EL NECRONOMICÓN

En el siglo VI un poeta árabe, particularmente interesado por los misterios del saber oculto, compilo una serie de hechizos, encantamientos y rituales de invocación prohibidos. El poeta se llamaba Abdul Al-Hazred y vivió en Saná (actual Yemen). Su libro originalmente se llamaba Kitab Al-Azif (en árabe: «El rumor de los insectos por la noche»). Este ruido es considerado por los locales como algo ominoso, ya que es producido por los Djins y Gules del desierto. (El djin es un espíritu de la mitología árabe. Se trata de una criatura sobrenatural que apareció en la mitología de los árabes, antes del islam. El gul por otro lado, es un demonio necrófago que, según el folclore árabe, habita en lugares inhóspitos o deshabitados y frecuenta los cementerios. Los gules profanan las tumbas y se alimentan de los cadáveres, pero también secuestran niños para devorarlos.)

Al parecer el libro, en su versión original (hoy perdida) estaba escrito en piel humana. No queda claro si Al-Hazred fue el autor material de dicho libro o si fue recopilando en sus diferentes viajes, las paginas individuales, con las que luego confecciono este horrendo acopio. Se dice que fue un hombre oscuro y enigmático, que estudió los misterios del universo y los secretos de los Dioses Exteriores y los Primigenios, entidades cósmicas y sobrenaturales de poder inmenso. La leyenda cuenta que Alhazred viajó a lugares remotos y peligrosos. En su incesante búsqueda de conocimiento prohibido y esotérico. Durante sus viajes, habría descubierto información aterradora sobre estos seres antiguos, entidades cósmicas que los seres humanos no deberían conocer. Se dice que su locura lo llevó a escribir el libro (o a volver a ensamblarlo, ya que es posible que dicho grimorio haya sido escrito por una secta de brujos oscuros ya largamente desaparecidos.  Que desojaron el libro, escondiendo cada página en diferentes lugares por oriente). Un libro que contenía los secretos más oscuros y peligrosos de la existencia.

Por referencias se sabe que en el curso de sus viajes y a medida que compilaba el libro, se fue sumergiendo en la locura. De hecho se le conocía como el “Árabe Loco”. Su muerte fue terrible y demencial, horrorizando a los pocos testigos que presenciaron el hecho.  Ocurrió en una plaza de Damasco a pleno día. Según se cuenta, las pocas personas que se encontraban en la plaza fueron sobresaltadas por unos alaridos espantosos. Atónitos vieron como Abdul Al-Hazred era devorado vivo por algo monstruoso, su carne se abría en jirones como si una bestial garra lo rajase, sin embargo, nada había a la vista. El atacante era invisible. Lentamente, pero sin pausa el cuerpo del desdichado hombre fue desapareciendo quedando solo algo de sangre y su atado con un cayado. Entre los pliegues del atado, estaba el libro.

Pasaron tres siglos y hacia el 950 fue traducido al griego por Theodorus Philetas, el cual lo nombro como, Necronomicón, “El saber de los muertos” como seria conocido hasta la actualidad.  Tuvo una rápida difusión entre los filósofos y hombres de ciencia de la Baja Edad Media.  Con un reducido número de copias, solo unos muy pocos iniciados tenían acceso al infame grimorio. Sin embargo, horrendos sucesos se producían en torno al libro. Lugares que se veían arrasados por la peste, monasterios que al intentar hacer copias del Necronomicón, sus monjes enloquecían y se descuartizaban mutuamente. Esto llamo la atención de la Inquisición, que luego de investigar varios incidentes, hicieron que la Iglesia Católica lo condenara en el año 1050 y lo colocase en la lista de libros prohibidos. En el 1228 Olaus Wormius lo tradujo al latín, en la que es la versión más famosa, pues aún quedan algunos ejemplares. De los originales en árabe y griego se desconoce su paradero y se consideran perdidos.

