¿Muertos vivos o Zombi?

Antes de elegir alguno de esos dos términos debemos de partir de la base que, si bien parecen sinónimos significan dos cosas diferentes. Empecemos por el primero el de “muerto viviente”.

El término “muerto viviente” incluye a los monstruos más antiguos del bestiario mítico. Algo que ha poblado las pesadillas de miles de generaciones. Nos indica a un ser que ya no debería de caminar por la tierra. Lo logra violando todas las leyes naturales. Por qué no hay una contradicción mayor que ser un muerto, vivo.

Vaya a saber cómo se engendró esa idea antinatural en la mente humana. En muchas mitologías los muertos que vuelven a la vida son una maldición en sí misma. En muchos casos hay un operador detrás. Un brujo, nigromante o hechicero que, mediante el uso de magia o artes oscuras, trae a la vida alguien que está muerto. Curiosamente algunos de los más famosos y antiguos monstruos de la galería del terror son muertos vivos.

La momia. Un cuerpo momificado, es maldecido por los sacerdotes encargados de momificarle. Los motivos pueden ser múltiples. Vuelve a la vida para traer a los vivos una serie de tormentos. Poseyendo poderes y habilidades más allá de las capacidades humanas. Sus habilidades cerebrales superiores son pocas o casi suprimidas.

Vampiro. Este monstruo nocturno tiene innumerables versiones en casi todos los continentes. Del mismo modo existen múltiples orígenes para este particular engendro.  A veces la causa es una maldición, un rito de búsqueda de la inmortalidad que sale mal, descendientes de las fuerzas de la oscuridad o en el caso más famoso, una maldición directamente impuesta por Dios. El cine, ese gran divulgador de historias, recientemente ha manejado la hipótesis de una infección viral. Se alimentan de sangre humana o de su carne para prolongar su vida antinatural. Están estrechamente ligados a los cementerios, posen garras y colmillos desarrollados y una formidable fuerza. Sin embargo, pueden ser destruidos mediante la luz del sol, clavando una estaca en el corazón o decapitándolos.  Sale de su tumba para atormentar a los vivos. Poseen habilidades cerebrales superiores, aunque depende del sujeto. En los vampiros orientales es nula.

El monstruo de Frankenstein. Aquí el tema se complejiza ya que no está maldito. Es producto del intelecto humano, de la ciencia y la tecnología. Es el resultado de reanimar un cadáver, de volverlo a la vida. En este caso el operador, brujo o hechicero es suplantado por el científico loco. Ya que hay que estar demente para intentar revivir a los muertos. Claramente el científico en cuestión, no comparte esta definición. Las habilidades cerebrales superiores, son pocas debido a la fragmentación de la conciencia.

Se puede entender que todo intento por parte de la humanidad de resucitar a un muerto, sin la asistencia divina termina siendo un desastre. Es el castigo por querer imitar a Dios y su poder de resucitar. Ya que cada una de estas criaturas cuando vuelven a la vida, lo hacen incompletas o totalmente fragmentadas. Siendo en sí mismas, una abominación.

Los Zombis

Esta es una especie particular de muerto viviente con varios detalles que iremos viendo. El nombre surge de la lengua criolla haitiana, hablada por los antiguos esclavos africanos. Haití es la única nación en la historia universal en que la población esclava, se subleva y se emancipa. Es importante esta aclaración ya que “zombi” significa literalmente “esclavo”. La peor pesadilla que le podría acontecer a estas personas. Volver a la esclavitud. La definición del nombre indica a una persona “esclavizada” por un hechicero vudú haitiano.

Los zombis incluyen dos tipos: el alma sin cuerpo y el cuerpo sin alma. Claramente la dualidad cuerpo espíritu se manifiesta en las creencias de la población haitiana. Estos zombis fueron creados para fines diferentes.

