera, con los hijos bastardos de Zeus y sus desgraciadas madres. A la Lamia se la describe como una mujer hermosa hasta la cintura, ya la parte inferior de su cuerpo. pertenecía a una serpiente o dragón. A veces se la representa con alas de murciélago o garras afiladas. Esta apariencia dual de mujer y serpiente refleja su naturaleza monstruosa. Algo similar a lo que le sucedió a Medusa.
Era una criatura sedienta de sangre que se alimentaba principalmente de niños. Se cuenta que ella acecha en la oscuridad de la noche para secuestrar y devorar a los infantes. En algunas versiones de la leyenda, Lamia también se alimenta de hombres jóvenes o de su energía vital. Además de su apetito voraz, Lamia se considera a menudo una entidad malévola y seductora. Se dice que utiliza su belleza y encanto para atraer a los hombres y devorarlos. También se le atribuyen poderes de transformación y la capacidad de cambiar su forma para escapar o engañar a sus presas. Un claro castigo a los hombres en general y a los infieles en particular.
Curiosamente no se sabe cómo lograron matar a este monstruo ni las armas utilizadas. Sin embargo, hay algunas versiones que mencionan formas de protegerse o repeler a la Lamia. Pueden ser ahuyentadas o heridas por objetos sagrados como crucifijos, agua bendita, amuletos religiosos o símbolos sagrados. Si prestaron atención, esos objetos son posteriores al siglo II y el relato mítico es muy anterior. Otros afirman que se pueden utilizar conjuros o rituales específicos para protegerse o desterrar a las criaturas sobrenaturales, incluyendo a las Lamias. En este punto de la investigación histórica la Lamia original ha generado unas cuantas más. De hecho todo un grupo de monstruos. Por ultimo según algunas creencias populares, ciertas hierbas o plantas, como el ajo, la ruda o la salvia, pueden tener propiedades protectoras contra criaturas malignas, incluyendo a las Lamias. Los griegos no nos dejaron pistas de como matar a este monstruo vampírico antiguo

Se las conoce ademas con otros nombres como Empusa (poseía una pata de asno y otra de bronce) o Mormo, si bien difieren en algunos detalles, básicamente eran usadas para asustar a niños traviesos, incluso Mormo mordía en la noche los dedos de los más desobedientes. Todas tenían un denominador común bebían la sangre o la esencia vital de niños y hombres. Las lamias no dejaron de existir como los antiguos griegos, su leyenda se espacio por Europa, quedando vivas en el folclore.
Dado lo detallado de la historia de la Lamia, sería razonable ver si existía algo igual o parecido en las mitologías asirias y egipcias. No se mencionan específicamente criaturas mitológicas con características vampíricas como las que conocemos en la tradición europea. Sin embargo, hay algunas referencias a seres o figuras que comparten ciertas similitudes con los vampiros en términos de comportamiento o atributos.
En la antigua Asiria, existe una mención relacionada con la diosa Lamastu, quien se consideraba una entidad malévola que acechaba a las mujeres embarazadas y a los niños. Lamastu se describía a veces como una mujer con cuerpo de león o un demonio alado. Se creía que chupaba la sangre de sus víctimas. Aunque no se le consideraba un vampiro en el sentido tradicional, algunas de sus características comparten similitudes con las criaturas vampíricas.
En la mitología egipcia, no hay nada parecido a un vampiros tal como los conocemos en la cultura popular. Sin embargo, hay algunas referencias a deidades o seres sobrenaturales que tienen características asociadas con la sed de sangre o la inmortalidad. Por ejemplo, la diosa Sekhmet es conocida como la diosa leona de la guerra y la destrucción. Se creía que tenía una sed insaciable de sangre y que podía enviar enfermedades y plagas. Aunque no es un vampiro per se, su apetito desmedido por la sangre recuerda mucho a la sed de estos.

Además, en la mitología egipcia, hay referencias a la «Sombra» o «Akh», que es el espíritu o la entidad que sobrevive después de la muerte. Se creía que el Akh podía tener interacción con el mundo de los vivos. Que dependía de ciertos rituales y ofrendas para mantener su existencia. Algunas interpretaciones modernas han relacionado estas creencias con el concepto de chupar la energía vital de los vivos, aunque no se menciona explícitamente como una característica vampírica.
Uno pensaría que en el imperio romano se heredaría a las lamias como monstruos acechadores de niños, sin embargo no fue así. En la mitología romana, no hay una figura específica que se asemeje directamente a la Lamia de la mitología griega. Existe una criatura llamada «Striga» que comparte algunas similitudes con la Lamia en términos de características y comportamiento.Las Strigae (plural de Striga) eran consideradas como brujas o hechiceras malévolas que se alimentaban de la sangre de los niños y tenían la capacidad de transformarse en aves de rapiña, como búhos o lechuzas. Las Strigae eran temidas como seres nocturnos que acechaban a los más vulnerables, especialmente a los recién nacidos.
Se creía que la Striga tenía una apariencia monstruosa y aterradora. Podía cambiar de forma, tomar la apariencia de animales y volar por la noche en busca de sus presas. Al igual que la Lamia, las Strigae se relacionaban con la figura de la mujer y se decía que podían seducir y atraer a los hombres para llevar a cabo sus actos malévolos. Si bien la figura de la Striga en la mitología romana, tiene algunas similitudes con la Lamia griega, es importante destacar que no son exactamente lo mismo. Cada una tiene sus propias características y matices culturales. Sin embargo, la conexión entre estas figuras mitológicas es interesante, ya que muestra cómo diferentes culturas desarrollaron narrativas similares en relación con criaturas depredadoras que se alimentaban de la sangre o la energía vital de los seres humanos, especialmente de los niños.

