Misterios en Piedra

Hay una máxima entre los arqueólogos y los aficionados a los misterios antiguos es la siguiente: “Cuanto más antigua es la construcción, más grandes son las rocas”. Curiosamente aplica para cualquier parte del globo. Desde las construcciones megalíticas de Stonehenge, pasando por las construcciones incas y Ankor wat en Camboya.

El antiguo Egipto es una de las civilizaciones antiguas más estudiada por la arqueología, tanto que tiene su propia subdivisión llamada Egiptología. Constantemente siguen apareciendo nuevos hallazgos, como tumbas que han sobrevivido milenios la codicia de saqueadores y coleccionistas. Estos nos dan pistas e información de cómo vivían estas personas hace ya mucho tiempo.

Los egipcios dejaron ruinas increíbles, vestigios de una industria humana sin precedentes. Las más obvias y más estudiadas son sus monumentos más emblemáticos, las pirámides. Estructuras enormes y cuya construcción sigue generando controversia. Los bloques de construcción varían de una masa de dos toneladas a sesenta. Con una masa total (de la gran pirámide) de 6.500.000 toneladas, si así es. Seis millones quinientas mil toneladas de roca, fueron trasladadas de las canteras al sitio de construcción.

Dejando de lado el hecho que las canteras no se encontraban cerca, los antiguos egipcios cortaron granito (una de las rocas más duras) en bloques como ya dijimos de 2 a 60 toneladas.  Con herramientas de bronce, demostrando una habilidad y conocimientos únicos. Se han escritos miles de libros al respecto, que pueden consultar cuando quieran. En los cuales saldrán con más preguntas que respuestas.  En este artículo de Montevideo Tarot nos vamos a concentrar en algunos sitios no tan conocidos.  

Abu Rawash

A ocho kilómetros de las famosas pirámides de Giza, sobre un afloramiento de granito se encuentra el complejo de Abu Rawash. Construido por órdenes del faraón de la cuarta dinastía, Deydefra. El cual fue el sucesor de del gran Keops. Este complejo contaba con una serie de edificios y una pirámide de la cual desconocemos su forma. Es decir, no sabemos a ciencia cierta si era una pirámide lisa o escalonada. Poco se sabe de este rey y se especula que su reinado fue de entre 8 a 20 años. Su nombre aparece poco en los escritos, a su muerte le sucedió su hermano Kefren mucho más famoso y cuya pirámide aún existe.

Que tiene de significativo este lugar, al parecer existió una pirámide la cual fue desmantelada piedra por piedra durante siglos. En 1839 fue descubierto el complejo cubierto por las arenas del desierto. Por siglos fue utilizada como depósito de piedra por los lugareños, las cuales eran usaban para sus construcciones (algo similar le paso al revestimiento de piedra caliza de las grandes pirámides de Giza). Bajo un metro de arena se descubrió lo que quedaba de una pirámide. En el centro se excavaron los los pasajes a la antecámara y la cámara mortuoria, que en un tiempo contenía la momia de un faraón.

Las excavaciones revelaron una calzada de mil setecientos metros esculpida en la roca viva y una singular escalera que se sumerge en el terreno excavada en el granito, sin embargo, no coincide con el área de la pirámide. Se especula que servía para llegar a un reservorio de agua, aunque dicha explicación no basta para justificar tal obra de ingeniería. Desde arriba aparece como un tajo en medio del desierto y su propósito real aún se discute, ya que esta extraña escalera desciende a una estructura mayor excavada bajo tierra e invisible desde el nivel del suelo. Esta estructura subterránea posee paredes pulidas y unos desniveles que conducen a la escalera que comunica a la superficie. Entonces si se parece a una cisterna, era una cisterna para acopio de agua. No exactamente, ya que no hay rastro de agua en ella o que la hubiese en el pasado.

El Obelisco de Asuán

Hacia el 1450 a.C. (hace 3500 años) la reina Hatshepsut, la quinta gobernante de la decimoctava dinastía, mando a construir un obelisco. No cualquier obelisco, si no el obelisco más grande que se tenga noticias. Una obra colosal en piedra, considerada la de mayor pieza individual construida por la humanidad.  Las dimensiones de este coloso son de 42 metros de largo y una masa aproximada de 1500 toneladas. Pero nunca salió de la cantera donde fue tallado.

