La vida de San Juan Bautista es excepcional en muchos aspectos. Hoy es 24 de junio y según el Santoral Romano es la festividad de San Juan. Es el único santo/a del cual la Iglesia Católica recuerda su nacimiento. Ya que generalmente las fechas asignadas a cada santo o santa está asociado generalmente a la fecha de su muerte. Es por este motivo que solo se celebran dos nacimientos en la fe cristiana romana, el del Salvador y el del Bautista.
Ya desde el comienzo su historia es muy interesante. El evangelista que más nombra a Juan es Lucas, sobre todo en lo que corresponde a su infancia y previo al bautismo de Cristo. Curiosamente no describe su muerte, de ese aspecto se encargan Mateo y Marcos. Según San Lucas, el Bautista tiene todo un periodo de vida oculta, así como Jesús. Pero comencemos por el principio.
Resulta que había un viejo sacerdote judío de nombre Zacarías, cuya mujer Isabel era estéril, (hay que tener en cuenta que en épocas bíblicas la imposibilidad de engendrar un hijo siempre recaía en la mujer siendo motivo de vergüenza y afrenta. Incluso era considerado como un castigo divino. Esto era visto así por la enorme mayoría de los pueblos antiguos). Ambos ya eran veteranos, sin embargo, el buen Zacarías no dejaba de pedirle a Dios un hijo. Tanto Isabel como Zacarías eran muy devotos y fieles a las enseñanzas de Moisés. Un día le toca en suerte a Zacarías el encargarse del incienso en el templo. Esto era un gran honor, el sacerdote elegido entraba al tabernáculo donde se encontraba el Arca de la Alianza en cuyo interior se guardaban las tablas de la ley.

El tabernáculo era un recinto cerrado en el medio del templo y el lugar más sagrado del mismo. Solo los sacerdotes podían entrar al tabernáculo y solo si habían sido nombrados para hacer alguna tarea. Mientras Zacarías procedía a encender el incienso se le aparece un Ángel. El ángel le informa al sacerdote que Dios ha escuchado sus ruegos. Isabel concebirá un niño. Y no solamente eso, ese niño será grande ante el Señor, llenándolo a Zacarías de gozo y alegría. Zacarías le pregunta de forma inocente, al resplandeciente mensajero de Dios y poderoso arcángel, de forma casi resignada, como sería eso posible, si ellos ya estaban viejos. Y que ya no estaban para esos trotes. Y pasó lo que tenía que pasar.
Hay que tener en cuenta que los ángeles en general no se caracterizan por ser muy tolerantes con las dudas y flaquezas humanas. O por lo menos así los describen en la Biblia. Son como un atisbo de Jehová del viejo testamento. Gabriel lo miro muy seriamente y le dijo: “Yo soy Gabriel el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y comunicarte buena nueva”. Como pueden ver la cosa no pinta bien, le dijo nombre, rango y motivo de su visita. Y continúo diciendo: “Te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo”. Y el ángel desaparece.
Mientras tanto, afuera del tabernáculo se estaban impacientando porque Zacarías no aparecía. De repente lo ven salir, blanco como un papel y mudo. Los presentes se acercan a él y lo interrogan, mientras que el pobre sacerdote se hacía entender por señas. Todos se dieron cuenta que algo había pasado dentro del tabernáculo, probablemente Dios se había revelado como una visión.
Luego de terminar su servicio, el sacerdote volvió a su casa y le trato de explicar a su esposa porque estaba mudo, lo cual probablemente ella no lo llego a entender. Pero si debe de haber entendido que algo importante le había sucedido a su esposo, porque a pesar que estaba mudo, presentaba una cara de rebosante alegría. Esa noche ambos concibieron, pero aún no lo sabían. Al poco tiempo Isabel se dio cuenta de que estaba encinta, y durante cinco meses no salió de su casa, agradeciendo al Altísimo el haber quitado sobre ella el oprobio de ser estéril.

