La Biblia del Diablo

En el año 520 Benito de Nursia crea la primera orden monacal, los Benedictinos. Este santo es venerado por las Iglesias Católica, Protestante y Ortodoxa. Su idea era la de monasterios autosuficientes. Organizados en torno a la Iglesia y un claustro cerrado. Este modelo se impondría en Europa y seria la clave para la evangelización del continente.  Se les conocería como los monjes negros, a causa de sus hábitos oscuros.  Setecientos años después, había varias órdenes monacales dispersas por Europa y Asia. Las cuales compartían los tres votos canónicos, la obediencia, castidad y pobreza. Sin embargo, hay diferentes reglas que se acatan de forma exclusiva como si fuesen un cuarto voto. Por ejemplo, los monjes Hospitalarios tienen un mandato de atención a los enfermos, los Jesuitas de obediencia especial al papa y los Benedictinos (una de las ordenes más antiguas) poseían más de una regla. En la edad media romper cualquiera de los votos e infringir algunas de las reglas, era castigado severamente.

Resulta que a finales del 1190 no se sabe con certeza el año, un monje benedictino rompió con una de las reglas. No se sabe exactamente cuál, pero si sabemos el juicio del abad del monasterio. El monje sería empalado vivo. Siendo ejecutado al amanecer del tercer día, por su pecado.  Estando en su celda esperando su destino, recibió una visita celestial, un emisario divino le comunico que, si copiaba la biblia y un compendio de todo el conocimiento humano, sería perdonado por sus errores. Y así se lo comunicó al Abad. De esta manera el monasterio tendría una obra única, aumentando así su prestigio. El abad estuvo de acuerdo, con la salvedad que el monje debería crear esa obra, en una noche. El pedido era imposible y el monje lo sabía. Empezó su obra, pero a la media noche fue más que evidente que su destino estaba sellado. Desesperado, invoco al poderoso príncipe del infierno al mismísimo Satanás, para que lo auxiliase en la imposible obra. Este accedió con la condición que un retrato de cuerpo entero, de su excelencia infernal, estuviese en el libro.  

A la mañana siguiente, el Codex Gigas estaba listo. Un gigantesco libro de 75 kilos. Con unas colosales dimensiones de 92 x 50,5 cm y un espesor de 22 cm. 624 paginas bellamente iluminadas con tintas de oro, rojas, azules, verdes y amarillas. El libro medieval más grande que existe y el cual se encuentra en un perfecto estado de conservación. En él se encuentra una versión de la Vulgata (la biblia traducida al latín por Jerónimo de Estridión sin los libros de los Hechos de los apóstoles ni el Apocalipsis). La Crónica Bohemia de Cosmas de Praga. La guerra de los judíos y Antigüedades judías de Flavio Josefo. Etimologías de Isidoro de Sevilla. Tratados sobre medicina escritos por Constantino el Africano. Curas medicinales, encantamientos mágicos, un calendario, así como Efemérides y necrológicas que permiten tener una idea de la fecha de su creación.

Dejando de lado la leyenda, la obra fue el trabajo de un hombre solo, por más de 30 años. Los recursos materiales fueron vastos, dado la calidad de las pinturas y del pergamino usado.  No se conoce su autor pero un tal Herman, el hermano recluido, aparece en algunas crónicas de la epoca. Antiguamente la copia de libros se usaba como método de expiación. El Codex Gigas es único, no solo por sus dimensiones y el tiempo dedicado a su creación. Su contenido es increíblemente variado y su objetivo muy claro. Compilar el conocimiento mas relevante de la época. O el que su autor consideraba relevante.  Se considera que fue escrito entre el 1204 y el 1230. En las efemérides se hace referencia a San Procopio, un santo bohemio canonizado en 1204. Así mismo, no está registrada la muerte del Rey bohemio Otakar I ocurrida en 1230. Lo que nos da un marco temporal. Hay una nota en la primera hoja del Codex Gigas que ubica a su primer propietario. El monasterio benedictino bohemio de Podlažice. Se duda que hayan sido sus creadores. El monasterio carecía de los recursos para llevar a cabo esta gigantesca obra.

Aunque podríamos decir que aquí empezaría su historia. Y la de una maldición que acompaña al códex. Durante cien años estuvo en posesión de los monjes negros, pero una serie de descalabros económicos llevo a la bancarrota al monasterio que se vio en la necesidad de vender la que era considerada, la octava maravilla del mundo. Se lo vendieron a la orden Cisterciense, conocida como los monjes blancos. Su nuevo hogar fue un monasterio a las afueras de Praga. Los monjes le reservan un lugar de honor en su capilla.El cementerio del monasterio poseía tierra consagrada, traída de la misma Jerusalén, específicamente del monte Gólgota. El cerro donde fue crucificado Cristo. Y todo parecía estar bien hasta que la peste negra azoto al monasterio.

