“La ciencia suficientemente avanzada parece magia “, esto lo dijo Arthur C. Clarke el famoso escritor que predijo el satélite artificial y autor de 2001 Odisea del espacio
En la antigüedad nuestros ancestros se encontraron cara a cara con los dioses los cuales tenían poderes sobrenaturales y les enseñaron un sinfín de cosas útiles y los ayudaron a construir monumentos increíbles. Probablemente los primeros hechiceros se les llamaban por otro nombre, el de dioses. Y estos dioses, fuesen tal vez científicos aparentando ser otra cosa. Es lo que se entrevé en varios relatos muy antiguos. Donde la presencia de ciencia y tecnología muy avanzada es evidente. Sin embargo, nuestros ancestros carecían de las palabras para describirlas y a quienes las usaban, sus operadores.

Hay varios relatos cosmogónicos en que los dioses (es decir estos operadores) se enfrentaron en guerras fratricidas con consecuencias catastróficas. Unas guerras, que interrumpieron totalmente el registro histórico, con la perdida absoluta no solo de información sino de tecnología y de las ciencias asociadas.
Muchos piensan que los dioses eran de origen extraterrestre, los cuales habrían traído a la raza humana al planeta o que la crearon en base de ADN disponible, el cual habrían modificado. Habrán oído quizás, sobre La navaja de Ockhan. Esta es una herramienta metodológica, también conocida como principio de parsimonia, la cual reza lo siguiente “En igualdad de condiciones la explicación más simple es la más probable”.
La otra explicación para resolver la identidad de los dioses, es que fuesen humanos. Una civilización avanzada que superaba a las otras especies humanas. La cual desarrollo una ciencia una tecnología de tal magnitud, que era simplemente ajena a sus parientes más atrasados.

Evolutivamente aparece en el registro fósil, una época donde varias especies de género homo convivieron simultáneamente, que fueron contemporáneas. Así el Homo sapiens, el Homo neanderthalensis y otras parientes de gran familia de los simios vivieron en la misma época.
Imaginen por un minuto que los dioses, lejos de ser extraterrestres, eran solo otra especie del género Homo. Solo que más avanzados, de esta manera el viaje interestelar y los problemas derivados de la ecuación de Drake sobre vida inteligente no se aplicaría. Sería una explicación más simple, sobre el origen de los dioses. Además de aclarar su acusada morfología, de un bípedo humanoide.
Porque es importante saber el origen de estos supuestos dioses o hechiceros mágicos.
Hay algunas inconsistencias en la datación de algunos monumentos megalíticos históricos. Por ejemplo, la esfinge tiene al parecer 20000 años más que las pirámides. Esto sería así, por los rastros de erosión por lluvia que presenta la roca.

No hay que olvidar lo difícil que es datar las rocas, en el sustrato es relativamente fácil saber su edad por los fósiles presentes y su lugar en la estratigrafía geológica. Pero una vez extraída y trabajada, los métodos de datación de ese trabajo son algo difícil de saber.
Desde el relato de la Atlántida hecho por Platón, hasta las guerras descritas en el Majarabata hindú, hay un hilo conductor. En la Atlántida por una causa desconocida, una civilización muy adelantada desaparece. En la india dos clanes muy poderosos se enfrentan en una batalla épica. Donde se usaron armas de un poder inimaginable por una civilización muy adelantada. Las consecuencias, al igual que en la Atlántida llevo a su destrucción.

Además de la pérdida total de información, solo quedan referencias vagas en la tradición oral.Se podría afirmar que esas historias son inventadas, pero sus ecos se esparcen por la historia y hay un sinfín de pueblos que alegan haber tenido algún contacto con estos dioses o hechiceros. Poseían un gran conocimiento y cuyos dispositivos mágicos podían hacer milagros. Imaginen por un momento que un grupo de militares modernos tiene contacto que un grupo humano de aborígenes de la edad de piedra. Estos al ver a los soldados, intentan atacarlos. Al volver a su aldea describirían quizás así su encuentro: “Los extraños usaron unas cerbatanas que hicieron un gran ruido, los arboles detrás nuestro fueron cortados. Ramas y hojas volaban por todos lados. Luego de un cuerno, salió una voz atronadora que dijo algo en un lenguaje incomprensible, mientras moscas grandes y horribles volaban alrededor nuestro sin alas y haciendo un zumbido muy raro. Luego uno de los extranjeros, hace unas señas y lanza a lo lejos algo que de repente se transforma en una bola de fuego. Aterrados nos arrodillamos, eran dioses. Llevaban extraños vestidos a los cuales les seguía una especie de caballo raro, sin pelo y con las patas al revés, lleno de bolsas. En sus manos puede ver una especie de tabla mágica con imágenes que se movían”.