Fue encontrado en su lecho rocoso sin terminar. Al parecer se partió al tratar de separarlo de la roca y fue abandonado. La habilidad de lo picapedreros egipcios es casi mítica. Usaban para horadar el granito unas bolas de diabasa, conocida como granito negro. Esta roca intrusiva es más dura que el granito y con ella, los picapedreros cortaban las cuatro caras laterales de los obeliscos. Para separarlo de su base se usaban cuñas de madera secadas al sol. Estas eran colocadas en uno de los laterales y se procedía a llenar con agua la excavación. Estas cuñas se hinchaban produciendo una fuerza lateral que desprendía el bloque de su base, fue en este proceso, al parecer, que el obelisco se fracturo. Otros opinan que fue a causa de un terremoto.

La pregunta que nos asalta, no es el método de excavación de la roca o como la separaban de veta primaria. La pregunta es ¿Cómo levantaban y transportaban una pieza de roca de 1500 toneladas? Cuando hoy en día con toda la tecnología disponible, hacerlo en el terreno de la cantera donde se encuentra, es virtualmente imposible. Otra cosa interesante es que lo dejaron donde estaba, no intentaron reciclarlo o hacerlo más pequeño. Lo dejaron ahí y siguieron excavando otros proyectos.

Templo de Sathyamurthi

Al sur de la India en el estado de Tamil Nadu se encuentra un templo dedicado al dios Vishnu. Este templo fue construido durante el siglo IX por orden de los Pandyas. Una pared de granito rodea al templo de cinco niveles, haciéndolo un lugar de peregrinación histórico. Ahí se celebran muchas festividades anuales así como cuatro rituales diarios. En este lugar Vishnu el conservador, uno de los tres dioses principales del panteón hindú se le apareció a Chandra, el cual, hacia penitencia, bendiciéndolo. Más tarde otro sabio llamado Satya estaba haciendo penitencia y orando por su rey. Tal era su devoción que se manifestó ante él. Preguntándole ¿Qué era lo que más quería?, el sabio Satya le dijo que la salvación de su reino. Visnhu conmovido se la otorgó a Satya y al rey el cual pudo ver al dios.

Fue así que el lugar fue elegido para construir un templo en honor a Visnhu. La historia del templo está muy bien documentada. Luego se construyó un fuerte y otro tempo en honor a Shiva el destructor. Fue escenario de algunas famosas batallas. Toda su historia con lujo de detalles fue conservada, no había secretos que mencionar o cosas extraordinarias que registrar. O eso se pensaba hasta un terremoto de mediados de 1850.

Este terremoto movió algunas de las gigantescas rocas de granito que hay cerca del tempo. Cerca de la base de la muralla. Las cuales no tenían importancia, solo eran rocas tan grandes que los constructores decidieron dejarlas en su lugar. Pero no era el caso.  El movimiento sísmico desplazo a una roca gigante dejando al descubierto una entrada magistralmente oculta en la base de la muralla. La entrada revela que todo el interior del ángulo de la base de granito, estaba ahuecado. Dentro se encontraron esculpidas, cuatro estatuas de Visnhu en diferentes posiciones y al fondo lo que parece un altar con una escena hermosamente tallada en bajorrelieve.

Hay varias interrogantes que no se han podido contestar adecuadamente. ¿Por qué ocultar tal obra de ingeniería? ¿Cómo no se tomó nota del trabajo en esa esquina de la muralla, que debió demandar un gran número de trabajadores? ¿Qué herramientas fueron usadas ya que el grado de pulido que presentan las obras es impresionante? Actualmente se accede a través de una escalera doble y es custodiada por la autoridad hindú, asi como todo el complejo, para evitar el saqueo y el vandalismo. Algunos autores afirman que en los escritos védicos (más antiguos que el siglo IX) se hace mención de un lugar especial de culto.

Suponiendo que dicha construcción es anterior por cientos de años a la muralla que soporta. Es por ese motivo que no hay registros. Los constructores no identificaron la entrada, la cual permaneció hábilmente disimulada y oculta hasta el terremoto. Esta posibilidad por si sola crea toda una serie de nuevas preguntas. Lo que es evidente es la gran habilidad que tenían los antiguos para trabajar la roca, habilidad que en algunos aspectos nos superan ampliamente.


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