Zombi: alma sin cuerpo

El hechicero captura el alma de una persona mediante rituales que pueden incluir invocaciones, ingestión de preparados especiales que entran en el cuerpo en la comida o bebida. Inalados como polvo cuando el brujo los sopla sobre la víctima. Se ignoran los detalles los cuales son secretos. Esta alma es encerrada dentro de un jarrón de barro o botijo de cerámica. Esta servirá como amuleto de la buena suerte y ser alquilada a personas para proteger su casa o negocio. Esta alma quedará a servicio del brujo y nadie podrá liberarla, salvo el brujo en cuestión. Incluso puede ser pasada de brujo a brujo por un tiempo indeterminado, quedando esclava en este plano de existencia. Un destino horrible. Generalmente si el hechicero tiene un alma cautiva, esclaviza también el cuerpo de la víctima.

Zombi: cuerpo sin alma

Este es el tipo de zombi más conocido. El hechicero mediante sus artes hace que una persona enferme y eventualmente “muera”. La persona es enterrada por sus deudos. A la noche el brujo desentierra el cadáver y lo “revive”. El entrecomillado se debe a que, la persona nunca murió. Está en un estado de parálisis y catatonia que imita a la muerte. El alma del sujeto puede haber abandonado el cuerpo al empezar los rituales y no ser capturada por el hechicero. El cuerpo de la persona carente de conciencia obedece todas las órdenes del hechicero. Estas órdenes no son cuestionadas y obedecidas al pie de la letra.

Para mantener al zombi el hechicero lo alimenta regularmente y le da agua. Si se puede liberar al zombi dándole sal en los alimentos. De esta manera si su alma esta libre puede volver al cuerpo, liberándose del yugo. En los zombis de larga data, se cuenta que hieden con un olor insoportable y la coloración de su piel es pálida y carente de brillo. Achacable a la falta de higiene y la mala nutrición. Algo importante de señalar que la víctima está viva, con sus funciones cerebrales dominadas por un tercero. Aunque su tormento es horrible e inhumano.

Occidente empieza a tener noticias de los zombis a finales del siglo XIX por los escritos de algunos ingleses interesados en las costumbres de los “salvajes” haitianos y su experimento social. Luego fue propulsado por el cine, siendo su primera película en 1932. Con los años se desvirtuó su origen dándole el cine una completa restructuración. El zombi cinematográfico es un muerto que vuelve a la vida por diferentes razones, compuesto químico desconocido, un virus o microorganismo que hackea es sistema nervioso. Más recientemente el responsable es el hongo Cordyceps que parasita a insectos y arañas.  De nuevo (salvo en el agente químico) el zombi no es un muerto vivo, es un huésped vivo de una infección.

Aunque es hilar fino, ya que el horror suele ser el mismo. El imaginarse ser atacado por otro ser humano, carente de conciencia y cuyo objetivo es despedazarnos con sus uñas y dientes. Con el agravante que con solo modernos nos convertimos en ese monstruo sediento de sangre.

El trasfondo de nuestra manía por asustarnos, tiene explicaciones psicológicas que exceden la finalidad de este artículo. Básicamente para lidiar con nuestros miedos e inseguridades. El uso en el cine no solo nos pone frente a una situación imaginaria, también es la excusa para profundizar en las propias motivaciones humanas. La serie The Walking Dead se mantiene en el aire, no por los zombis los cuales son solo el trasfondo de una sociedad colapsada. Se mantiene en el aire por como los personajes humanos, lidian con esa situación imposible. En la película Mi novio es un zombi, el personaje principal es un zombi. El inicio de la película pone el tono de lo que va a ser todo el film. En un aeropuerto lleno de zombis caminando lentamente, uno de ellos añora los viejos tiempos (nuestro tiempo actual) donde la gente se comunicaba.  Desaparece el fondo y nos muestra un aeropuerto actual. Con todas las personas pendientes de sus celulares, aislados en sí mismos, como los zombis de la película.

Por aquí vamos concluyendo este artículo. ¿Qué tendrá que ver los zombis en un sitio de tarot? Absolutamente nada. Salvo por el hecho que Montevideo Tarot está inspirado en descubrir lo que está oculto. Explorar una parte de la psique humana en busca de algunas respuestas. Las cuales generan más interrogantes. En un viaje sin destino. Nos vemos con alguna nueva historia que compartir.


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