El origen del Tarot

No hay un consenso sobre el origen del Tarot.

El Tarot más antigua data del siglo XV en Europa y la mención histórica de las cartas aparece por primera vez en 1310 en Barcelona. Dicha mención pertenece a un edicto que prohibía el uso de las cartas, por ser un juego donde se apostaba. Las apuestas eran consideradas una seducción demoníaca que conducía al pecado y por esa razón estaban prohibidas en los territorios cristianos. Ese edicto nos da la pista que la presencia de las cartas en la península ibérica era ya anterior al 1310.

Papus, el famoso tarotista francés cuenta en su libro el Tarot de los Bohemios, una historia sobre el posible origen de las cartas. Dos mil quinientos años en el pasado, Asiria inicia una campaña de conquista sobre territorio egipcio. Los sumos sacerdotes al verse en peligro por las huestes enemigas, deciden codificar sus conocimientos iniciáticos en unas láminas de cuero duro.

En estas laminas se plasmaron imágenes con significados universales, fácilmente reconocibles para cualquier ser humano. Como la muerte, los regentes o la locura. En los detalles de las mismas es donde se codifico el conocimiento hermético. En la postura que toma la imagen, en los accesorios que la rodean o que lleva en la mano, en el orden de jerarquía y en los complementos de los diferentes palos.

De esta manera este conocimiento seria evidente para un iniciado, pasando desapercibido como una simple representación, para la mayoría de las personas. Los sacerdotes, confiaban en su conocimiento de la humanidad. Esperaban que la seducción del vicio prevaleciera sobre el afán de destrucción. Diseñaron las cartas para que fueran un juego y de esta manera evitar la pérdida del conocimiento arcano egipcio.

Y al parecer tuvieron razón, las fuerzas asirias tomaron varias ciudades, entre ellas Menfis donde se encontraban varios templos principales. Los sacerdotes egipcios fueron exterminados junto con gran parte de la población por las huestes del rey Asarhaddón. Esto habría sucedido en el año 671 a. C. Como lo predijeron los sumos sacerdotes, las cartas fueron usadas como entretenimiento por las tropas y su significado olvidado. Sin embargo, no existe mención histórica de las cartas por esa época, ni en los escritos griegos, ni en los archivos egipcios posteriores, ni en los registros romanos.

Es posible que los ocultistas europeos de finales del siglo XIX y principios del XX crearan una mitología para el tarot y así dotar de misterio, al origen del mismo. Una explicación histórica más plausible haya sido su introducción a Europa a través de la península ibérica de la mano de los árabes moriscos a finales del siglo XIII y principios del XIV (1270 a 1300), para el año 1370 la difusión del Tarot era una realidad en toda la cuenca mediterránea.

Todos los mazos antiguos que se conservan en la actualidad tienen un mismo origen, Italia. Cuyo epicentro es la ciudad de Milán. Es por este motivo el consenso entre los expertos, que el Tarot como lo conocemos (el tradicional), nace en la península itálica. Como un juego de cortesanos.

Las cartas más antiguas que existen datan de 1440 y forman parte del Tarot Visconti encargados por la poderosa familia Visconti-Sforza que gobernaban Milán. Estas están pintadas a mano por un pintor anónimo. En este mazo aparecen los arcanos mayores y los menores, estos últimos conocidos popularmente como los palos de la baraja, es decir las espadas, los bastos, los oros y las copas. Estos palos originales latinos cambian al aparecer la representaciones normandas y anglosajonas de las cartas. Por picas, tréboles, diamantes y corazones. Cada palo poseía una numeración del 1 al 10 con cuatro cartas extras, las figuras, que son:  la sota (el paje), el caballo (el caballero), la reina y el rey.

Los arcanos mayores se le llamaban Triunfos. En algunos antiguos mazos eran dieciséis, aunque no se sabe si esos mazos están completos. En algún punto de la historia quedarían conformados la cuenta actual de veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores.

Cada carta tiene su propia simbología y significado, con el pasar de los años los arcanos fueron cambiando al punto que hoy en día existen una enorme cantidad de juegos de cartas que se autoproclaman de “Tarot” como primer nombre y luego un segundo nombre que marca su origen. Tradicionalmente el tarot es el de Marsella o el de Visconti, luego se fueron tomando libertades estéticas y artísticas, aunque se mantuvo la simbología básica.

Luego se le fueron agregando signosl e incluso nuevas interpretaciones con nuevos y desconocidos arcanos dando lugar al Tarot Egipcio, al Tarot de Osho o de Aleister Crowey. El Tarot Madrepaz de cartas redondas o el Tarot de los Ángeles.

Hay mazos que solo usan los arcanos menores ya que históricamente era más fácil jugar con 56 cartas divididas en 4 palos que agregar 22 cartas desconectadas de ellos. Es el motivo principal por que las cartas españolas, con sus oros, copas, espadas y bastos o las francesas con sus picas, tréboles, corazones y diamantes dominan hoy en día los juegos tradicionales de cartas, como el truco, el póker o la conga.

Hay tarotistas que usan solo los arcanos mayores, o solo los arcanos menores. Los hay que usan el mazo completo o incluso más de un mazo. La variedad y la técnica para leer el Tarot es amplia y muy variada donde la escuela tradicional coexiste con las nuevas variantes.

Podríamos decir hoy en día que Tarot es sinónimo de mazo de cartas y esta puede ser de una simbología muy variada. Aquí en Montevideo Tarot, les iremos mostrando los diferentes arcanos y lo haremos de forma ordenada, como aparece en el mazo y usaremos el tradicional. Para evitar la confusión de la multiplicidad de interpretación.

En las próximas entregas iremos viendo los diferentes arcanos, los grandes tarotistas y rastrearemos por la historia lo que podría haber sido la ruta de tarot. Si es que podemos encontrarla.


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