La Fiesta del Profeta

Es la festividad más importante del islam. Se la conoce como Mawlid al Nabawi donde se celebra el nacimiento del profeta Mahoma. Como toda festividad lunar su fecha es móvil en el calendario gregoriano, como la Pascua o Hanukkah. Resulto que en el año 2015 por primera vez en 457 la Navidad y el Mawlid coincidieron el 25 de diciembre.

En este 2024 se celebra hoy 14 de septiembre.

Según se escribe en los textos de historia, Abū l-Qāsim Muḥammad ibn ‘Abd Allāh ibn ‘Abd al-Muṭṭalib ibn Hāšim al-Qurayšī (así era su nombre completo, tengan en cuenta que “ibn” significa “hijo de”) nació en la Meca el 26 de abril de 570. Sin embargo, esta fecha no sería exacta ya que no se sabe con exactitud el dia de su nacimiento. Lo cual genera entre las diferentes corrientes del islam, discrepancias a la hora de asignarle un día. Los musulmanes sunitas creen que fue el día doceavo del mes Rabi’ al-Awwal, mientras que los chiitas creen que nació al amanecer del decimoséptimo día.

Rabi’ al-Awwal, es el tercer mes del calendario musulmán. Es un día central en la tradición islámica. En el siglo XIII los festejos comenzaban un mes antes. Con fiestas locales y una expectativa general. Concluyendo con sacrificios de animales y procesiones de antorchas. En el Mawlid propiamente dicho se hacía un sermón público y un banquete de festejo. Dado que es una fiesta aprobada por las cuatro escuelas jurisprudenciales sunitas y por los chiitas, se la reconoce como un día festivo nacional en casi todos los países de mayorías musulmanas, excepto en los estados salafíes de Arabia Saudita y Catar.

Esta discusión centenaria si Mahoma había nacido el 12 o el 17 del Rabi’ al-Awwal complicó aún más después del mediado del siglo XIX y profundizándose más aun durante el XX al aparecer en el islam corrientes ultraconservadoras. En 1840 el islam vio el surgimiento de una nueva corriente nacida en la península arábica llamada salafismo. La cual abogaba al retorno de las viejas enseñanzas, con un carácter fuertemente utraconservador, reformista y extremista. A finales del siglo XX apareció la corriente ahmadiyya, originaria de Pakistan e India muy ligados a la Sharía o ley islámica. Ambas corrientes consideran que Mawlid no forma parte de la religión musulmana y es censurable, ya que es considerado innovación. Innovación hace referencia a agregados no contemplados en las escrituras del profeta y en las leyes inmediatamente escritas por sus seguidores.

Se basan en varios aspectos de las enseñanzas de Mahoma. De hecho, desde la perspectiva de estas posiciones, Mahoma dijo a sus compañeros que no exageraran sobre él. Como habían hecho los cristianos con respecto a Jesús.  Él le habría dicho lo siguiente: “No exageréis acerca de mí como los cristianos exageraron acerca del hijo de Maryam. Soy sólo un esclavo, así que di: “El esclavo de Alá y Su Mensajero””. De ninguna manera, al igual que Cristo con sus discípulos, les arengo para que lo veneraran.

Pero como sucede habitualmente con los grandes maestros espirituales, luego que mueren sus discípulos más cercanos y pasa algún tiempo, sus seguidores sienten la necesidad de recordarlos y celebrar sus vidas. Al pasar aún más tiempo, esas celebraciones toman características propias. Sobredimensionándose al punto que muchos olvidan el origen de la festividad. O las enseñanzas de la persona que la origino en primer lugar. Como toda festividad de esta índole es una excusa para festejar, comer con familiares y amigos, juntarse en comunidad y celebrar la pertenencia a un grupo humano.

La celebración del Mawlid se realiza de manera diferente según el país musulmán que se trate. En algunos lugares, las celebraciones comienzan el primer día del mes y pueden continuar hasta el final del mes. Las personas colocan luces de colores en las carreteras, calles y sus hogares. Así como banderas verdes para celebrar. En muchos países se lleva a cabo una procesión el día 12 (sunitas) o el 17 (chiitas) de noche y día. Se distribuyen ampliamente dulces y bebidas (sin alcohol) entre vecinos y a las personas de la procesión. Se presta especial atención a los más carenciados y desposeídos. Se estila el intercambio de regalos. Se le considera el mes de las bendiciones.

Si bien es cierto que este tipo de festividades harían morir de vergüenza al recordado en cuestión, así sea Mahoma, Jesús o Buda. En ese día en particular, dejamos de lado nuestra faceta más egoísta y desconfiada, abrazándonos a un extraño deseándole lo mejor. Regalándole comida o algo que beber. Celebrando juntos. Y por lo menos en ese instante ponemos en práctica lo que los grandes maestros han predicado desde siempre a una humanidad hermosa, pero dura de mollera. Bajo esa perspectiva creo que a Mahoma no le molestaría el festejo.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *