Martes Santo : Judas y Pedro

Hoy es martes santo, el tercer día de la Semana Santa y en Montevideo Tarot continuamos con este especial que finalizara el domingo de resurrección. Se acerca lo que se conoce en la liturgia como Triduo Pascual, los tres días más relevantes de la semana.

Pongámonos en contexto. La expulsión de los mercaderes del Templo marco un punto alto en el relato de los evangelistas por lo cual se recuerda esta semana. Hay varios hechos más que ocurrieron entre el lunes y el jueves, día de la ultima cena. Pero como ya lo dijimos anteriormente, el volumen de eventos del jueves a la noche y del viernes es tal, que eclipsa todo lo que sucedió previamente. Se hace necesario, rescatar los eventos que acontecieron más temprano durante ese jueves.   Eventos que serán claves, para lo que sucederá más tarde esa noche. 

Todo para la cena pascual está listo. Jesús y los doce apóstoles están con él. La mesa es amplia y probablemente había más gente presente, pero sin compartirla. Como en toda fiesta, la hora previa es un pequeño caos, con grupos charlando, gente ordenando cosas y otros cocinando. Los evangelistas no vieron la necesidad de describir el entorno ya que lo dicho por Jesús es lo importante. Aunque el entorno explicaría en cierta medida, lo ocurrido con Judas Iscariote

Mateo relata que Jesús revela que uno de los sentados a la mesa lo va entregar. Esa revelación crea una lluvia de preguntas. Cada uno se interroga, si es el traidor. Jesús nada dice. Luego acota, que al traidor le hubiese sido mejor no haber nacido. Aquí es cuando Judas le pregunta “¿Soy yo,Rabi?” Mateo no hace ninguna referencia, si se lo confirmo o no. 

Juan lo cuenta un poco diferente. Hay que tener en cuenta que Juan, era el más joven de los Apóstoles, el cual Jesús más amaba. Estaba al lado de Cristo en la última cena y fue el único apóstol en acompañarlo en toda la pasión. Lo cual lo convierte en la fuente más fiable de lo ocurrido ese día.

Según Juan, Jesús dice que uno de los apóstoles le va entregar, el discípulo amado que estaba a su lado (Juan) le pregunta, “Señor ¿Quién es” Jesús responde, “Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar”?

Jesús moja el pan y se lo da a Judas, el cual lo toma y come.  Cristo lo mira y le dice “Lo que tengas que hacer, hazlo enseguida”, Judas se levantó de la mesa y se fue. Los demás apóstoles parecen ajenos a todo lo sucedido y piensan que Judas, el cual era el encargado de las finanzas del grupo, salió hacer algún encargo o a pagar alguna cuenta.

¿Por qué el relato de Juan es el más exacto? Todo sucede en unos pocos minutos, solo Juan sabe la identidad del traidor porque así se lo revela el propio Jesús. Y calla. Seguramente a instancias del propio maestro. Quizás un gesto de silencio o una orden directa, nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es lo que hubiese pasado si Juan gritaba que Judas era el Traidor.

Probablemente Pedro lo hubiese matado sin mucha contemplación. Lo sabemos por el historial de Pedro, un pescador rudo y uno de los mayores entre los apóstoles. Probablemente simpatizaba con el pensamiento independentista zelota. Entusiasta y ferozmente leal a Cristo. Era un hombre de acción y no de reflexión. Eso quedó demostrado con el evento de la barca.

En una oportunidad los apóstoles y Cristo se encontraban en una barca en el mar. Jesús se para, salta la borda y empieza a caminar en el mar. Les dice a sus discípulos que, si tuviesen algo de fe, ellos podrían hacer lo mismo. Pedro en un arranque de vivo entusiasmo, salta por la borda y le sigue. Por un instante camina también sobre el agua, pero lo asalta la duda y se hunde.

No lo pensó dos veces, solo actuó con el corazón. Hasta que su cabeza le aviso, que estaba haciendo algo imposible. No da crédito de lo que está sucediendo y el momento se colapsa. Por consiguiente, se hunde en el mar. Sobrestimó su fe y su fortaleza, algo que volvería a repetir.

Sabemos que estaba armado. Más adelante en el huerto, Pedro le corta la oreja a un guardia que quiso aprender al maestro. De nuevo el impulso, la acción antes que el pensamiento. Era sin duda el más entusiasta de los apóstoles y el más humano. Y por supuesto el que tenía la cabeza más dura. No le hubiese perdonado a Judas la traición. De haberlo matado, la pasión no hubiese tenido lugar. Y Jesús lo sabía, por ello silenció a Juan.

Todo este evento pasa desapercibido por el ruido de fondo reinante. Se lee también que Satanás entra en Judas, cuando termina de comer el bocado y es por este motivo que traicionara a Jesús. Personalmente creo que es una figura literaria puesta mucho después de ocurrido los hechos. La motivación de Judas es más humana, que demoníaca, pero ya lo explicare mañana en la próxima entrega.  Este es el primer suceso que se recuerda y medita este martes santo. Judas abandonando el recinto en el momento previo a la ultima cena, a la consagración del pan y el vino. No participó de la nueva alianza.  El núcleo de toda la liturgia cristiana.

El segundo suceso involucra directamente a Pedro. Luego de la cena, Jesús a sabiendas de todo está en movimiento, para su aprensión y consiguiente muerte, les dice los siguiente a los discípulos: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: Donde yo voy, vosotros no podéis ir”. En esta revelación es más que evidente la cercana muerte del maestro. Aunque Simón Pedro no la termina de captar. A lo que responde muy preocupado “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús lo mira y le responde dulcemente “Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde”. Pedro se da cuenta en ese instante de lo que realmente Jesús le está diciendo y replico sin meditarlo un segundo, atropelladamente “Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti”, con un total y puro convencimiento de lo que decía.

El maestro sin duda debe de haber esbozado una pequeña y fugaz sonrisa, “¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.  Respondió Jesús, seguramente una sombra de tristeza paso por sus ojos. Pedro debió de sentirse ofendido por ¿estas palabras. Le contesta muy serio “Aunque tenga que morir contigo, de veras no te negaré” ¿Cómo el Maestro podía dudar del?  Vaya uno a saber, que otros pensamientos pasaron por mente de buen Pedro.

No había ninguna recriminación en las palabras de Jesús, solo el conocimiento profundo de cada uno de los discípulos. En vísperas del arresto de Cristo, todos estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por el Maestro. Él sabía perfectamente, que haría cada uno de sus discípulos, frente a la devastadora realidad del poder desatado del mundo. Cuando realmente se cae en la cuenta que la muerte es algo real e inminente. En los evangelios queda claro que nadie le echa en cara a Pedro su accionar posterior, en la casa de Caifás, donde niega al Señor tres veces. Ya que todos (salvo Juan), desaparecerían el viernes santo de la vista de los fariseos y romanos.

Ya todo está en marcha, para los eventos que tendrán lugar luego de la ultima cena. Aún falta, un último suceso que se recuerda mañana miércoles, la ejecución de la traición de Judas y el cobro de los treinta ciclos de plata.


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