Hoy vamos a hablar sobre los mitos de la creación del mundo o cosmogonías como se les conoce. Y vamos a comparar dos pueblos ancestrales muy diferentes entre ellos los Mayas y los Charrúas
Los charrúas eran parcos de palabra, ferozmente independiente y guerreros bravíos. Desconfiados con el altivo europeo, no compartían sus costumbres e historias con los forasteros. apenas si conocemos el significado de 23 de sus glifos, si es que son efectivamente glifos y 70 palabras. Todo lo referente a su lenguaje se perdió.
Esto debido en gran medida al reducido número de integrantes de la etnia (unos pocos miles). A la guerra de independencia, las cuales apoyaron, uniéndose al ejercito artigüista comandado por Andresito (el cual era de origen guaraní). Y al exterminio eficiente y desleal, por parte de los primeros gobiernos orientales, que veían a los indígenas como vagos y un lastre para el progreso. Lo que llevo a la infame matanza de Salsipuedes. Sin mencionar la vergüenza de la exposición de los últimos charrúas en París, en un zoológico humano

Por lo tanto, toda la información referente a que veían en el cielo nocturno, sus mitos y leyendas, se perdieron en el tiempo. Gudaí era el nombre que le daban a la Luna, Dioi para el Sol. Para Venus no hay un nombre que sepamos. Creían en Tupá el dios supremo guaraní, el luminoso creador de todo que sostenía en sus manos al Sol y a la Luna, y que era curiosamente barbado.
Creían a su vez en el Gualicho, un espíritu maligno. Gualicho es una palabra muy usada por la gente de campo, es sinónimo de brujería o hechicería. Para los charrúas a todas las cosas las animaba un espíritu. En recientes investigaciones de los «cerritos» (elevaciones de terreno artificiales donde los charrúas enterraban a sus muerto), antropólogos uruguayos han descubierto una alineación de estos enterramientos con la Cruz del Sur, lo que indicaría un conocimiento astronómico que por muchas décadas se pensó inexistente en este pueblo ancestral.
Y en el otro extremo tenemos a los mayas, cuyo imperio evoluciono durante un periodo de 2100 años en una amplia área de américa central, y que poco tenía que ver, a los formatos imperiales de Europa y Asia. Sus divisiones políticas eran por decirlo de alguna manera muy americanas. Mientras que los Charrúas eran una tribu pequeña liderada por varios caciques, distribuida en un territorio modesto al lado del rio más ancho del mundo.

Los mayas desarrollaron un idioma complejo y tres tipos de calendarios, que se ajustan entre ellos como ruedas de un engranaje, contemplando periodos de tiempo de miles de años.
Arquitectos maestros de la piedra, su conocimiento astronómico les permitió orientar sus construcciones (generalmente grupos de tres edificios), a los puntos cardinales. En el caso de los observatorios, estos estaban orientados a los puntos exacto de los solsticios. Por lo que conocían los nodos ascendentes y descendentes, es decir el punto Aries y Libra.
Los Mayas fueron el primer pueblo que se tiene registro, que uso explícitamente el cero en un sistema numérico vigesimal. Podían escribir números muy grandes de forma vertical, a diferencia de la actualidad que se hace horizontalmente, Este sistema resulta más manejable al que usaron los romanos y sin duda tuvieron mejores matemáticos.

Pero al igual que los Charrúas, una porción extraordinariamente enorme de sus conocimientos se perdió trágicamente. Una perdida, solo comparable al incendio de la biblioteca de Alejandría, a manos de los romanos.
Gran parte de lo que se conoce de la astronomía maya, su cultura y la clave para descifrar su idioma escrito se encuentra en los códices mayas, unos libros en forma de biombos cuyo papel fue fabricado a partir de la corteza algunas especies de ficus y era superior en todo aspecto al papiro egipcio.
Había miles de estos códices diseminados por todo el territorio maya, ya que no solo los sacerdotes sabían leer y escribir. Las clases gobernantes y los funcionarios, así como algunos comerciantes también lo hacían. Estos códices contenían todo tipo de información, toda su tradición oral era ayudada por estas tablillas de papel
Todos estos códices ardieron en fogatas enormes, por celosos y ciegos sacerdotes que pensaban que de esta manera se evitaba el paganismo en los territorios de su graciosa majestad, el emperador Carlos V. O eso pensaba el fraile Diego de Landa