Luego de la caída del imperio romano, a las Strigae le sucedió lo mismo que a la lamia. Y por este recorrido histórico, llegamos a Rumania patria de Vlad Tepes y Drácula. Encontrándonos con el Strigoi. El término «Strigoi» tiene su origen en la mitología y las creencias folclóricas de Europa Oriental, especialmente en las regiones de Rumania, Serbia y Albania.
En la mitología rumana el strigoi, son las almas de los muertos que salen de sus tumbas durante la noche para aterrorizar a los vivos. Una “strigaica” es una bruja. Estos nombres “striga”, que en rumano significa chillar. En italiano “strega” significa «bruja». Derivan de la palabra latina “strix”, que significa «lechuza» o «ave de mal agüero». Inicialmente, se refería a un tipo de espíritu maligno o demonio en la mitología romana. Sin embargo, con el tiempo, el concepto del Strigoi se desarrolló y evolucionó en las creencias y leyendas de Europa Oriental.
Los Strigoi son considerados como espíritus vampíricos o criaturas no muertas. Se cree que son personas fallecidas que regresan de la tumba para atormentar a los vivos y alimentarse de su sangre o de su energía vital. Son vistos como seres nocturnos y malévolos, que pueden transformarse en animales, como lobos o murciélagos. Hay diferentes tipos de Strigoi en la tradición folclórica. El Strigoi Mort, por ejemplo, es un espíritu de un difunto que se levanta de la tumba y puede causar daño a los vivos. El Strigoi Vii es una persona viva que tiene la capacidad de proyectar su espíritu durante el sueño y convertirse en un vampiro espiritual para drenar la vitalidad de otros. También existe el Strigoi Usturoi, que es un tipo de vampiro que puede ser repelido por el ajo.

Es interesante como en el idioma rumano hay una gran variedad de palabras asociadas una Strigoi viu es una bruja vampira. Todos ellos con el objetivo atormentar a los vivos. Para evitar estas eventualidades se han desarrollado una serie de medidas preventivas. Para que los strigoi dejen en paz a sus víctimas, hay que desperdigar semillas con clavos ocultos dentro de ellas. Estas criaturas obsesivas no pueden seguir su camino sin antes contar las semillas. Cuando se pinchan con los clavos ocultos, comienzan a contar otra vez. Al igual que en las historias de vampiros, clavar una estaca en el corazón del Strigoi se considera una forma de matarlo. Enterrar el cadáver del fallecido con rituales especiales, colocar objetos sagrados en la tumba o realizar exorcismos, evitan que vuelvan a las andadas. También se cree que ciertos objetos y sustancias, como el ajo y la cruz, pueden proteger a las personas de los ataques de los Strigoi.
Cortar la cabeza del Strigoi se menciona como una medida efectiva en algunas tradiciones. La incineración del cuerpo del Strigoi, se considera una forma de deshacerse de su influencia y prevenir su regreso. Para otros la única manera de eliminarlos es arrancándoles el corazón a plena luz del día y anclándoles a la tumba con estacas.
Se cree que los strigoi no se convierten mediante la mordida de otro vampiro, sino que son el séptimo hijo varón de una bruja, o de alguna mujer que haya cometido adulterio. A simple vista no se diferencian de los humanos. Hay tradiciones que afirman que son vampiros humanos, es decir, humanos con capacidades vampíricas pero sometidos a las leyes naturales. Otras versiones sostienen que los strigoi pertenecen al orden supremo en la jerarquía vampírica.

