La Medalla de San Benito, conocida también como la Cruz de San Benito o la Cruz de la Santa Muerte, es un objeto de devoción. Utilizado por católicos, anglicanos, metodistas y los ortodoxos. Es una de las medallas más antiguas de la cristiandad. Tradicionalmente usada para la protección contra el mal y para buscar la intercesión de San Benito de Nursia, (quien fue un santo cristiano del siglo VI).
En vida fue un monje cristiano. El iniciador de la vida monástica en Occidente, venerado como santo por las Iglesias católica, Iglesia ortodoxa y luterana. Fundó la orden de los Benedictinos cuyo fin era establecer monasterios que fuesen autosuficientes. Generalmente estaban organizados en torno a una iglesia y en su perímetro un claustro. Se le considera el santo patrón de Europa, y patriarca del Monacato occidental. Benito escribió una serie de preceptos y ordenanzas para sus monjes, conocida luego como la «Santa Regla», que fue inspiración para muchas de las otras comunidades religiosas.

La medalla lleva el nombre y la imagen de San Benito, así como varias inscripciones y símbolos relacionados con él. Es una medalla sacramental, es decir un objeto bendecido por la Iglesia, se utiliza como un recordatorio de la fe y una herramienta para la protección espiritual. La medalla de San Benito se ha utilizado durante siglos y se cree que tiene poderes protectores y curativos.
Algunos de los milagros y gracias atribuidos a la Medalla de San Benito incluyen:
- Protección contra el mal: Se le atribuye la capacidad de proteger contra influencias malignas, incluyendo la tentación, el ataque espiritual y la posesión demoníaca.
- Curación física y espiritual: Se ha afirmado que la medalla ha sido instrumental en la curación de enfermedades físicas y en la restauración de la salud espiritual.
- Liberación de opresiones: Hay relatos de personas que afirman haber sido liberadas de situaciones de peligro, adicciones o situaciones difíciles después de llevar o utilizar la Medalla de San Benito.
- Exorcismos: La medalla se ha utilizado en rituales de exorcismo y se ha afirmado que ha ayudado en la liberación de personas poseídas o afectadas por la influencia maligna.
Durante su vida hubo varios hechos milagrosos y situaciones difíciles que supero San Benito y que la medalla como un reflejo en estos siglos, ha ayudado a los creyentes a superar. Según cuenta la historia, un sacerdote envidioso envenenó una copa de vino con la intención de matar a San Benito. Sin embargo, cuando Benito hizo la señal de la cruz sobre la copa, de esta emergió una serpiente. Luego lo intento de nuevo, esta vez envenenando el pan. Cuando san Benito lo fue a comer apareció un cuervo que se lo arrebato de la mano y salió por una ventana del comedor. Ambos hechos están grabados en la cara anterior de la medalla.

Otro relato famoso es el milagro de la regla rota. En cierta ocasión, un monje dudaba de la autoridad y la santidad de San Benito. Como prueba, arrojó la regla del santo al suelo, causando que el libro se rompiese en varios pedazos. San Benito oró y los fragmentos se unieron milagrosamente, restaurando la regla intacta. Benito fue tentado por el diablo en múltiples ocasiones durante su vida. Siendo aún joven se fue a vivir a una cueva, haciendo penitencia. El diablo trató de tentarlo apareciendo en la entrada de la cueva como una mujer hermosa, San Benito resistió y al ver que flaqueaba su voluntad, se arrojó desnudo a un zarzal espinoso para luchar contra la tentación carnal. Salió victorioso de ese encuentro que no sería el último.
Durante una hambruna, San Benito oró y bendijo un barril de trigo. Este se multiplicó milagrosamente, lo que permitió alimentar a los monjes y a las personas necesitadas durante mucho tiempo. San Benito es conocido por haber realizado varios milagros relacionados con el agua. En una ocasión, se dice que bendijo un recipiente de agua envenenada y la convirtió en agua pura y saludable. Incluso profetizó la destrucción de un monasterio que se había vuelto corrupto. El cual sería saqueado por bárbaros. Sus palabras se cumplieron, años después de su muerte.
Es por estas historias y milagros que la medalla se usa para variados propósitos. Vamos a describir como es la medalla. La cara frontal presenta la figura de San Benito, sosteniendo en su mano derecha la cruz por la cual el sentía un gran amor. En su mano izquierda el libro de las Reglas que ya hemos nombrado. Hay una oración la de la buena muerte, rodeando la figura del santo. La cual reza: Eius in obitu nostro praesentia muniamur!. «A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia». San Benito es patrón de la buena muerte, junto con San José. En el fondo de la imagen aparecen la serpiente y el caliz, el cuervo y el pan, los dos milagros que describimos anteriormente. En el fondo de la imagen aparece la frase Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito).

El reverso muestra la cruz de san Benito, con las siguientes iniciales: C.S.P.B. Crux Sancti Patris Benedicti «Cruz del Santo Padre Bendito», C.S.S.M.L. Crux Sacra Sit Mihi Lux «La santa Cruz sea mi luz», en el brazo vertical de la cruz. N.D.S.M.D. Non Draco Sit Mihi Dux «No sea el dragón mi guía», en el brazo horizontal En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha, aparecen estas inscripciones: V.R.S. Vade Retro Satana! «¡Retrocede, Satanás!», N.S.M.V. Nunquam Suade Mihi Vana! «No me Satisfacen Cosas Banales”, S.M.Q.L Sunt Mala Quae Libas «Venenosa es tu carnada», I.V.B. Ipse Venena bibas («Bebe tú mismo tu veneno». PAX «Paz». Algunas medallas presentan también el monograma de Jesucristo: IHS Iesus Hominum Salvator “Jesús salvador de los hombres”
La medalla de San Benito se usa de varias maneras. En un rosario, llevada en una cadena alrededor del cuello o en una pulsera. Se cree que ofrece protección contra el mal, incluyendo la tentación, los ataques espirituales y los peligros físicos. También tiene propiedades curativas y se utiliza a menudo en rituales de bendición y exorcismo. Hay infinidad de testimonios sobre su poder de protección y es usada por este motivo a todo lo largo y ancho de Europa. Se suele regalar a los que hacen su primera comunión o a las madres primerizas para evitar el mal de ojo y los daños por envidia a los recién nacidos. Es una medalla muy usada en los campos de batalla, por los fieles. Muchos de ellos sobrevivientes, que alegan haber sido salvados por esta antigua medalla.


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