La evolución de las Sirenas

Todos tenemos una idea de lo que es una sirena, un ser mitológico mitad mujer mitad pez de pasmosa belleza que habita los mares. Sin embargo, esta descripción no es ni parecida a la versión original, que es mucho más antigua, que su primera mención escrita por Homero en su Odisea.

Tienen todas las cualidades de los monstruos, según la definición del diccionario, pertenecen a la categoría de míticos ya que su origen es justamente mitológico. Originalmente se representaba a las sirenas como aves con cara de mujer, a veces con cabeza y torso femenino algo muy similar a la Harpías. Los registros más antiguos las representan en ánforas y objetos funerarios. Al parecer su rol era la de acompañar las almas al inframundo. Su canto era especialmente melodioso y bello, lo que hipnotizaba y tranquilizaba a estas almas. Algo similar ocurría en Asiria en el 3000 aC. Donde se mencionan estas sirenas, pero aun en su formato de ave.  

Su metamorfosis a pez comienza con la Odisea. En dicho relato, Ulises de regreso a su patria y luego de un sinfín de aventuras recala en una isla, en esta se encontraba Circe una poderosa bruja y hechicera. Esta le advierte al aqueo de que tenga cuidado ya que su ruta lo hace pasar muy cerca de la isla de las sirenas (ubicada en el mar Tirreno, la porción al oeste de Italia donde se encuentran las islas de Córcega y Sicilia). Advertido Ulises se hace atar al mástil (para poder escuchar su canto y no sucumbir) y tapa con cera los oídos de los marineros. Al acercarse a la isla un melodioso y hermoso canto se escucha en el viento. De repente una isla rocosa emerge, corrientes traicioneras hacen que sea difícil pilotear al barco y del timón se tienen que ocupar por lo menos cuatro fuertes hombres. El canto aumenta en intensidad y la desesperación de Ulises por desacérese de sus ataduras es tal, que se infringe varias heridas al cortarse contra las firmes cuerdas. El barco está muy cerca y los hombres pueden ver, pero no escuchar a las hermosas mujeres desnudas, que tocando diferentes instrumentos tratan de atraerlos a la costa.

Ulises logra zafarse y casi se tira al mar cuando es atrapado por sus hombres que le retienen. Ríos de lágrimas surcan el curtido rostro del valiente griego. Por suerte los veteranos marineros habían sido bien instruidos sobre lo que verían, de no haber sido por la cera hubieran corrido igual suerte que los varios esqueletos que se veían en la costa, entre las rocas. Las sirenas al parecer los atraían con un canto tan desesperante de amor que no dudaban los hombres en encallar sus barcos con tal de estar con estas bellas criaturas. Algo similar ocurre en la historia de Jasón y los argonautas, con la diferencia que uno de los tripulantes del Argos era Morfeo, gracias a su música pudo contrarrestar los efectos del canto de las sirenas, una vez que lograron pasar (con algunas bajas) las sirenas derrotadas fueron convertidas en piedra o se precipitaron al mar para morir (si, se precipitaron en esta versión eran criaturas voladoras)

En la antigua Grecia , su canto era lo más trascendente y su aspecto era mas horrendo. Con los romanos ya la cabeza y el torso son humanos, aunque aún conservan plumas y alas en algunas versiones. Es en la baja edad media finalmente toma su forma actual. Generalmente muchas culturas con costas han desarrollado algún mito donde las sirenas son protagonistas. Sus orígenes clásicos son diversos, como ya apuntamos, al comienzo de la historia sus funciones eran las de acompañantes de las almas. Luego al tratar de encontrar su origen mítico hay varias versiones. En una de ellas son descendientes del principal dios fluvial el poderoso Aquelao, que surgen de la sangre de este dios herido por Hércules, en otras por su hermano el dios Forcis. En ambas versiones no hay intervención femenina. No se sabe muy bien a cuantas sirenas dio a luz tal evento. Si existen registrados algunos nombres como Agláope, la de bello rostro, Telxiepia, de palabras aclamantes, Pisínoe,la persuasiva, Telxínoe, deleite del corazón, Parténope, aroma a doncella, Teles,la perfecta), Leucosia, ser puro, Molpe, la musa o Radne, mejoramiento. En algunos relatos se les atribuye el uso de instrumentos musicales como la Lira y la Flauta como acompañamiento a sus perfectas voces.

