La Jerarquía Celestial II

Esta es la segunda entrega de la Jerarquía Angélica. En este artículo nos vamos a centrar en el segundo anillo y sus tres coros. En el segundo circulo se encuentra la jerarquía angélica poseedora de la fuerza de ejecución de los planes divinos. Antes de enfocarnos de lleno en el segundo circulo angélico, vamos a ver que opinaban al respecto los antiguos judíos y cristianos al respecto de estos ayudantes celestiales.

En la Tanaj (también conocido como Mikrá, que es el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo. Es decir, la Biblia Hebrea) solo se nombra a dos ángeles. Al arcángel Gabriel que según se cree, iluminó el entendimiento de Daniel. Y el arcángel Miguel, considerado protector de Israel, según se relata en Daniel 12:1. Luego y ya dentro de la Biblia cristiana, en el Libro de Tobías aparece el arcángel Rafael. En el libro no canónico de Enoc, se dice que los ángeles asistieron a la entrega de la ley mosaica. En el Nuevo Testamento se aclara que: los fariseos creían que los ángeles comunicaban al hombre con la voluntad de Dios, como reza el pasaje de Hechos 23:9. Por otro lado, los saduceos no creían ni en ángeles ni en espíritus, Hechos 23:8.

Ireneo (Ireneo de Lyon, conocido como San Ireneo 130-195 d. C. y declarado padre de la iglesia por el Papa Francisco) mostró que había jerarquías entre ángeles. Orígenes de Alejandría (c. 184-c. 253), también conocido como Orígenes Adamantius, creía que, si un ángel puede caer de la gracia, un demonio puede recuperarla. Este simple párrafo tiene una lógica interna fuerte. Validada por la infinita misericordia divina. Como ya lo hemos vistos en otros artículos aquí en Montevideo Tarot, existe por lo menos un antecedente de rebelión angélica y la demostración clara del castigo divino. Castigo que convirtió a esos ángeles rebeldes en demonios. La posibilidad de arrepentimiento y perdón divino, de transformar a un demonio en ángel, no es tan conocida. Cristo la repite muchas veces al referirse a los pecadores y el perdón. Para Él, tanto ángeles como humanos podían pecar (y lo habían hecho) y por ende, podían ser perdonados. Si así lo pidiesen y si su arrepentimiento fuese sincero.

San Jerónimo (347-420 d. C.) pensaba que, al nacer, a cada persona se le entregaba un ángel guardián, custodio o de la guarda. Dionisio en 500 d. C. dijo que un ángel es imagen de Dios. Por lo que su luz es divina. Me refiero a Pseudo-Dionisio Areopagita, (que vivió entre los siglos V y VI d. C.), el cual fue un teólogo y místico bizantino. Durante siglos se produjo una confusión de nombres, al asociarlo con San Dionisio Aeropagita (por eso lo de pseudo (falso) en su nombre), el obispo y mártir ateniense del que se habla en los Hechos de los Apóstoles y que había sido convertido al cristianismo por influjo del mismísimo apóstol San Pablo.  Gregorio Magno (540-600 d. C.) dijo que los ángeles tenían poder sobre cuerpos celestiales, mientras que Pedro Lombardo (teólogo escolástico) 1100-1160 d. C. pensaba que un ángel podía cuidar a muchas personas. Estos hombres eran teólogos y como San Gregorio considerados padres y doctores de la iglesia. Sus pensamientos y consideraciones sobre el tema son muy relevantes.

La Segunda Jerarquía

Las Dominaciones.

Este es cuarto coro angélico y el primero de esta jerarquía. Esta jerarquía en conjunto, es decir sus tres coros angélicos, se caracterizan por ser poseedores de la fuerza de ejecución de los planes divinos. El término dominaciones es una traducción del latín dominationes usado por la Biblia Vulgata latina para traducir del griego bíblico las palabras kyriotētes y kyriotētos, plurales del sustantivo kyriotēs que significa “poder o posición elevada”, cuya raíz es «señor». Esta singular palabra es empleada en dos ocasiones en el Nuevo Testamento. “… según la fuerza de su poderosa virtud, que El ejerció en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo principado, potestad, poder y dominación y de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” Carta a los Efesios 1.21 para referirse a la jerarquía angélica.

