A una semana de Montevideo Místico

Hoy domingo es un buen día para evaluar lo que nos dejó la última edición de Montevideo Místico 2024. Fue nuestra segunda participación, siendo la primera la celebrada en el LATU.  En aquella oportunidad fueron 300 expositores, en el Dazzler por motivos obvios no se superó la centena.

En cuanto al flujo de visitantes los viernes suelen ser más lentos, esto debido en gran medida a que es una jornada laboral. Tal es el caso que, a las 17:00 recién se empezó a ver el movimiento. Los días agitados son por lógica, sábado y domingo.

La oferta siempre es muy variada en cuanto a lo que se le ofrece al visitante. Están los que ofrecen sus creaciones. Como Natalia que crea velas artesanales perfumadas y de diseño único. O el matrimonio que vendía unos duendes de lo más hermosos. Había un grupo de terapias alternativas de sanación y biodecodificacion de Laura y Laura. Un stad de lectura de runas, que creo que es único en la feria. Una señora que tira el tarot y lee la borra del café. Todo esto en un radio de 10 metros de nuestro stand. En mi caso particular no pude recorrer la feria. Si lo hizo nuestra colaboradora Elizabeth que vio puestos de mándalas, venta de cristales, puestos de plantas medicinales y área de masajes terapéuticos.

Ya había ocurrido en la edición pasada en el LATU que el interés por la quiromancia es mucho más alto de lo que esperaba y consultantes no nos faltaron. Fue por este motivo que en esta oportunidad nos acompañó Elizabeth para encargarse de la promoción y la venta de los mazos de tarot y la gift card. Esta gift card es un producto nuevo, básicamente es un regalo para aquellos que no saben que regalar. Es una tarjeta que se puede canjear en nuestra casa por una lectura de manos o una tirada de tarot (previa agenda).

Y como en la edición pasada, el flujo de consultantes fue importante. Lamentablemente algunos quedaron sin ser atendidos al llegar la hora del cierre, a pesar del esfuerzo de organización de agenda de Elizabeth, que se vio abrumada. No hay que olvidar que el tiempo de consulta era de 30 minutos y había espera de casi dos horas.

Hubo algunos datos curiosos que quisiera compartir. Los dos signos que más asistieron fueron Sagitario y Géminis, seguidos de cerca por Cáncer y Escorpio. Fueron gran mayoría las personas mayores de 35 años y las mujeres en particular. En la edición pasada fue Piscis y Sagitario la mayoría astrológica, con una gran concurrencia de personas menores de 35 años. Posiblemente ubicación geográfica y época del año tienen que ver con esta curiosa fluctuación.  

Estas oportunidades de contacto masivo, como es Montevideo Mistico, nos hace ver en un corto periodo de tiempo un gran muestrario de manos y por ende de historias de vida. Como todos, yo también tengo mis prejuicios e ideas sobre la humanidad y la vida. Sin embargo, la oportunidad de conversar con tantas personas extrañas a mi circulo hace que aprecie otras realidades, las cuales me cuentan de que estoy en gran medida, equivocado.

Por ejemplo, se me acerco un muchacho a consultar sobre su futuro. Apenas contaba con 24 años. Tenía una mano grande, franca. Y una gran sonrisa en su juvenil rostro.  Recién recibido de Ingeniero. Era una hazaña ya que el portador de la mano era un atorrante de 7 suelas. Su mano y su signo zodiacal así lo marcaba. Un soñador impenitente, con la capacidad de atención de una ardilla. Increíblemente se había focalizado con una voluntad de hierro a un simple objetivo, recibirse. Estudiaba música desde los ocho y sin embargo esta actividad no lo distrajo. ¿Cómo era esto posible?

En su mano había un montón de promesas que sin duda van a florecer, con la única condición de encontrar un amor igual de loco y volado como él, pero que equilibrase esa pulsión con un poco de sensatez y previsión. Aparecía ese amor en breve, según interprete. Me había alegrado la tarde ver esa mano y esa felicidad en ciernes. Lo que no sabía en ese instante que la otra persona en consultar cerraría el circulo.

Este muchacho dejo paso una muchacha menuda, muy simpática que no se veía detrás de su cuerpo de un metro noventa. Ella tenía 25 años, recibida de química farmacéutica. Su mano era de una mujer muy decidida que no coincidía, con ese juvenil rostro sonriente, que me miraba. Sabía exactamente que quería y cuando. Lo increíble era el ajuste al milímetro de la palma de su novio, el granuja que había consultado unos minutos antes.