A pesar de la persecución, se realizaron distintas impresiones en España y Alemania durante el siglo XVII. Supuestamente, se conservarían cuatro copias completas: una en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, dentro de una caja fuerte, cuya combinación solo conoce el bibliotecario en jefe. Una copia del siglo XV, en la Biblioteca Nacional de Paris. El acceso está prohibido sin la venia del representante presidencial. Otra en la Universidad Miskatonic de Arkham (Massachusetts), Estados Unidos, aunque han negado su existencia. Y una cuarta copia en la Universidad de Buenos Aires (Argentina).

Este grimorio enseña al que lo lee, a conectarse con los Dioses Primordiales. Estas entidades cósmicas son consideradas antiguas y poderosas, existiendo desde tiempos inmemoriales, mucho antes de que los seres humanos caminaran sobre la Tierra. Los Primordiales o Primigenios son seres divinos y trascendentales que operan más allá de la comprensión y la percepción humanas. Están arraigados en lo más profundo del cosmos y están conectados con fuerzas y dimensiones que están más allá de nuestro entendimiento. Estas entidades, no siguen los conceptos tradicionales de moralidad y humanidad, a menudo son representados como fuerzas indiferentes y aterradoras que operan con sus propias agendas y propósitos. Su sola presencia puede desencadenar locura y desesperación en aquellos que entran en contacto con ellos, ya que el mero conocimiento de su existencia es suficiente para superar la mente humana.

En el texto aparecen dibujos, unas especies de mándalas para comunicarse o crear un vínculo, puerta o puente entre nuestro mundo y el suyo. No se trataría ni de demonios de ninguna especie o diablos de ninguna jerarquía. Son entidades que trascienden la comprensión humana. Existen en el vasto y oscuro cosmos. El texto rescata algunos nombres como, Cthulhu. Es quizás el más poderoso de todos los primordiales. Es descrito como un ser pavoroso con una cabeza de pulpo, un cuerpo parecido al de un dragón y garras afiladas. Se encuentra dormido en la ciudad hundida de R’lyeh (destruida hace 25.000 en una guerra olvidada con los dioses exteriores, la cual aparentemente perdieron). Dicha ciudad fue un centro de poder y actualmente yace en el fondo del océano Pacífico. Aunque se desconoce su ubicación exacta. Si despertara de su sueño, traería un apocalipsis y la destrucción a la humanidad.

Nyarlathotep, el Caos Reptante o el Mensajero de los Dioses, Nyarlathotep es una entidad que adopta diversas formas animales y de personas. Es un manipulador maestro y a menudo interfiere en la vida de los humanos, provocando locura y caos. Se desaconseja específicamente su invocación, sin embargo, si se le controla podría darle al invocador el dominio del mundo. Se piensa que Napoleón y Hitler tenían copias del Necronomicón (posiblemente la que se encuentra en París) pero eventualmente Nyarlathotep, solo los uso para sus fines de crear caos y destrucción.

Yog-Sothoth. Es la esencia misma del tiempo y del espacio, una entidad omnipresente y omnisciente. Se le describe como una masa de burbujas de coloridas luces, flotando en un abismo. Le da al invocador la posibilidad de ver el tiempo de forma simultánea. Incluso viajar a través del mismo. Junto con este poder se asocia el conocimiento de cualquier asunto, materia o disciplina. Se sospecha que habría sido invocado entre las décadas de 1980 a 1995 por alguien que al parecer puede viajar en el tiempo con un propósito aún desconocido.  Se han descubierto hojas sueltas circulando del Necronomicón, con fórmulas específicas para invocar a determinados primordiales, pero sin conexión con el todo. Se cree que este sujeto desmembró todo un libro y distribuyo las diferentes páginas con las traducciones y como pronunciar los encantamientos, en ese lapso de tiempo. De ser así, sería el hecho terrorista más grande de la historia, solo comparable a repartir armas nucleares por el mundo. Las consecuencias de sus actos aún se sufren y aun no se sabe a ciencia cierta su impacto final en el curso de la historia.