Como sin duda notaron la conexión con los strigoi rumano y las striga romanas es muy fuerte. Hay que hacer aquí una salvedad ya que los strigoi son la fuente principal de los vampiros occidentales. Otro tipo de vampiro son los Upir. Los Upir son criaturas vampíricas que forman parte de las creencias y el folclore de Europa Oriental, especialmente en Ucrania y áreas circundantes.
Los Upir son considerados criaturas vampíricas en la mitología eslava. Se creía que eran espíritus o almas de personas fallecidas que regresaban de la tumba y se alimentaban de la sangre de los vivos. Se les describe como seres similares a los vampiros tradicionales, con colmillos afilados, piel pálida y una apariencia antinatural. Es un tipo de vampiro excepcionalmente sanguinario a la vez que imprudente. Son capaces de eliminar una aldea en una sola noche. Esa conducta descontrolada alerta a las autoridades las cuales proceden a su eliminación. Pero tienen una ventaja con respectos a otros vampiros, pueden Tiene andar a plena luz del día, aunque prefiere atacar durante la noche. Se alimentan de sangre y energía vital de sus víctimas. Tienen la capacidad de hipnotizar a sus presas. Se cree que los Upir también podían transformarse en animales, como lobos o murciélagos, y controlar ciertos fenómenos naturales.
Los Upires no se transforman mediante la mordida de otro vampiro. El folklore ruso es muy estricto en esta cuestión, estos vampiros son los cadáveres ambulantes de herejes, hechiceros y brujas. La única procedencia alternativa aceptada es mediante la unión de un Hombre Lobo y una bruja, lo cual nos indica que son más modernos que los relatos rumanos. El aspecto de los Upir es similar al de los cadáveres humanos. Al igual que con otras figuras vampíricas, existen ciertas medidas para protegerse de los Upir. Estas incluyen enterrar los cuerpos de los fallecidos en posiciones específicas, colocar objetos sagrados en las tumbas y realizar rituales protectores.

Poseen una tez pálida, labios retraídos y encías horrorosamente enrojecidas. En cuanto a cómo se les puede matar, apuñalar el corazón del upir con una estaca bendita funciona, la otra seria sumergirlos en agua bendita. La decapitación y la incineración se mencionan como formas alternas de eliminación.También se cree que el ajo y las cruces pueden repelerlos y mantenerlos alejados. Los Upir han dejado una marca significativa en el folclore y la cultura de Europa Oriental. Han sido fuente de inspiración para numerosas historias, leyendas y obras literarias en la región. Además, han influido en la representación de los vampiros en la literatura y el cine, especialmente en Europa del Este.
Pero que sucede en otros continentes, en otras culturas con respecto a estas criaturas. En la mitología china, existen los jiangshi, son vampiros tradicionales chinos que se cree que son cadáveres reanimados. A menudo se representan como cuerpos rígidos y pálidos, que saltan o danzan en lugar de caminar. Se dice que se alimentan de la energía vital de los vivos, especialmente de su qi. Se cree que los jiangshi son reanimados por una energía maligna y pueden ser repelidos con símbolos y objetos sagrados, como el papel amuleto de Yin Yang.
Chiang-shih (Taiwán): Similar a los jiangshi chinos, los chiang-shih son considerados vampiros o cadáveres reanimados en la tradición taiwanesa. Se cree que son creados por la muerte violenta o por no recibir los rituales funerarios adecuados. Los chiang-shih suelen tener características similares a los jiangshi, pero también se les representa a menudo con largas uñas y colmillos afilados.

Penanggalan (Malasia): Es una criatura vampírica en el folclore malayo. Se cree que es una mujer que practica la magia negra y puede separar su cabeza y órganos internos de su cuerpo durante la noche. Estos órganos flotantes se desplazan en busca de sangre fresca. Para protegerse de un penanggalan, se pueden colocar objetos afilados debajo de la casa o se pueden esparcir espinas de hibisco alrededor de la entrada. Se les puede matar destruyendo el cuerpo que dejan detrás mientras se alimentan.
Langsuir (Malasia e Indonesia): El langsuir es una figura vampírica femenina en la mitología malaya e indonesia. Se cree que es el espíritu de una mujer que murió durante el embarazo o en el parto. El langsuir se alimenta de la sangre de los hombres y a menudo se le representa como una mujer hermosa con largos cabellos y alas de murciélago. Se dice que el olor a flores marchitas o la presencia de una hoja de pandano pueden ahuyentar a un langsuir.
Manananggal (Filipinas): Es un vampiro presente en las creencias y folclore de las Filipinas. Se dice que es una criatura que se separa del torso, dejando sus piernas en tierra y vuela durante la noche en busca de sangre de mujeres embarazadas. Usan para eso una trompa que se conecta al corazón del feto vaciando a la madre de toda su sangre. Para eliminarlas es mejor esperar a que separen su cuerpo y se unta sal, ajo en polvo y ceniza en la unión de las piernas. Al tratar de unirse de nuevo, no podrá y el sol la aniquilara sin remedio. Un ser realmente horrible.

