Hoy es lunes, el segundo de la Semana Santa. Parte de los festejos, es que cada día, los fieles mediten sobre los eventos que sucedieron esa semana. Sobre todo, en las últimas horas de vida de Cristo, que esta relatado en los evangelios.
En el concilio de Nicea (el mismo que decidió sobre la Pascua), también selecciono los libros que constituirían el nuevo testamento. Es en ese concilio que se determinó cuáles serían, los evangelios canónicos. De esa selección quedaron cuatro que conforman el relato de la vida de Jesús. Los cuatro evangelios presentan diferencias entre ellos, sin embargo, tres son bastante parecidos y se les denomina evangelios sinópticos. Estos son los de Mateo, Marcos y Lucas. En el de Juan, las diferencias son más pronunciadas. Los libros que fueron excluidos se le consideraron apócrifos y fueron destruidos, aunque algunos han sobrevivido hasta nuestros días.
El hecho trascendente que se recuerda hoy lunes, es la expulsión de los mercaderes del Templo, por parte de Jesús. Aquí se hace necesario explicar un poco la importancia del Templo de Jerusalén.

Una vez que el pueblo judío dejó Egipto y cruzó el Mar Rojo, Dios le entregó a Moisés las tablas de la ley. La tribu de Levi (los levitas) estaban a cargo de la custodia de esas tablas. Estas se guardaron en el arca de la alianza. Cuando detenían su marcha (fueron nómades por 40 años) levantaban una serie de tiendas alrededor de una tienda central, la que conformaba el tabernáculo. Aquí se custodiaban las tablas de la ley y demás elementos de la liturgia judía antigua. Solo los levitas podían entrar a la carpa principal.
Luego que los judíos se asentaron en la tierra prometida, se suplantó el tabernáculo por el primer templo. Construido por el rey Salomón, hijo del rey David (el que mato a Goliat de una pedrada), Fue construido en la explanada del monte Moriá, hoy en día se encuentra la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca. Este primer templo, fue destruido por las fuerzas de Nabucodonosor II en el 587 a.C. que esclavizo al pueblo judío, llevándolos a Babilonia.

Al regresar del destierro, los judíos construyen el segundo templo, más humilde a instancias de Zorababel en 515 a.C. Debido a las incursiones seleúcidas, Judas Macabeo lo consagro de nuevo en el 165 a.C. Con la llegada al trono de Judea, de Herodes el Grande en el año 40 a.C. el templo fue mejorado y ampliado con una inmensa explanada. Es con Herodes el Grande, que Jerusalén conoce su mayor esplendor. Se construyeron palacios y grandes edificios al estilo romano. Así como la fabulosa fortaleza de Masada. Esta fortaleza sería el último reducto de la resistencia de los zelotes judíos. Esta sublevación de los zelotas llevo que los romanos destruyeran a Jerusalén, el templo y a Masada en el año 70 d.C. iniciándose así la diáspora judía.
Pero aún faltan cuarenta años para esos eventos, en los evangelios sinópticos lo que pasó en el templo ocurrió a fines de la semana. Para Juan sucedió en los primeros días. Jesús ya tenía la fama de profeta y sanador de enfermos. La gente comentaba sus milagros.
Según la antigua ley de Moisés, todo aquel que fuese al templo tenía que llevar un animal para ser sacrificado. Mientras el pueblo judío fue nómada en el desierto, no hubo muchos inconvenientes, pero al asentarse y fundarse el primer templo, los asentamientos se fueron alejando. Era complicado y engorroso llevar un animal hasta el templo, durante días de viaje para ser sacrificado. Es por este motivo que se instalaron en el templo, personas que le vendían a los peregrinos los animales para inmolar. Fue una solución práctica.

En la época de Jesús, Jerusalén era una ciudad importante bajo dominio romano. Circulaba monedas de diferentes partes del imperio. Pero en el templo, solo se aceptaban los ciclos o sequels hebreos, que podían ser de plata u oro. Sucede que el cambio de moneda estaba prohibido para los judíos dentro del templo, por lo que era una actividad reservada para los no judíos. De hecho, había un área reservada para ese fin, denominada la corte de los gentiles.
Cuentan los evangelios que Jesús entra al Templo y ve el caos propio de un bazar. Animales de todo tipo que eran vendidos y comprados, jaulas con aves y las mesas de los cambistas. Estos gentiles (personas que no profesaban la fe judía) cambiaban las monedas imperiales por los siclos hebreos. Es en este punto, donde Juan nos cuenta que Jesús se arma con una cuerda a modo de látigo y arremetió contra los puestos de venta. Tirando mesas, arriando gente y animales por igual. Gritando “Habéis convertido la casa de mi Padre en una cueva de ladrones”, el relato difiere entre los evangelistas, pero el núcleo es el mismo. Jesús les recriminaba que el Templo era un lugar de oración y no un mercado.

Existe una referencia clara a los profetas, por la conducta tomada por Jesús. Habían profetizado en su momento: “Mi casa será llamada casa de oración” dicho por Isaías. “Pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones” sentencio Jeremías. Muchos ven en la actitud de Jesús una purificación del Templo. Este evento también deja en claro que la conducta de los fariseos y saduceos es reprobada por Jesús. El cual es apoyada por mucha gente. Es por este motivo que los rabinos ocultan su odio a este advenedizo que venía de Galilea. Su popularidad era muy grande.
Quedó demostrado en dos episodios separados esa tirantez, entre Jesús que proponía un accionar coherente con el pensamiento, y el continuo intento de los Fariseos de desprestigiar públicamente al Nazareno.
El primero es de la anciana. La cual que deja una pequeña moneda en la vasija de las ofrendas del templo. Jesús señala que la mayoría daba al templo, de lo que le sobraba. La anciana había dado de lo único que tenía. El amor con que se ofrendaba, era más grato a Dios, que la cantidad. Los saduceos por otra parte alegaban que cuanto mas se daba al templo , Dios quedaba mas complacido. Lo que generaba en ciertas personas una competencia encubierta ya que las vasijas de ofrendar estaban a la vista de todos. Esas ofrendas, eran algo aparte del diezmo. Fueron instaurados en su momento como una ayuda extra para la construcción del templo. Luego de construido, ese dinero termino en las bolsas de algunos sacerdotes. Socialmente era algo que todo el mundo sabía, pero nada se podía hacer. Lo que generaba cierto resentimiento, entre la gente.

El otro hecho, es el del tributo. Se le acerca un fariseo y le pregunta a Jesús si había que pagar tributo al Cesar. La pregunta era una trampa ya que, si respondía, “no” se tomaba como un comentario subversivo y enemigo del imperio. Si decía “si”, seria expuesto como un simpatizante romano y enemigo del pueblo. Muy inteligentemente Jesús, toma un sestercio romano y le pregunta al sacerdote ¿de quién es el rostro en la moneda? Al responderle, “Del Cesar”. Jesús tranquilamente le dice, “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”
La expulsión de los mercaderes tendría sus consecuencias más adelante ya que es tomado por los fariseos y sacerdotes como un agravio. Sera parte de los argumentos para condenarlo días más tarde. El hecho que dijese a la multitud, que el Templo era la casa de su padre, no le gustó nada a los enemigos de Cristo y tomaron buena nota de este detalle.

Mañana será martes, es en ese día de la semana, que se medita sobre la negación de Pedro y la traición de Judas. Claro está que esto sucedió el jueves santo durante la última cena, se los separa dado los numerosos eventos que sucedieron en el triduo pascual (jueves al caer la noche, viernes, sábado y domingo).

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