Así lo cuenta Lucas, seis meses después el mismo ángel, le anuncia a una jovencita que va a ser la madre del Mesías esperado. La joven y futura madre corre a la casa de su prima mayor para contarle la buena nueva, una prima que vivía lejos y que le debía una visita ya que estaba embarazada. Lo cual era casi un milagro ya que estaba fuera de edad para tener familia. Esa prima era Isabel. El evangelio rescata de forma muy elocuente la alegría de ambas en un bello pasaje que dice así: “Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo: -Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.”
Es fácil de imaginar lo que fue ese encuentro, ya que Zacarías que seguía mudo y lleno de orgullo, se entera que la joven María está embarazada y que fue visitada por el mismo ángel. Su hijo no nato, da vueltas de carnero dentro del vientre de Isabel al escuchar la voz de la virgen. Esto le da a la persona que lee el evangelio, una idea de la importancia de este niño, primo de Jesús. Tres meses después de la visita, Isabel da a luz un robusto varón. Al octavo día cuando lo iban a circuncidar, le preguntan por el nombre que iba a llevar el niño (todos pensaban que se llamaría Zacarías como su padre) Isabel responde que se llamara Juan.
Se levantó un rumor ya que nadie se llamaba así en la familia. Zacarías levanto la mano, pidió una tablilla e escribió “Se llamará Juan”. En ese momento recuperó el habla y agradeció a viva voz a Dios, por tener a su primogénito.

Aquí es que Lucas nos cuenta del periodo oculto del Bautista, son años que no se sabe que sucedió, solo que vivió en el desierto y que se hizo un hombre fuerte, que no bebía más que agua, predicando la vuelta al camino de Dios, que llegaría alguien más grande que él. En los evangelios se presenta al Bautista como un hombre adulto, que viste una piel de carnero y se alimenta de langostas y miel silvestre. Nunca más se vuelve a mencionar el parentesco entre Jesús y Juan. Al bautista le seguían varios discípulos, muchos de los cuales engrosarían las filas del Nazareno, entre ellos algunos apóstoles. Su prédica recuerda mucho a la de Cristo. Incitando a la gente a ser más caritativa, amable y justa con el prójimo.
Y en otros aspectos recordaba a la predica de los viejos profetas, marcándole los errores a los poderosos de Judea. Algo que no le agradaba para nada al rey Herodes Antipas. Sobre todo, porque Juan le reprochaba su casamiento con Herodías (si así es, se llamaba Herodías) que era una mujer divorciada lo cual iba en contra de la ley de Moisés. Sin embargo, el relato bíblico no se explaya en quien era realmente Herodías más allá de su curioso nombre.
Herodías era nieta del rey Herodes el Grande. Luego se casó con su tío Herodes II con el cual tuvo a su hija Salome. Se divorció de este ya que no tenía la suficiente ambición y se casó con su medio hermano Herodes Antipas. Esto lo relata el historiador judeoromano Flavio Josefo. La vida de la familia de Herodes opaca a todo lo visto en Game of Trhones. Traiciones de todo tipo, matrimonios por conveniencia política y para mantener el poder incluso entre hermanos. Herodías había sobrevivido a las purgas de Herodes porque vivía en Roma por esos tiempos, su padre había vivido en la casa del propio emperador Augusto. Era una mujer que era una hábil política, manejaba con soltura el poder y era de clase privilegiada en la misma Roma. Era alguien que había que tener cuidado como se verá más adelante. Era despreciada por gran parte del pueblo, pero sobre todo por aquellos más religiosos, es por este motivo que solo se le nombra un par de veces al pasar en los evangelios.

Juan se había ganado el sobrenombre del Bautista por su costumbre de sumergir en el agua del rio Jordán a aquellos que buscaban su concejo y enseñanzas. Según él su bautismo era con agua ya que vendría otro que no merecía atarle las sandalias, que los bautizaría con el fuego del espíritu santo. Cuando finalmente llega Jesús a bautizarse, Juan en un principio se niega. ¿Cómo era posible que siervo fuese mayor a su amo? El Nazareno le dice que así debe de ser hecho, Juan obedece en silencio y lo bautiza. Al emerger del agua, aparece sobre Jesús una paloma y se oye la voz del Altísimo diciendo que ese es su hijo bien amado. Luego de este evento comienza la predica de Jesús el cual ira al desierto y ayunara cuarenta días.
La misión de Juan está cumplida, sus discípulos comienzan a seguir al nuevo maestro y cuando sus más allegados le cuentan que Jesús está bautizando, un poco indignados de que ese novato tratase de sacarle el puesto a Juan. Él les responde que es el Mesías esperado, el que él anunciaba. Era necesario que el disminuyese para que Jesús fuese elevado. Su renuncia a toda fama, crédito, gratitud o recompensa es admirable a la vez que ejemplar. Juan jamás duda de su misión, de quien es Jesús y del lugar que le corresponde, es el discípulo perfecto y el sabio maestro.