Azathoth. Es considerado el caos primordial, el «dios ciego» o el «vórtice «. Se encuentra en el centro del universo, es rodeado por entidades parecidas a demonios que tocan una melodía cósmica. Si la música se detuviera, se dice que todo dejaría de existir. En un apartado escrito de puño y letra por el árabe loco y que llego a manos de Ibn Khallikan un erudito iraní que compilo gran parte de lo acopiado por Abdul Al-Hazred cien años antes que Philetas lo tradujese al griego. Kalilikan le dio al libro su forma definitiva e hizo una serie de consideraciones que no estaban en el trabajo de Philetas. En una de ellas y con respecto a Azathoth, Al-Hazred dice que intento borrar el sello de invocación de una hoja original conseguida al parecer en una antigua ciudad cercana a la Gomorra bíblica. Del asentamiento no quedaba nada, solo un impresionante cráter y parte de un templo en un cerro cercano al borde del gran agujero. Al parecer algo salió terriblemente mal y toda la ciudad fue “tragada” por el dios primordial. Al borrar el sello este reapareció y al intentarlo de nuevo, no solo reapareció en la página, sino que además lo hizo en la palma del árabe loco.  De esto da cuenta cabal Kalilikan, ya que al intentar quemar una de las hojas del libro, esta no solo no se quemó, permaneció inalterada mientras una horrible quemadura apareció en el brazo del iraní. Instaba a que no fuera usado. Lamentaría hasta el final de sus días el haber rearmado el libro, tuvo una muerte natural y pacifica siendo reconocido como un sabio. Aunque hasta su muerte consideraba a la noche como una pesadilla. No podía dormir, le comentaba a su ayudante que no conciliaba el sueño por el sonido de los insectos. Dormía durante el día bajo la luz protectora del sol.

Shub-Niggurath. Conocida como la Cabra Negra de los Bosques con Mil Crías. Es una entidad que representa la fertilidad y la maternidad, pero también está asociada con la decadencia y la corrupción. Al parecer hay por el mundo un número desconocido de lágrimas de esta entidad cósmica. En los últimos días de la guerra contra los Dioses Exteriores, los de afuera (se piensa que son enemigos eternos de estas entidades y que la tierra en su momento fue escenario de uno de sus conflictos, esto no significa que sean amigos de la humanidad, ni que les interese nuestro bienestar) Shub-Niggurath viendo el número de sus hijos muertos lloro desconsoladamente. Cada lagrima se transformó en una piedra traslucida similar a un diamante o cristal de roca. Dentro de cada lagrima se puede apreciar una imagen encerrada de la propia entidad. El verla provoca tal terror que el alma huye despavorida del lugar, provocando la muerte de su portador de forma instantánea.  Se la cree asociada con el antiguo mito del dios Pan griego y sus sátiros.  Dado que pánico deriva del griego panikón, (terror) causado por Pan”, porque a esta divinidad silvestre se atribuían los ruidos misteriosos que se oían por montes y valles. Al parecer Shub-Niggurath es la responsable detrás de esta leyenda.

 Hastur. También conocido como el Rey de Amarillo, Hastur es un ser malévolo que se asocia con la ciudad maldita de Carcosa. Su invocación ha servido en el pasado para aniquilar ejércitos enteros, los cuales son azotados por extrañas enfermedades, demencia, tormentas de arena o simplemente desaparecen sin dejar rastros, mas allá de jirones de ropa y enseres destrozados. Estas entidades cósmicas no siguen patrones morales humanos y, en muchos casos, son indiferentes o hostiles hacia la humanidad. Su mera existencia y la posibilidad de que interactúen con el mundo humano pueden desencadenar locura y desesperación en aquellos que se enfrentan a ellas.

UNA ACLARACIÓN

La sola existencia de un grimorio de estas características, con la capacidad de conexión interdimensional con entidades más allá de nuestra imaginación, con un poder inconmensurable al alcance de cualquier persona, es una locura. De ser real ya nos hubiesen destruido.