Ese amor ya existía y se venía gestando hacía ya 7 años cuando se conocieron con 17, de pura casualidad en el cumpleaños de una amiga mutua. Personas de mundos muy diferentes encontrándose por puro azar. Que continuaron al principio tenuemente la relación, la que fue creciendo a medida que estrechaban lazos. Ella era la razón detrás de la gran fuerza de voluntad desplegada por él y su urgencia de recibirse. Ella era el motivo que sacrificaba fiestas y cantarolas, en beneficio del estudio de las matemáticas.

Y era la razón de su gran felicidad. Ella tenía su propia visión loca del mundo y verlo a él, hacia esa visión más realizable. Aunque su espíritu pragmático los ataba a tierra para convertir esos sueños en una realidad futura. Verlos juntos, tan jóvenes y decididos. Enamorados y llenos de sueños, hace que hoy el solo recordarlos, dibuje en mi rostro una sonrisa.

Eso demuestra a las claras que hay gente joven que les va bien en la vida y que lograran muchas metas. Y no fueron los únicos con buenos augurios. Los hubo ya cincuentones con buenas y reales expectativas. Vi personas con gran fortaleza y resiliencia, aunque yo prefiero el termino resistencia. La definición lo acepta como sinónimo de entereza, que pienso es mejor. Sea como fuese, vi varias mujeres y hombres de una entereza ejemplar. Personas comunes que uno se cruza todo el tiempo, sin saber. Así como personas valientes, bondadosas y algunas un poco perdidas.

Hubo un caso el domingo de tarde poco común. La pareja de manos complementarias, no son muy habituales, pero lo que vi en la mano de esta mujer es muy raro de ver. Ya cuando se sentó frente a mí, algo no cuadraba. Muy bien arreglada y con un maquillaje liviano, en sus ojos indicaban cierta incomodidad. Como si la consulta fuese obligada. Y así fue, la consulta la pago una amiga.

Fui leyendo su mano y ella asistía en silencio sin preguntar nada. Hasta que llegue a los amores en su vida. La mano indicaba un único amor en la juventud. La señora de unos 50 años me hablo por primera vez diciéndome que estaba equivocado que había tenido dos. Mire su mano y confirme en la otra, solo aparecía un amor importante en su vida.

Este segundo amor lo había conocido hacia unos años y ya no estaba en su vida. En principio pensé en un divorcio, pero igual deja una marca. Fue cuando me di cuenta que la persona había fallecido. Y se lo pregunte. Apenas asistió con la cabeza y un silenciado si, me llego desde muy lejos. Ahí me di cuenta que estaba en presencia de una persona con el corazón literalmente roto. Un corazón roto, es un corazón que se disocia del espíritu y la mente. Me refiero a la contrapartida energética, del órgano que bombea sangre y que es el asiento de las emociones.

Por eso de “partido”, “roto”. No se refiere a un evento físico, sino emocional de tal magnitud que borró la presencia de esa persona de la mano de la consultante. Este fue un vano intento de sanación, mediante el olvido. El dolor que sentía esta mujer era palpable en el aire. Estaba realmente inconsolable, es decir mas allá de todo consuelo. La pérdida fue súbita e inesperada, como suelen ser estas pérdidas. Sin embargo, lo que debería haberlo matado de forma instantánea, demoro siete días en hacerlo.

En este periodo de tiempo, la angustia se hizo carne en ella. Cuando finalmente murió, este dolor se quedó. Hacia ya tres años del evento, para su corazón recién había sucedido. Su mente permaneció estable, diciéndome que siempre fue fuerte en ese aspecto. Esa capacidad le permitió mas o menos sobrellevar la existencia física con sus obligaciones y deberes. Se veía a las claras que el día a día era para ella una tortura.

El ver con verdadera impotencia, su sufrimiento me dejo un gusto muy amargo.  No había forma que pudiese alcanzarla y mucho menos consolarla. Ella se dio cuenta, yo solo tome su mano y me la apretó. Me agradeció el tiempo que charlamos, abrazo a su amiga cuando se levantó. Luego ambas se fueron juntas a seguir viendo una feria, que para ella nada significaba.

Lógicamente que uno piensa que no hay dolor más intenso que el propio. Hasta que se cruza con alguien como ella. Y nos damos cuenta que al igual que el amor las escalas son personales y únicas. Y que no hay forma de comparar dolores o amores. Ni siquiera los diferentes que hemos vivido, todos tienen sus dimensiones únicas y es imposible de transmitir esas dimensiones a un tercero.

Son estas experiencias que ponen en perspectiva la realidad propia. Son esos momentos en que uno conecta con alguien que probablemente no vera más en la vida. Saludándonos y tocándonos por breves minutos dejando en el otro una pequeña marca de nuestra existencia. Es por esto que el balance de Montevideo Místico es tan positivo. Por los expositores y la gente que concurre para ver, de que va todo esto.

Me despido con una frase de Kalil Gibran


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