Hoy vamos a conocer al Ángel conocido como “Veneno de Dios” o “Ceguera de Dios”, el arcángel a cargo del quinto cielo y que comandaba a millones de ángeles. El arcángel de la fuerza y la voluntad. El poderoso Samael. Su nombre se rastrea a través de la tradición talmúdica al propio Edén. Esta su nombre ligado a la caída de Adán y Eva, como a la de un acusador. Un tentador, que uso a la serpiente como instrumento para probar la obediencia de la incipiente humanidad. Una prueba la cual fallamos estrepitosamente. Un poderoso siervo de Dios. Sin embargo, se le acusa a su vez de ser un Ángel caído, un demonio de primer orden.
Por un lado, los escritos le asignan la tarea de ser un ángel destructor, el brazo ejecutor de Dios y uno de los siete regentes del mundo. Cuya residencia era el séptimo cielo. La tarea principal de Samaeel era destruir a los pecadores. Paralelamente otras fuentes dicen que se alió a Lilith (considerada la primera mujer de Adán), con la cual engendro un ejército de demonios. Además de adjudicarle la paternidad de Caín, dejando muy mal parada a Eva.

Algunos textos judíos antiguos le dan un papel similar a un especialista en operaciones encubiertas ya que estaba a cargo de las tareas más desagradables, sombrías y destructivas que ordenaba el cielo. Siendo considerado el ángel de la muerte y jefe de los satanes. Las mismas fuentes le dan el título de ángel de la guarda y príncipe de Roma, enemigo acérrimo de Israel. Posteriormente se le reconoció como representante de cristianismo para los ojos del judaísmo. Para los gnósticos posteriores es lisa y llanamente un demiurgo (El demiurgo es la descripción de una deidad, una entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo. Significa literalmente, maestro, supremo artesano, hacedor. Si bien el demiurgo da forma al universo físico, esto no lo hace necesariamente igual a la figura del creador)
Menciones talmúdicas
Las primeras menciones de Samael, aparecen durante el periodo del Segundo Templo judío e inmediatamente después de su destrucción. Se le menciona por primera vez en el Libro de Enoc (no incluido en la Biblia) junto con otros ángeles rebeldes. En Enoc 1, es señalado como uno de los Grigori (Vigilantes u Observadores), ángeles que descendieron a la Tierra. Se vieron atraídos por las mujeres humanas con las cuales copularon. Este evento llevaría a la primera rebelión angélica, siendo la segunda la de Lucifer. En otro libro apócrifo, no reconocido por la iglesia cristiana, el apocalipsis de Baruc, Samael es la figura maligna dominante. Es el quien planta el árbol del conocimiento en el Eden. Por esta acción es desterrado y maldecido por Dios. Para vengarse, usa a la serpiente como agente encubierto y tienta a Eva a pecar. Con el resultado, por todos conocido. Se le reconocen otros nombres, como: Melkira (“rey del mal” o “rey de los malvados”, Malchira («mensajero del mal” o “ángel de la iniquidad”), Belkira (“señor del muro”) Bechira («el elegido del mal”) ninguno muy auspicioso. Además de el de Belial y Satanás.

En la literatura talmúdica [y sus midrash (textos de estudio)], el papel de Samael como agente del mal es más bien secundario. En el Éxodo Rabbah (el midrash del Éxodo), Samael es el acusador en la corte celestial. Y su función es tentar a pecar. Mientras que el arcángel Miguel, defiende las acciones de Israel. Aquí, Samael es identificado como Satán. Mientras que Satán es un título que describe su función como “acusador”. También cumple la función del Ángel de la Muerte, cuando viene a llevarse el alma de Moisés y es llamado líder de satanes (de los acusadores) El título de satán también se le aplica en el midrash Pirke De-Rabbi Eliezer, donde aquí es el jefe de los ángeles rebeldes, siendo un serafín de doce alas. Según el texto, Samael se opuso a la creación de Adán y descendió a la Tierra para tentarlo al mal. Montado en la serpiente, convence a Eva para que coma el fruto prohibido. Su papel aquí es similar a la idea islámica posterior, de Iblís (ángel cuyo nombre significa “privado de toda bondad”), que se negó a postrarse ante Adán. Dado él estaba hecho de fuego mientras que Adán sólo de polvo. Es este Midrash también que revela que Samael engendró a Caín con Eva. No queda claro si fue consensuado o no.
En el Midrash Konen, es identificado como el soberano del tercer infierno. Varias fuentes, como el Yalkut Shimoni (una compilación de interpretaciones de los libros de la biblia hebrea), lo describen como el ángel guardian de Esaú (relacionado con Roma) , así como el ángel que lucho con Jacob , el que ordenó a Abraham que sacrificase al joven Isaac y el patrono guardián de Edom. Su presencia se hace más que patente en el curso de los siglos.

Menciones cabalísticas
En la Cábala Samael es descrito como la “Severidad de Dios”, y figura como quinto de los arcángeles del mundo. Ejerce el dominio sobre Esaú (el pueblo que hereda la espada y trae la guerra), las cabras, los se’irim (demonios) y los ángeles destructores. Samael como Lilith son demonios importantes. Lilith fue creada junto a Adán originalmente para el papel que desempeñaría Eva. Sin embargo, se revela ya que no desea obedecer a su compañero. Se va del paraíso y luego se convierte en la pareja de Samael. Con ella, Samael creó una hueste de hijos demonios, incluyendo uno en particular, conocido como Asmodeo la “Espada de Samael”.
En la obra cabalística “Tratado sobre la Emanación Izquierda”, Samael forma parte de los señores Qlifot. Príncipe de todos los demonios y esposo de Lilith. Se dice que ambos son paralelos a Adán y Eva, siendo emanados juntos del Trono de Gloria como una contraparte. También se menciona que Asmodeo está subordinado a Samael, casado con una Lilith menor y más joven. Según este tratado, Dios castró a Samael para no llenar el mundo con su descendencia demoníaca, siendo esta la razón por la que Lilith busca fornicar continuamente con hombres. Siendo el súcubo principal del infierno.

En el Zoar (una de las principales obras de la Cábala) , Samael es descrito como líder de las fuerzas divinas de destrucción. Se le menciona de nuevo como jinete de la serpiente y se le describe como apareado con Eisheth Zenunim ( princesa Qlifot que gobierna el satariel), Naamá (demonio caído) y Agrat bat Mahlat (súcubo importante). Todas ellas “ángeles” de la prostitución sagrada (que se efectuaba en templos parecido a los de Venus en Roma).
Una apreciación importante es que sería de hecho, el padre de una innumerable hueste infernal. Una contrapartida oscura del reino celestial. Haciendo un énfasis muy fuerte el, la concepción material. Un ángel seducido por la “carne” que abandona la espiritualidad, formando su propio harén. Según estos escritos seria Samael y no Lucifer el verdadero “padre” infernal. Aunque no se puede descartar la posibilidad que mientras uno es el “padre infernal”, el otro es el Gobernante supremo del averno.

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