En otras historias narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades dios del inframundo. Su apariencia bestial fue el castigo impuesto por la diosa Deméter por no proteger a su hija de su raptor. En otra, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir a Hades, aunque no pudieron rescatarla. Unos cuentan que la apariencia de las sirenas es una pena impuesta por la diosa del amor Afrodita, por envidia de su gran belleza. También se cuenta que perdieron sus plumas como castigo por retar a las Musas a una competición de canto que perdieron.  

Aquí conviene hacer una aclaración desde el inicio mismo del mito, es costumbre asumir que las sirenas embelesaban a los marineros para que se estrellaran contra los escollos cercanos y así poder devorarlos, ya que Homero describe cómo las orillas aparecen repletas de huesos humanos. Nunca se menciona que el objetivo de estas criaturas sea el asesinato y la antropofagia. Se detalla que esos huesos todavía tienen la piel adherida que «se pudre al sol». Según el texto de la Odisea, el contenido de la canción de las sirenas es la invitación al placer y al conocimiento, muchos estudiosos apuntan que cabría la posibilidad de que se limitaran a atraer a los viajeros y éstos acabaran por morir de inanición en la isla, absortos en el éxtasis de esas dulces voces que les hacían olvidar todo lo demás. En cualquier caso, la naturaleza de las sirenas está siempre imbuida de cierta perfidia seducción.

En la última historia de su origen nos cuenta, Diodoro Sículo que Derceto (una diosa de origen fenicio) ofendió a Venus (Afrodita griega). Entonces la diosa le inspiró amor hacia un pastor. De este amor nació una niña, Seramís, que llegaría a ser reina de Babilonia. Después de nacer la niña su hija, por obra de Venus, acabó el amor. Derceto, llena de ira, abandonó a su hija, hizo matar al hombre a quien había amado y se arrojó al agua dispuesta a suicidarse. Los dioses no permitieron tal extremo. Así dio origen a su morfología anfibia. Esta diosa, Derceto es muy parecida a Atargatis, la diosa siria a la cual los peces le eran consagrados. La diosa se parecía mucho a una sirena salvo que también tenía piernas.

Hay varias culturas alrededor de mundo que tienen mitos asociados con sirenas. Po ejemplo los pueblos eslavos tienen a las Rusalkas, estas son fantasmas de mujeres jóvenes que murieron de forma violenta o prematura, por asesinato o suicidio, antes de su boda y especialmente por ahogamiento. Se dice que las rusalkas habitan en lagos y ríos. Aparecen como hermosas mujeres jóvenes con cabello largo de color verde pálido y piel pálida. Se les puede ver después del anochecer, bailando juntas bajo la luna y llamando a los jóvenes por su nombre, atrayéndolos al agua para ahogarlos. La caracterización de las rusalkas prevalece en la tradición de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

En las islas británicas debido a esa doble forma con que se han presentado a lo largo de la historia, muchas lenguas no latinas, distinguen la sirena clásica mujer-ave (inglés Siren, en alemán Sirene) de la sirena con cola de pez (inglés Mermaid, en alemán Meerjugfrau). En este caso nos referimos a las Mermaid. Las sirenas se observaron en el folclore británico como presagios de mala suerte. Las sirenas también podrían nadar en agua dulce y llegar hasta los ríos y lagos. Con el objetivo de ahogar a sus víctimas, haciéndoles creer que eran personas que se estaban ahogando. En ocasiones, las sirenas podrían curar enfermedades. En Gales es muy conocida la historia de Dahud, la princesa de Caer Ys. Caer Ys era una ciudad que, debido a los pecados de la hija del Rey (la joven y bella Dahud), fue condenada por los dioses a ser tragada por las olas. Cuando el padre de Dahud escapaba del gigantesco tsunami, su hija cayó al mar. Y ahí sigue desde entonces, transformada en una sirena, nadando entre las ruinas de Caer Ys.  Otra leyenda muy popular es la de Murgen. En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y se le enseñó la lengua nativa. Se dijo que no era pez porque cosía y hablaba, pero no era mujer porque podía vivir bajo el agua. La sirena figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen, que quiere decir mujer que viene del mar.