El Necronomicón es un grimorio falso, una creación literaria de H.P. Lovecraft un escritor norteamericano, fundador de lo que se llamaría el Horror cósmico. Sobre el carácter ficticio del libro, Lovecraft escribió lo siguiente: Ahora bien, sobre “los libros terribles y prohibido”, me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo. En cuanto a libros escritos con seriedad sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son gran cosa. Es debido a eso que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón”

De hecho, el famoso árabe loco Abdul Alhazred no es más que un apodo que él mismo se puso en la infancia, inspirado en la reciente lectura de Las mil y una noches (Alhazred = all has read, el que lo ha leído todo). Es importante señalar que Lovecraft dejó estos seres vagamente definidos, permitiendo que los escritores posteriores expandieran y exploraran su mitología en el género de la literatura de horror cósmico, lo que ha llevado a la creación de un rico universo compartido conocido como el «Círculo de Lovecraft». En el universo creado por H.P. Lovecraft, no hay una fuerza o poder específico que se oponga directamente a los Dioses Primordiales de manera efectiva. Los dioses exteriores son nombrados al pasar. En las obras de Lovecraft, la mayoría de los seres humanos son meras criaturas insignificantes y vulnerables frente a la vastedad y la indiferencia del cosmos, incluyendo a los Dioses Primordiales y otras entidades cósmicas.

Lo que diferencia este horror, de otros, es la idea de que los seres humanos no pueden comprender ni enfrentar plenamente la verdadera naturaleza de estos seres, ya que están más allá de nuestra comprensión y capacidad para influir en ellos. Los Primordiales son fuerzas cósmicas inmensas y abrumadoras, y su existencia misma puede desencadenar la locura y la destrucción.

En algunas ocasiones, se ha sugerido que hay rituales y conocimientos prohibidos en el Necronomicón y otros textos arcanos que permitirían a los humanos interactuar o invocar a estas entidades, pero hacerlo generalmente tiene consecuencias catastróficas y mortales. En lugar de enfrentarse directamente a estas entidades, las historias de Lovecraft tienden a centrarse en cómo los personajes humanos tratan de lidiar con la revelación de la existencia de estas fuerzas cósmicas y cómo intentan mantener su cordura y supervivencia en un mundo hostil y abrumador. A menudo, los protagonistas de sus relatos se ven arrastrados a situaciones donde la simple comprensión de la realidad se desmorona ante la visión de lo desconocido y lo sobrenatural.

En el universo lovecraftiano,  el miedo radica en la impotencia de los seres humanos frente a estas fuerzas cósmicas y la incomprensibilidad del universo en el que existen. En Montevideo Tarot les hemos traído diferentes codex y grimorios para que los conozcan y sepan de ellos. Para Lovecraft solo son aburidos y faltos de interés. Es por este motivo que creó uno personal y lo conecta a seres inimaginables, de un poder cuasi divino. En sus libros muchas veces el azar arruina la vida del protagonista, pero en otras, es la búsqueda de un poder sobrenatural lo que lleva a su protagonista a conectarse voluntariamente con estas entidades multidimensionales. Toda la obra de Lovecraft y de sus seguidores hace hincapié en algo muy humano y es que somos muy fácilmente seducidos por el poder. Además de ser una raza peligrosamente tonta, y si no me creen piensen en lo siguiente. ¿Qué harían ustedes si pudiesen acceder a un poder que les cumpliese cualquier deseo, sin consecuencias de ningún tipo? Probablemente lo que todos hemos imaginado, riqueza, fama, suerte o amor. Todas cosas que podríamos conseguir por nosotros mismos.

Y si lo que deseamos es ver de nuevo a alguien que ya no está vivo, un familiar, un amor. O vengarnos de alguien por algún motivo que consideramos justo. La literatura ha ensayado ya estos escenarios y con la advertencia del que el uso de esos poderes, podrían ser muy peligrosos. Sin embargo, la mayoría no escucha y prosigue cuando deberíamos descartar de plano el solo considerar la posibilidad.

Le pasó a nuestra madre Eva y fuimos expulsados del paraíso por curiosos y cabezones. Y en esencia no hemos cambiado mucho. De ser de otra manera jamás se hubiese desarrollado la bomba atómica, se hubiese usado y se hubiese hecho acopio de tan gran número de armas nucleares por el mundo.

Como todo ensayo literario o filosófico en esencia no necesitamos de fuerzas externas para lograr lo que deseamos, ya que somos muy capaces de hacerlo. De la misma manera que podemos crear en nuestras existencias personales, nuestros propios paraísos e infiernos. El Necronomicón nos recuerda que desde siempre, somos nosotros los responsables de las decisiones que tomamos. Para bien o para mal.


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