Sobrevivieron tres códices y un cuarto que aún no se autentica. Recientemente apareció un quinto códice llamado códice de México que amplia un poco más la visión de este pueblo excepcional.
Y todos códices sobrevivientes presentan alguna referencia astronómica. Los huecos son enormes. Es como entender el imperio romano teniendo tan solo como material escrito, La república de Cicerón, el evangelio de Lucas, el Equirion de Epitecto y algunos libros de Plutarco.
Aunque su visión cosmogónica ha sobrevivido. Los mayas creían que el mundo era cíclico. En un principio, solo había agua y caos. Los dioses creadores impusieron el orden, haciendo que el Sol emergiese de ese océano cósmico primigenio, crearon de la nada y con solo pensarlo, al mundo. El cual sería iluminado por el Sol, la Luna y Venus.
Sus primeras creaciones, fueron las plantas y animales que extrajeron de ese océano infinito para que siendo conscientes alabasen y alimentasen a los dioses. Pero las plantas no logran tomar conciencia y los animales no los alababan, ni estaban interesados en alimentar a los dioses. Por eso los condenaron a comerse mutuamente. Ese fue el primer mundo
Luego inicia la primera época de la humanidad, cuando los dioses prueban a hacer un primer prototipo humano de barro, pero fue un fracaso. Así que los eliminaron con un diluvio Trataron entonces con la madera, pero estos hombres de madera al igual que los de barro no desarrollaron un impulso de adoración a sus creadores, así que nuevamente fueron exterminados con un diluvio y es aquí que llegamos a la tercera época. El mundo el actual. El cuarto sol

Esta vez los dioses usaron el maíz y su propia sangre para crear al hombre del maíz y su empresa fue un éxito. Este hombre no solo adoraba a los dioses, estaba dispuesto a alimentarles con sangre. De ser necesario, con la suya propia. Así que el hombre de maíz se multiplico y luego alimento con sangre al Sol, que empezó su movimiento iniciando así la era ordenada del cosmos. Sirviendo a los dioses, estos entregaron muchos regalos a los hombres del maíz, dones y el entendimiento. El mundo continuara mientras se veneren y alimenten a los dioses.
Uno de esos dioses es Kukulkan, la serpiente emplumada. Dios de la lluvia, de los vientos y de la vida. Se dice que este dios apareció un día en la costa venciendo a los antiguos pobladores de la región y dando el territorio a los antiguos mayas. Ese pueblo vencido, tenía el nombre de los Itza. El complejo de Chichén Itzá recuerda esta intervención divina. Con su famosa pirámide escalonada. Cuyos escalones, durante los equinoccios de marzo y setiembre, proyectan una la sombra de una serpiente que sube y baja los escalones, esa misma serpiente es Quetzacoalt de los aztecas.

Los antiguos olmecas veneraban también a la serpiente emplumada, tal vez eran los Itza de la historia. Los mayas esperaban el retorno de Kukulkan, ese sabio y misericordioso dios, así como los aztecas y en una jugada cruel del destino, interpretaron que Kukulkan era Hernan Cortez, alguien que justamente no hacia honor a su apellido.
Esta era eventualmente terminara con un diluvio, como las anteriores. Comenzando la era del quinto sol. Muchos pensaron que la fecha estaba escrita dentro del calendario maya, ya que se señalaba al año 2012 como la finalización de esta era ya que no había anotaciones posteriores Pero solo el final de una cuenta larga del calendario mayor.
Como vieron las cosmogonías de estos dos pueblos son bien diferentes, aunque los datos que se disponen a veces son muy escasos o inexistente. En el caso mayo es el Popul Voo el que sintetiza estas cosmogonías en el caso de los Charrúas no tenemos tanta suerte.


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