En Japón la mitología reúne a tres interesantes criaturas parecidas a los vampiros pero con cualidades y características locales.
Nukekubi: En el folclore japonés, los Nukekubi son seres que se asemejan a los vampiros en ciertos aspectos. Se cree que son mujeres que pueden desprender su cabeza del cuerpo durante la noche y volar en busca de sangre o energía vital de los seres humanos. A diferencia de los vampiros occidentales, no tienen colmillos ni chupan la sangre directamente, sino que absorben la esencia vital de sus víctimas. Muy parecida a un penanggalan malayo.
Yama-uba: Es una figura de la mitología japonesa que a veces se asocia con características vampíricas. Se cree que es una anciana que habita en las montañas y se alimenta de la sangre o la carne de los seres humanos. A menudo es retratada como una bruja con habilidades mágicas y puede tomar la forma de una hermosa mujer para atraer a sus víctimas
Gashadokuro: Aunque no son vampiros en el sentido tradicional, los Gashadokuro son gigantes esqueléticos que se cree que se forman a partir de los huesos de personas fallecidas sin entierro adecuado. Estas criaturas se alimentan de la sangre y la carne de los seres humanos, y se dice que vagan por la noche en busca de víctimas.

En el folclore y los mitos africanos, no existe una figura de vampiro exactamente igual a los que se encuentran en la tradición occidental. Sin embargo, hay algunas criaturas y seres sobrenaturales que comparten algunas características con los vampiros.
Asanbosam (Ghana): En la mitología de Ghana, el Asanbosam es una criatura vampírica que se dice que tiene garras afiladas y dientes puntiagudos. Tiene la capacidad de atraer a las personas con su encanto y luego se alimenta de su sangre. A menudo se le representa con patas de murciélago y se dice que vive en los árboles.
Adze (Ewe, Ghana y Togo): El Adze es una criatura vampírica en la tradición de los pueblos Ewe de Ghana y Togo. Se dice que tiene la capacidad de transformarse en una luciérnaga y beber sangre humana. Además, se cree que puede poseer a las personas y causar enfermedades y desgracias, siendo de naturaleza maligna.
Impundulu (Sudáfrica): También conocido como el «Rayo del Amanecer», es una criatura vampírica en la mitología zulú y xhosa de Sudáfrica. Se dice que toma la forma de un pájaro gigante o un hombre con plumas negras. Se alimenta de la sangre y la energía vital de las personas, y se cree que puede controlar el clima y causar tormentas eléctricas. Si bien estas criaturas comparten ciertas similitudes con los vampiros, es importante tener en cuenta que las tradiciones y creencias africanas son diversas y complejas. Cada región y comunidad tiene sus propios mitos y leyendas. Las figuras vampíricas pueden variar en sus características y comportamientos.
En nuestro continente americano hay varias culturas indígenas que tienen referencias a seres similares a los vampiros en su mitología y folclore.
Chonchon (Chile): En la mitología mapuche de Chile, el Chonchon es un ser vampírico. Se cree que es la cabeza de una persona fallecida que se desprende del cuerpo y adquiere la capacidad de volar. Tiene la habilidad de chupar la sangre de sus víctimas y se representa con ojos y alas grandes.

Camazotz (Mesoamérica): En la mitología maya y azteca, el Camazotz es una criatura vampírica representada como un murciélago gigante. Se le atribuye la capacidad de atacar a los seres humanos para succionar su sangre. También se le asocia con la muerte y la oscuridad.
Cihuateteo (México): En la mitología azteca, las Cihuateteo son espíritus femeninos asociados con las mujeres que murieron durante el parto. Se cree que rondan por la noche y pueden robar la vitalidad de los vivos, incluida la sangre. Aunque no son estrictamente vampiros, comparten ciertas características con ellos. La llorona está conectada a esta creencia.
Peuchen (Chile y Argentina): En la mitología mapuche y tehuelche de Chile y Argentina, el Peuchen es un vampiro que se dice que tiene la capacidad de transformarse en diferentes formas, como un animal o un objeto. Se alimenta de la sangre de los seres humanos y es considerado un ser malévolo y de difícil exterminio.
En los pueblos indígenas de Norteamérica, no hay una figura equivalente al vampiro de la tradición occidental. El único que podría acercarse es el Wendigo. Es una figura presente en las creencias de varios pueblos indígenas en el norte de Estados Unidos y Canadá, como los ojibwa y los cree. Aunque no es un vampiro en el sentido tradicional, se le considera un ser malévolo que puede poseer a las personas y convertirlas en criaturas hambrientas de carne humana. Se cree que su deseo insaciable de carne lo lleva a cometer actos violentos.
Hay muchos más, pero ya tienen una idea de la globalidad de la idea detrás del vampiro y su universalidad. Si lo piensan un momento las más antiguas están asociadas a la sangre y la vida. Un parasito que se nutre de la sangre y la esencia vital de las personas, que ataca de noche y es casi invulnerable es realmente aterrador y conectado a nuestros miedos más atávicos.

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