La relación de los dos grupos es fluida, desde el principio quedo claro que Jesús no era un competidor era el guía de todos. Un grupo se queda al lado del Bautista, aunque van a los sermones de Cristo y llevan y traen noticias. Cuando Jesús y sus apóstoles andan cerca, se encargan de los alojamientos y otros menesteres, es decir forman parte de una gran red. Si uno lee solamente el Evangelio de Lucas se encuentra con algo curioso, luego del bautismo Juan desaparece del relato. Hasta que Cristo está cerca de Jerusalén. Le llevan la noticia a Herodes de un nuevo profeta, quien exclama “Acaso el Bautista ha resucitado “pensando que Jesús, es Juan. Al principio uno cree que se comió una página ya que no leyó sobre la muerte de Juan y es así es, Lucas no cuenta que había pasado con Juan. Esto es rescatado por Marcos y Mateo.
Cansado Herodes de que Herodías le reclamase, como el permitía que un zaparrastroso como Juan, la juzgase públicamente a ella una princesa y reina, revolcándola en la ignominia de ser señalada por la plebe y que el rey no hacía nada. Decidió ponerlo bajo arresto, pero le dejo muy claro a su esposa que no tomaría la vida de Juan, ya que era reverenciado por el pueblo como profeta. Además de hacerlo confirmaría cada acusación del Bautista y no estaba dispuesto a darle la razón. Este acontecimiento fue comunicado a Jesús. Dijo de Juan que era el más grande de los hombres, sin embargo, el más pequeño del reino de los cielos era más grande que Juan. Ya sabía Jesús que el fin se acercaba.
Era el cumpleaños de Herodes y toda la corte se congrego, viniendo gente muy poderosa incluso de Roma, a sus festejos. La fiesta era esplendida y la música inundaba el palacio llegando incluso a las mazmorras donde se encontraba el Bautista. En medio de la fiesta aparece una bailarina cubierta con un velo. Al son de las flautas y tambores despliega una hermosa y complicada danza que deja a todo el mundo impresionado al terminar Herodes pide que se descubra. Grande fue la sorpresa al ver que la bailarina no era otra que la princesa Salome, hijastra y sobrina de Herodes.

Sonriendo y muy alegre a causa del vino le dice a la muchacha que le pida lo que desee que el se lo otorgara, hasta la mitad de su reino si así lo desease. Una fría sonrisa se dibuja en el rostro de Herodías oculta tras un biombo. La muchacha le dice en voz alta “Deseo la cabeza del Bautista en una bandeja de plata”, sorprendido Herodes se da cuenta que no puede desdecirse, no delante de todos los presentes que verían en su acción una traición a su propia palabra. Inmediatamente se dio cuenta de la trampa de Herodías y que no tenía escapatoria. Llama a un guardia y le ordena que le traiga la cabeza del Bautista, el soldado sale presuroso a ejecutar la orden. A los pocos minutos vuelve con el terrible pedido, entregándole la bandeja a Salome que se la da a su madre.
En el relato bíblico no se expande en detalles, solo un par de líneas nos cuentan que los discípulos de Juan entierran su cuerpo y que Jesús es informado de la mala noticia. Pero no termina aquí esta historia, si lo recuerdan, Juan es el pregonero que va anunciando la venida del Mesías, del mismo modo anuncia como será su muerte.
Un justo será ejecutado, a pesar que el poder sabe de su inocencia. Para complacer a los culpables que exigen la muerte, del que les señala sus faltas. Dado que Cristo es más grande que Juan, su calvario y muerte fue por mucho, más terrible e injusta.
Si uno lo observa solo desde el punto de vista histórico y humano queda muy claro que el poder hace lo que quiere, justamente por eso se llama poder. Sin importar la justicia y sus leyes, o así parece. Hay un epilogo en esta historia, Herodías luego de seguir con sus juegos de poder, termina sus días exiliada en la Galia donde muere olvidada. Salome a su vez desaparece de la historia desconociéndose, incluso el año de su muerte. De ultima la historia solo recuerda los nombres de Herodías y Salome por su participación en la muerte de Juan el Bautista, del cual hoy se festeja su nacimiento.

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