La gente comienza a morir como moscas. Lo que sigue el desastre financiero de los monjes que empiezan a desconfiar del códex. Por orden del obispo es devuelto a los benedictinos. La peste bubónica arraso la región. El cementerio consagrado, fue desbordado de cadáveres. La pandemia se cobró 30.000 vidas y lo transformo en una gran osario. Hoy en día el viejo monasterio es una capilla de cráneos. Pero ahí no concluye ni por asomo, la historia de la Biblia del diablo.

En 1561 el astrólogo y vidente Michel Nostradamus, le entregó a Rodolfo II de Praga que en ese momento era  Archiduque de Austria, su carta astral. En ella predecía que Rodolfo II se coronaria rey de Hungría y a la muerte de su padre, se convertiría en el Emperador de Sacro Imperio Romano. Estas predicciones se cumplieron tal como Nostradamus había predicho. Esto encendió la pasión por lo oculto en el príncipe. Lo que lo lleva a desear tener en su biblioteca al Codex Gigas. Envía emisarios al monasterio benedictino donde estaba el Codex con regalos y expresando sus deseos. Los monjes al principio le dan largas al asunto, pero para 1594 ya estaban tratando con el emperador, así que le entregan el Codex como un regalo digno del monarca. A su vez, el emperador en agradecimiento, les otorga honores, favores y sustanciosos regalos. Por fin tiene en su poder lo que tanto había deseado.

Pero algo empieza a minar la mente del emperador, que cae en la melancolía. Sus acciones se vuelven cada vez más erráticas, se va alejando de la corte, su conducta empieza a dar señales de paranoia y un marcado sesgo antisocial. Es abandonado por sus seguidores y su familia le quita el poder en 1608, doce años luego de hacerse con el Codex.  Solo, sin casarse y sin herederos, muere en 1612. Su muerte es la antesala de la brutal guerra de los 30 años. Durante esos 30 años, el Codex duerme en la fabulosa wunderkammer  del castillo de Hradschin, en Praga. Era la sala privada del emperador Rodolfo II, donde coleccionaba y guardaba todo tipo de objetos y tesoros. La guerra de los 30 años que asoló el centro de Europa, fue impulsada por el odio religioso. Se cobraría tantas vidas como la peste negra. Al norte, en Suecia, gobernaba el rey Gustavo II Adolfo de religión protestante al cual se le conocía con el nombre de, León de Norte. A su muerte en 1632 le sucede su hija Cristina.

Cristina había sido precedida por dos hermanos, los cuales murieron siendo niños. El parto fue muy difícil, los astrólogos reales vaticinaron que si sobrevivía a la noche seria reina. La bebé, sobrevivió. Así que Gustavo II Adolfo, no escatimo recursos para mantenerla a salvo. Cuando tomo posesión del trono, a la edad de seis años y por deseo de su padre, no lo hizo como reina, si no como rey. Guiando a Suecia los últimos 16 años de la guerra. En 1648 los suecos toman Praga y con ella sus tesoros. En un cajón acondicionaron al Codex Gigas, para su viaje de 1500 kilómetros a Estocolmo. Al llegar a su destino, fue colocado en la biblioteca del castillo real. Y catalogado junto a otros textos confiscados. Sin embargo, sucederían algunos eventos en la corte real. Seis años después de la llegada del Codex a la corte, en 1654 Cristina anuncia que desea abdicar y lo hace a favor de su primo Carlos X Gustavo. Pero esto no es lo más raro si se quiere. Cristina protestante de nacimiento, se convierte al catolicismo. Y se va a vivir a Roma, llevándose consigo varias biblias y libros valiosos. Salvo el Codex Gigas, el cual se quedó en Estocolmo. La reina siempre tuvo un velado sentimiento de desconfianza por el enorme libro.

En 1697 a los pocos días de la muerte del rey Carlos XI de Suecia, se desató un incendio en el castillo real. En el caos subsiguiente, la familia real de luto, trata de salvar sus pertenencias más importantes.  De pronto, alguien tiró por la ventana del segundo piso a la seguridad del patio, al pesado Codex Gigas. recuerden que el libro pesa 75 kilos, el cual cayó sin daño alguno. Nadie pudo identificar al sirviente que salvo a este tesoro medieval. Algunos dicen que fue el propio diablo, espantado que su biblia se quemase en el incendio. Desde su llegada a Estocolmo, solo salió de Suecia en contadas ocasiones. Para exposiciones o a pedidos de expertos para objetivos de investigación. Ha sobrevivido a varias guerras y a dos guerras mundiales. Regreso a su Praga natal en 2007, en una visita por un año luego de una ausencia de 359 años.

Este libro tiene un valor inestimable y una larga leyenda con una historia de 800 años. Un tesoro que muchas bibliotecas desearían tener y sin dudas es un volumen que la biblioteca pontificia mataría por poseer.


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