Para nosotros, es una simple unidad de reconocimiento de infantería. Equipada con armas automáticas, un megáfono y algunas granadas. Apoyada por drones y con una mula robótica que carga las mochilas. Para los aborígenes es algo tan extraño y fuera de su mundo, que ni palabras tienen para describirlos.
Ahora imaginemos un tiempo hace 15.000 o 20.000 años. Una civilización humana avanzada, la cual interactuaba poco con otros pueblos humanos o tal vez los veían como objeto de estudio. Es probable que algunos individuos de esta civilización, decidieron ayudar a estos pueblos más atrasados. Enseñándoles los principios de la agricultura o métodos de cómo defenderse mejor de los animales. Incluso pudieron experimentar con ellos, de la misma manera que nosotros experimentamos con nuestros primos primates.
De repente algo catastrófico ocurrió, un experimento que salió mal, un evento geológico inesperado o una guerra que se salió de control. El resultado fue una extinción masiva de esa civilización, quizás debido a un número reducido de individuos o a la concentración masivas en sus centros poblados, sea como fuese muy pocos sobrevivieron.

Es probable que los sobrevivientes se quedasen con algunos dispositivos funcionales y que los usasen para sobrevivir. Ocultaron su origen y enmascararon el verdadero propósito de estos aparatos, con rituales y ceremonias. De esta manera pudieron conseguir una posición relevante en las tribus humanas, más atrasadas pero que habían sobrevivido. Les curaron y los ayudaron a progresar, al morir legaron ese conocimiento ( y el uso de sus dispositivos) ,a sus propios hijos o discípulos, lo que aseguraría el futuro a los hechiceros de la antigüedad.

Es sabido que los hechiceros usaban una serie de fórmulas, basadas en palabras, otras en secuencias de números y figuras geométricas. De esta manera enfocar las leyes naturales en su beneficio. Hay misterios antiguos que no tienen una explicación convincente y sin dudas hay agujeros en nuestra historia, sobre todo en la más lejana.
La ciencia ficción ha jugado con la eventualidad de una guerra nuclear y la fragmentación inevitable del continuo histórico. De suceder hoy, en 100 años y sin los soportes de papel o informáticos, mucha de la ciencia se perdería. Avances que hoy en día damos por descontado, como el tornillo de Arquímedes, la bomba de vacío o la palanca se perderían, si no hay una transmisión de ese conocimiento.
Cuantos de nosotros sabe del uso correcto del arado, del funcionamiento del motor de combustión interna o de generar energía eléctrica. El descalabro de una sociedad como la nuestra, tan interdependiente nos llevaría casi a la edad de bronce en 200 años a lo sumo. Para ese entonces, el ver un celular funcionando o un parapente volando sería una hechicería total.

Nuestros ancestros relatan una serie de eventos que nosotros asociamos a una civilización extraterrestre, pero podría ser perfectamente una civilización humana previa. Pero son meras especulaciones, faltan pruebas, evidencia de que existieron y eso nos deja exactamente en donde iniciamos, llenos de interrogantes.
La idea que científicos o técnicos aislados de su civilización, con algunas herramientas y algún conocimiento pudiesen sobrevivir uniéndose a un pueblo más atrasado podría ser válida, si estos pueblos no los viesen como una amenaza. Que el conocimiento se heredase hasta que se olvidase su origen o este se convirtiese en algo mítico, es también posible, aunque debería de darse un gran número de eventos favorables.
Probabilísticamente no sabría decirles cuan veraz y real podría sea esta posibilidad, aunque es mayor que la de una civilización alienígena que llega y luego se va sin retomar contacto. Cuando la evidencia va descartando posibilidades la que queda, por muy increíble que sea es lo verdadero, solo queda buscar la evidencia.


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