San Sebastián

Es uno de los santos más representado en la iconografía católica. Siendo muy venerado también en la Iglesia Ortodoxa. Su fiesta se celebra el 20 de enero y es patrono de ciudades, cofradías, iglesias y pueblos por todo el orbe.

Su historia inicia en el año 256 en Narbona en la Galia romana (hoy Francia). Se educó en Milán, por eso también se le conoce como San Sebastián de Milán. Eligió servir en las legiones romanas como soldado escalando en la jerarquía militar. Primero como centurión y luego como jefe de Cohorte. Era una época tumultuosa y los emperadores se sucedían rápidamente, víctimas de conflictos intestinos dentro del imperio.

Nadie sabía que Sebastián era cristiano. Era un muy ferviente seguidor de Cristo a la vez que era un hombre cauto. No participaba de los sacrificios rituales de la legión, algo que no levantaba sospechas ya que, en las legiones romanas de la época, había soldados de todos los rincones del imperio, cada uno con sus creencias particulares.

El 20 de noviembre del año 284 el comandante de la caballería del emperador Caro, Diocles le sucede por aclamación de sus tropas. El fallecido emperador perdió su vida, junto a la de su hijo en la campaña de Persia. Al ser ungido emperador cambio su nombre por el de Diocleciano. Al poco tiempo nombro un cogobernante repartiéndose el imperio entre occidente y oriente. Diocleciano se quedó con oriente y Maximiano con occidente. El arribo de Diocleciano como emperador, estabilizaría al imperio.

Aunque el tema de los cristianos en el imperio preocupaba a varias esferas del poder imperial. Curiosamente no a la militar, ya que en el campo de batalla los hombres solo se tienen a ellos mismos y poco importa a que dios le pides asistencia. Sin embargo, en el ámbito religioso administrativo la presencia cristina era vista de mala manera. Sebastián era un buen soldado y un buen cristiano, por extensión un buen compañero de armas que se podía confiar. Y como buen cristiano evangelizaba a aquellos que se mostraban afines.

El nuevo gobierno de dos emperadores, rápidamente se volvió hostil a la religión cristiana y sucedió lo que generalmente sucede cuando los tiranos empiezan a entrometerse en la vida cotidiana, emergen los soplones y alcahuetes cuya meta es ganar el favor del poderoso. Rápidamente Sebastián fue denunciado como cristiano.

El emperador Maximiano convoco a su presencia a Sebastián, que por el cargo militar que poseía tenia algunos privilegios. Se presentó frente al emperador y cuando este le interrogo sobre su condición de cristiano, Sebastián no la negó. Contrariado el emperador le dio a elegir entre su carrera militar o su fe. Sin dudarlo Sebastián eligió su fe, con la certera convicción que eso significaba su muerte. Molesto por el desaire recibido a su magnanimidad, Maximiano ordeno a su guardia que ejecutasen inmediatamente a Sebastián, poniéndolo como ejemplo.

Fue llevado a la arena del coliseo y atado a un poste de madera. Luego los soldados dejaron caer sobre su víctima una lluvia de flechas. Exánime Sebastián colgaba del poste, como un erizo humano. Alegres los ejecutores abandonaron la arena dejando el cuerpo a los encargados del circo. Unos buenos cristianos corrieron a buscar el cuerpo para darle la sepultura adecuada, pero Sebastián aún vivía. Rápidamente lo desataron y lo llevaron a la casa de Santa Irene. Esta devota mujer formaba parte de la comunidad cristiana que vivía oculta en Roma.

Con una habilidad asombrosa logro extraer las flechas del maltrecho cuerpo de Sebastián, con un exceso de cuidados y oraciones milagrosamente, Sebastián se recuperó de las heridas. Sus hermanos en Cristo insistieron en que huyera de la ciudad y reiniciara su vida lejos de la capital occidental del imperio. Imagino que Sebastián sabía que no iba a ser posible. El era un centurión romano. Conocido por propios y ajenos. Y así como fue denunciado ante el emperador, lo volverían a denunciar tarde o temprano. Su vida a todos los fines prácticos como ciudadano romano, había terminado.

Una vez repuesto de las terribles heridas y aun vendado, se encamino para horror de sus hermanos hacia el palacio del emperador. Se presentó ante Maximiano, que con la boca abierta le miraba sin dar crédito a sus ojos. No solo estaba vivo, si no que tenía el atrevimiento de increparle con respecto a las medidas contra los cristianos. De un grito ordeno al capitán de la guardia que lo apaleasen hasta la muerte. Esta vez la guardia cumplió a cabalidad la orden.

Varios soldados lo rodearon con palos y frente al emperador lo golpearon hasta matarle. Sebastián tenía unos 32 años. Muriendo en el año 288. Tiraron su cadáver a la cloaca máxima. Sebastián se apareció en un sueño a Lucina, otra matrona cristiana a quien le reveló dónde encontrar su cuerpo. De ahí fue recuperado tal vez, por los mismos hermanos que lo habían descolgado del poste del circo máximo. Luego fue sepultado en las Catacumbas cerca de las reliquias de los Apóstoles. Unos años después estallo la persecución de Diocleciano contra los cristianos, la cual fue feroz.

Miles murieron sin renunciar a su fe. Además de tener un efecto contraproducente al buscado por la tetrarquía dominante (gobierno de cuatro emperadores). Ya que muchos se convirtieron a esa nueva religión cuyos seguidores morían, antes de renunciar a ella. Para el año 311, veintitrés años después de su muerte se firmó el decreto de tolerancia para todas las religiones, incluido el cristianismo. Sesenta y nueve años después en el 380, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio por decreto del emperador Teodosio I el grande. Y es aquí que comienza la persecución a los paganos.

San Sebastián fue venerado desde su muerte y convirtiéndose en santo por seguimiento popular ya que, por ese entonces, no existía ninguna institución dentro de la Iglesia a cargo de verificar la santidad o no de los fieles. Al ser tan antiguo, su popularidad se acrecentó en la edad media y durante el renacimiento se hicieron decenas de obras de arte, cuya temática era su vida y su martirio. Durante las diferentes pestes que asolaron Europa, los cristianos afirmaron que gracias a la mediación de Sebastián sus poblados y villas se vieron libre del mal.  

La firme y apacible determinación del joven Sebastián han inspirado a generaciones de creyentes y artistas a todo lo largo y ancho de la historia y del mundo, siendo uno de los santos más reconocidos por los no practicantes. Mañana veinte de enero es su festejo según el rito romano. Si tienes dudas sobre cualquier asunto o tu fe se encuentra bajo ataque, rézale a San Sebastián de Milán, por fortaleza y consuelo.


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