En Irlanda a las sirenas las llaman Merrows. Creen que el número de hembras es superior al de los machos, aunque estos son más feos que sus compañeras. Un merrow masculino poseen dientes puntiagudos y rostro semejante a un cerdo. Todos los merrows poseen membranas en sus manos, gran hostilidad hacia los humanos y unas prendas mágicas, que les permiten atravesar cualquier corriente oceánica. Todo hombre o mujer que le roba la prenda a un merrow tiene poder sobre él.  En muchos relatos, varios hombres esconden estas prendas obligando a las hembras a casarse con ellos. Los hombres ganan así bellas y ricas esposas (debido a los botines que las sirenas obtienen con los naufragios), pero si la esposa merrow recupera su prenda, la llamada del mar será tan fuerte que acabará abandonando a sus hijos y a su marido. En la mitología escocesa, hay una sirena llamada Ceasg o «doncella de las olas». La parte inferior de esta sirena es la de un salmon. Se dice que a aquellos que la capturan les concede tres deseos si la devuelven al agua, pero cuando un hombre se enamora de ella, la mujer-salmón lo seduce y lo arrastra a las profundidades. Famosos son también en Escocia los selkies, hadas marinas que en el mar adoptan la forma de una foca, pero al llegar a la tierra se deshacen de sus pieles para tomar forma de mujer. Al igual que con los merrows, todo hombre que quiera una esposa selkie solo tiene que robarle la piel de foca, pero si ella encuentra la piel, volverá al mar para siempre. Los hijos nacidos de la unión de hombres y selkies tenían membranas que unían los dedos de sus pies o sus manos.

Estos son solo algunas historias en China las sirenas son una especie cuyas lágrimas se convierten en perlas preciosas. Las sirenas también pueden tejer un material muy valioso que no solo es ligero sino también hermoso y transparente. Debido a esto, los pescadores siempre tenían ganas de agarrarlas, pero el canto de las sirenas lo dificultaba. En otras leyendas chinas, las sirenas son unas criaturas maravillosas, hábiles y versátiles y estaba mal visto que los pescadores quisieran capturarlas.

Por supuesto que en España hay un sinfín de historias donde hay una corriente de agua (rio o arroyo) un estanque o lago, una bella mujer melancólica que peina sus cabellos con un peine de oro que muchas veces es su debilidad. No es una mujer común y siempre seduce a los hombres llevándolos a su fin. Es famosa en Cantabria la historia de La Sirenuca, una sirena que antes fue humana. Su madre, harta de que la desobedeciera para ir a los acantilados, un día le gritó «Permita Dios que te vuelvas pez», y así sucedió. Desde entonces, alerta con su canto a los marineros de que se acercan peligrosamente a los acantilados. Esta es una de las pocas sirenas benévolas de la mitología europea.

Ya más cercanos en el tiempo es indiscutible su influencia cultural afectando a todas las artes, su presencia en la literatura es de varios milenios, así como en la escultura y la pintura. Actualmente su presencia en el cine y la televisión es más que evidente. Incluso hay mucha gente que afirma que son seres reales que habitan los mares y que mantienen distancia con respecto a la humanidad cuyos antecedentes de violencia e intolerancia es “mítico”.

En el curso de la historia ha habido un sinnúmero de estafas y bulos con respecto a las sirenas, independientemente de su real existencia o no queda muy claro que su influencia sigue tan viva hoy como hace 2000 años.


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