El vuelo 19

Todo comenzó la tarde del 5 de diciembre de 1945. Hacia tan solo tres meses que había concluido la segunda guerra mundial. Estados Unidos emergía como una potencia mundial con un poder militar tremendo. Mucho del cual estaba sustentado por el poderío de su fuerza aérea.

Con bases por todo el mundo esta fuerza aérea está en constante entrenamiento y mejoras. Una de las bases de entrenamiento más grande, está situada en Florida en Fort Lauderdale. Ese 5 de diciembre, cinco aviones de la clase TBM Avengers, bombarderos torpederos de la marina de Estados Unidos, salieron en un vuelo de entrenamiento.

Al mando estaba del teniente Charles Carrol Taylor, veterano de la guerra del pacifico. El vuelo 19 (así denominado por la marina) salió de Fort Lauderdale con una ruta fijada y una tarea concreta a cumplir. Volarían formando un triángulo. Primero irían al este, unos trescientos kilómetros. Luego virarían al Norte, otros cuarenta kilómetros. Por ultimo girarían al sudoeste de regreso a la base. En el medio, bombardearían unos peñascos que servían de blanco, donde se encontraba los restos de un barco hundido.

Este vuelo daría a conocer lo que actualmente se llama, el triángulo de las Bermudas. Un área con forma de triángulo escaleno situada en el Atlántico. Sus vértices son las islas Bermudas, Puerto Rico y la ciudad de Miami en Florida, Estados Unidos.  Al unir estos tres puntos con una línea imaginaria se forma un triángulo de unos 1600 a 1800 km de lado. Con una superficie de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados. Es en esta área que han desaparecido todo tipo de naves, desde barcos a aviones sin dejar rastro y cuya leyenda saltó a la opinión publica, justamente a causa del vuelo 19.

Los aviones despegaron con un poco de atrasa a las 14:02, el cielo se encontraba despejado. Cada avión llevaba una tripulación de tres hombres, piloto, artillero y el operador de radio que cumplía funciones de artillero ventral y navegante.  Salvo la del teniente Taylor que solo contaba con él y su artillero. A las 15:00 horas, Taylor informó que habían soltado sus bombas sobre el objetivo como estaba previsto. Una hora y media más tarde, el comandante Taylor se comunicó por radio. Para ese entonces el vuelo 19 ya debería de estar en tierra. Sin embargo, lo que recibió la torre fue un extraño mensaje: “Llamando a la torre… Esta es una emergencia. Parece que estamos fuera de curso. No podemos ver tierra. Repito; no podemos ver tierra”. Cuando la torre de control preguntó a Taylor cuál era su posición, a respuesta preocupo al comando: “No estamos seguros de nuestra posición. No podemos estar seguro de dónde estamos. Parece que nos hubiéramos perdido”.

El control en tierra le indicó a Taylor virar hacia el Oeste. Taylor volvió a dar una respuesta extraña: “No sabemos qué dirección es el Oeste. Todo está mal… extraño. No podemos estar seguros de ninguna dirección. Ni siquiera el océano tiene el aspecto que debería tener…” Quince minutos después, la torre de control oyó a los tripulantes de la misión, hablar entre ellos. Así supieron que dos pilotos sugirieron girar al Oeste, convencidos de que así regresarían a su base. Al parecer las brújulas no estaban funcionando bien. Se piensa que de haber seguido ese consejo, al menos habrían dado con tierra firme.

Desde la torre de control escucharon a un piloto, Edward Powers decir: “No sé dónde estamos. Creo que nos perdimos luego del último giro”. Mientras, Taylor informaba a la torre: “Intento localizar Fort Lauderdale. Estoy sobrevolando tierra; estoy seguro de que estamos sobre los Cayos, pero no sé cuánto nos hemos desviado hacia el sur. No soy capaz de llegar a Fort Lauderdale”. La escuadrilla al parecer estaba fuera del alcance de los radares. Las comunicaciones radiales llegaban esporádicas. Taylor creía volar sobre los Cayos de Florida, una cadena de islas pequeña que se extienden doscientos kilómetros al sur de la península. Pero era imposible que, a cuarenta minutos de soltar sus bombas sobre el blanco, los aviones volaran sobre el sitio que describía Taylor.

A los pocos minutos Taylor indicó que iba a tomar un rumbo de 030 grados, durante cuarenta y cinco minutos para luego volar rumbo al Norte, para tener certeza de su posición. La decisión los alejaría todavía más de la costa y los metería de lleno en el Atlántico. Eso es lo que piensan los investigadores del hecho. El comandante informó luego: “Volaremos rumbo doscientos setenta grados hasta que encontremos tierra, o nos quedemos sin combustible”. Más tarde la torre de control escucho lo siguiente: “Creo que no hemos volado suficiente tiempo rumbo este. Debemos dar la vuelta y volar otra vez rumbo Este”. Cerca de las cuatro y veinte de la tarde llegó a la torre el último mensaje del Vuelo 19. “No estamos seguros de dónde estamos… Unas doscientas veinticinco millas al noroeste de la base. Parece como si estuviéramos…”. Cortándose la comunicación. Nunca mas se supo nada, del vuelo 19.

Al parecer volaban a ciegas rumbo al Océano Atlántico. Para esa hora el clima estaba empeorando y una tormenta se estaba formando frente a las bermudas y amenazaba con avanzar rumbo a Florida. La Marina desplegó durante toda la noche y la mañana siguiente, veintiún buques de guerra. Entre ellos un portaviones, trescientos aviones y doce cuadrillas terrestres. En una de las búsquedas más extensas jamás hechas hasta ese momento. Para aumentar aún más el caos y el misterio de ese día, un hidroavión Martin PBM Mariner, con trece hombres a bordo despegó de Fort Lauderdale para buscar la patrulla perdida. Cinco minutos más tarde, había desaparecido de los radares. Al parecer, estalló en el aire. Estas unidades buscaron a los hombres perdidos en los dos vuelos: los catorce pilotos del Vuelo 19 y los trece del hidroavión. Ni rastros. Ni restos. Ni una sola mancha de aceite en la inmensidad del mar.

Y las preguntas empezaron a surgir, pero faltaban las respuestas. ¿Por qué no hubo ningún SOS del Vuelo 19? ¿Cómo era posible que ninguno de los navegantes pudiera haber corregido el curso? ¿Cómo fue que no se recogieron desechos de los aviones caídos, cinco bombarderos torpederos y un hidroavión? ¿Por qué el hidroavión no intento amerizar? ¿Por qué estalló en el aire? ¿Qué pasó ese 5 de diciembre de 1945? La Junta Naval que investigó la caída de los aviones y su desaparición, sentenció: “No estamos en condiciones ni siquiera de formular una buena suposición sobre lo que sucedió”. Veinte años después, en 1965 y parte de 1966, el National Bureau of Standards, la Junta Nacional de Medidas de Estados Unidos, estudió la línea costera a lo largo del Triángulo de las Bermudas, usó micrófonos especiales e instrumental técnico innovador para detectar ultrasonidos. Escucharon algunos murmullos, pero no pudieron identificarlos. En 1967, la marina de Estados Unidos invirtió cinco millones de dólares de la época para registrar con submarinos parte del fondo del océano, pero no encontró rastros de los aviones perdidos.

Con el correr de los años empezaron aparecer libros que trataban de dar una explicación de este lugar. Se empezaron a descubrir, en investigaciones históricas que esta costa y la de las islas cercanas han sido un cementerio para los barcos desde la época colonial. Ya que el tiempo meteorológico es particularmente violento donde se forma con gran rapidez, tormentas tropicales severas y huracanes. A eso hay que agregarle los datos de extraños efectos meteorológicos, concretamente la desaparición espontanea de vientos.

Ha habido reportes de barcos fantasmas, desapariciones de todo tipo con buen clima, avistamientos de O.V.N.I.s y una gran mitología asociada. Y sin duda muchas preguntas sin responder. Sobre todo, lo relacionado a lo que el teniente Taylor transmitió por radio. Describe al mar como “extraño”, un hombre veterano en la guerra marina. Que el Sol no estaba donde debería de estar. Y la confusión general entre los pilotos del vuelo. Y aún queda por aclarar lo acontecido el hidroavión de rescate. ¿Lo impacto un rayo? Generalmente eso ocurre con frecuencia y las aeronaves no explotan en el aire. ¿Fue impactado por otra cosa? ¿Fue derribado? Y ¿Por quién y por qué? Esas son muchas de las preguntas que aún no se tiene respuestas y que fueron las iniciadoras del misterio que conocemos como: Triángulo de las Bermudas.


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