Hoy es Domingo de Ramos y por lo tanto se inicia la Semana Santa. Se le conoce también entre varias confesiones cristianas como el sexto domingo de cuaresma. Es el domingo previo a la Pascua, la más importante festividad del cristianismo. En este día se conmemora, lo descrito por los cuatro evangelios canónicos bíblicos. La entrada de Jesús de Nazaret a la ciudad de Jerusalén.
Los evangelios cuentan que Jesús y sus discípulos se dirigieron a Jerusalén, para celebrar en la ciudad la Pascua. Jesús hacía ya tres años que venía predicando en una tierra bajo el control de Roma. Las profecías anunciaban un Mesías, un salvador del pueblo judío. Algunas facciones como los zelotes esperaban un líder militar. Jesús constantemente desautorizo los métodos y pensamiento de este grupo extremista particularmente virulento. De hecho, hubo un grupo disidente zelota, conocido como los sicarios. Este nombre derivaba porque portaban un cuchillo curvo llamado Sica. Son considerados por algunos autores como el primer grupo terrorista, ya que no tenían inconveniente en asesinar a cualquiera que apoyase de algún modo a los romanos. Aunque fueran inocentes.

Es importante saber bajo qué circunstancias y tiempo histórico se desarrollaron los eventos que conformarían la semana santa. La zona donde se desarrolló los sucesos estaba habitada desde hacía milenios, por muy diferentes pueblos y reinos. Los cuales constantemente estaban en guerras intestinas y afectados por imperios mayores como el asirio, el egipcio, el persa y por último el imperio romano. En la época de Cristo había un rey judío, hijo de Herodes el Grande vasallo del imperio romano. Los romanos consideraban a Judea una provincia levantisca y molesta. Unos de los confines del imperio, administrativamente, muy lejana de Roma.

En este ambiente convulso, el pueblo judío añoraba un liberador y había profetas que lo anunciaban hacia años. Las tropas romanas desplegadas, deseaban irse a otro destino. Lo que incluía a gobernador. A su vez el trono de Herodes tenía que lidiar con los fariseos y saduceos. Ambas eran sectas religiosas (no las únicas, pero si las más numerosas). Eran los sacerdotes que oficiaban en el Templo (el segundo templo, el primero había sido destruido por los babilonios en el 587). El templo era el centro de la vida religiosa de los judíos. Estos sacerdotes administraban el templo, custodiaban el arca de la alianza, el candelabro de siete brazos, además de estudiar las tablas de la ley e interpretarlas. La complejidad del tema es tal que llega hasta nuestros días, en la forma de las diferentes escuelas rabínicas. Si es un hecho. que el tema religioso judío y su dinámica propició la aparición de Jesús de Nazaret, un maestro con su particular concepción y visión de la ley de Moisés.

Previo a su entrada a Jerusalén, Jesús se detiene en Betania en la casa de Lázaro y sus hermanas María y Marta. (Es por este motivo que las vísperas del domingo de ramos se conozca como el sábado de Lázaro donde se preparan las palmas) Lázaro había sido resucitado, luego de tres días de haber muerto en uno de los milagros más destacado de los evangelios. Aquí es que Jesús, ordena que unos discípulos vayan a una aldea cercana y le traigan una asna y su cría que nunca había sido montada. Si eran interrogados, Jesús les instruye que le respondan, que él los necesita y que serán devueltos. Se pueden hacer una idea de la fama de Jesús en la zona. Curiosamente la casa donde se encontraban los animales, estaba junto al Monte de los Olivos.

Le llevan el burrito, el maestro monta en él y entra a la ciudad que lo aclama enloquecida. Ponen a su paso hojas de palma como si fuese una alfombra. De esta manera se cumple la profecía de Zacarías, la cual decía que el rey volvería montado en un asno. En la antigüedad el asno era la montura del rey y Jesús era descendiente de la casa del rey David.
Es por esta espontanea muestra de alegría, donde el pueblo de Jerusalén ponía las palmas al paso de Cristo, es que estas son bendecidas en las iglesias. Tienen un valor sacramental, la cual los creyentes guardan sus hojas y las cuelgan en sus casas junto con otros objetos de la fe. Durante la expansión del cristianismo sucedió que en muchos lugares de Europa no existían las palmas, así que se usaron otras plantas como el tejo, el olivo y el boj. En la liturgia no se especifica que sean solo palmas las plantas a usar, por eso paso a llamarse la bendición de los ramos.

Hay una vigilia previa en el sábado de Lázaro, donde se entretejen las palmas o los las plantas que se tengan a disposición y al amanecer se celebra la misa. Donde se bendicen los ramos y las velas que los fieles han llevado. Muchos files dejan parte de los ramos en un canasto a la entrada de las Iglesias para aquellos fieles que por diferentes motivos no poseen uno. El sobrante se guarda y se quema. Esas cenizas se usarán el día posterior a la finalización del carnaval, el miércoles de ceniza, que inicia la cuaresma que concluirá el día de Pascua.

Hay una multitud de simbolismos en esta entrada a Jerusalén. Desde la muchedumbre gritando Hosanna una palabra judía que en un principio era un pedido de ayuda a Dios, un “Sálvanos”, en la época de la estadía en Egipto. Pasando a ser una salutación de alegría ante la llegada del rey. Un rey aclamado por la muchedumbre, no olvidemos que había un rey real en el trono de Judea. El cumplimiento de una profecía que insinuaba que el Mesías había llegado. El simbolismo de la visita a Lázaro el cual estuvo tres días muerto y fue resucitado. Como un preaviso de lo que estaba por ocurrir.

Es un día festivo y de alegría, de hecho, el color de las ropas de los sacerdotes, así como de los adornos de las iglesias pasa al verde. Los colores van cambiando según el calendario litúrgico. Esto es así en la Iglesia ortodoxa griega. En la iglesia católica el color usado es el rojo, un simbolismo del sacrificio de Cristo. En muchos lugares del mundo, luego de la misa se hace una procesión. Incluso se lleva a un fiel disfrazado de Jesús, montado en un burro, recreando lo sucedido aquel domingo en Jerusalén. Las formas y la liturgia varían según la iglesia cristiana que se pertenezca, sin embargo, la alegría es la norma de este día.

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