“Porque en El fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles; los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por El y para El.” y la segunda mención en Colosenses 1.16

En ambos casos, estas cartas escritas por San Pablo hacen referencia a este tipo de ángeles en el listado de poderes sobrenaturales sometidos a Jesús. Lo hace para enfatizar el poder y la posición del Nazareno como Señor de todo lo creado. Empleando San Pablo para ello los términos comunes para nombrar autoridades civiles de su tiempo, al punto de que se ha llegado a dudar de si el término refiere verdaderamente a los ángeles o a las potestades humanas. Las dominaciones no aparecen en el listado de jerarquías espirituales señaladas en la Carta a los Romanos, que se limita a enumerar a los ángeles, principados y potestades; mientras que en Efesios aún más breve solamente nombra “a los principados y potestades de los cielos”. Las Dominaciones o «Dominios» se presentan como la jerarquía de los seres celestiales. “Señoríos” en algunas traducciones al inglés de la Jerarquía De Coelesti. Las Dominaciones regulan los deberes de los ángeles inferiores. Es extremadamente raro que estos señores angélicos se dan a conocer físicamente a los humanos.

Las Virtudes

Las virtudes son aquellos ángeles a quienes Dios creó para ser portadores de la gracia divina y el valor, dedicándose a que el ser humano se acerque a Dios para estar en comunión con Él. Para cumplir dicha misión, bajan a la tierra, pero no como forma humana, sino como entes abstractos. Cada ser humano posee sus virtudes que lo ayudan a acercarse a Dios y así finalmente a la hora de la muerte, gozar en su comunión. También se les ha asociado en muchos aspectos a los servidores de la Virgen María, y se ha concluido que los ángeles que la acompañan son en su mayoría virtudes. Suelen llevar flores o símbolos de la Virgen y están muy relacionados con la Pasión de Cristo. EL Ángel que le acerco el cáliz en el huerto posiblemente fue una Virtud.

Las virtudes tienen como su deber principal el de trabajar por los milagros en la tierra. Eso debido a ser portadores de la gracia divina. Tradicionalmente se decía que los ángeles que presidieron la Ascensión de Jesús fueron justamente Virtudes. Aparecen mencionados en un versículo de Efesios, donde se declara que Cristo está “por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero.” Efesios 1:21.

Por ultimo la virtud pude definirse como una disposición habitual y firme a hacer el bien. Para los creyentes, hay un catálogo de siete virtudes cardinales capaces de imponerse a los siete pecados capitales y de esta manera salvar el alma. Son una clara influencia de este particular coro angélico. De mas esta decir que los siete pecados capitales tienen su propia influencia demoníaca. Así se enfrentan cada virtud a cada pecado capital: Humildad vs Soberbia. Generosidad vs Avaricia. Castidad vs Lujuria. Paciencia vs Ira. Templanza vs Gula. Caridad vs Envidia. Diligencia vs Pereza. Es de esta manera es que este coro angélico entra de lleno a la esfera terrenal, ya que forma parte activa de la eterna batalla entre el bien y el mal que se da en la tierra, por las almas humanas. Una guerra donde nosotros elegimos a cada instante el bando al que deseamos pertenecer, usando para ello el libre albedrío.

Las Potestades

Según el teólogo cristiano Pseudo Dionisio , las potestades son entidades angélicas que forman parte, junto a las Dominaciones y las Virtudes, de la segunda jerarquía angélica. Las potestades permanecen en nuestro plano finito de realidad. Se encargan de mantener el equilibrio cósmico, las leyes físicas. Se les ha denominado por ello «custodias de las fronteras», en tanto que vigilan los márgenes del mundo espiritual con el mundo físico. Dionisio señaló que, como guardianes celestiales, las Potestades están provistas de conciencia que les evita hacer el mal. Se cree que estos son los guardianes del mundo espiritual y por lo tanto los encargados de llevar a las almas ante la presencia de Dios una vez que mueren. El líder del coro de las potestades se cree que es el arcángel Azrael.

El apóstol Pablo hace mención a estas entidades en su carta a los Efesios. Presentando la vida cristiana como una lucha o combate espiritual: “porque nuestra lucha no es contra hombre de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire.”  En su libro Summa Daemoniaca, el padre José Antonio Fortea dice: “De cada una de las nueve jerarquías cayeron ángeles transformándose en demonios. Es decir, hay demonios que son virtudes, potestades, serafines, etc. Aunque sean demonios siguen conservando intacto su poder e inteligencia«. Por eso la advertencia de San Pablo a la iglesia primitiva. San Pedro las nombra en la primera de Pedro donde en un pasaje se declara que a Cristo “le están sometidos los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades« (I Pedro 3, 22).

Y con las Potestades finaliza el segundo anillo angélico. En la próxima y última entrega haremos mención a la tercera jerarquía, los tres coros angélicos más cercanos a la humanidad y los más alejados del trono celestial.


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