Las Astras. Las armas de los Dioses

Se cuenta en el Ramayala y el Mahabhárata libros sagrados hindúes, sobre una época antigua donde dioses, demonios, semidioses y hombres coexistían. Se relatan muchas historias llena de malos entendidos, secretos. Y terribles guerras donde se usaban armas con poderes impresionantes. Por aquella época antigua los dioses visitaban la tierra, monstruosos demonios asechaban los poblados humanos para devorarlos.  Héroes eran instruidos por sabios y luchaban junto a los dioses.

Lo más interesante de estos libros es que nada es lo que parece. A veces los buenos no lo eran tanto y los malos podían cambiar. Por ejemplo, había tres tipos de demonios, los Asuras que descendían de un tronco común a los Devas (espíritus benevolentes) algo similar a lo que ocurre con nuestros ángeles y demonios. Con la diferencia que había demonios protectores, buenos y muy sabios. Algunos eran descendientes de matrimonios mixtos entre humanos y asuras. Había demonios antiguos y poderosos parecidos a los Titanes. E iguales a sus homónimos griegos, en cuanto al odio que sentían por los dioses. Y por último estaban los Rakasas, de muchos brazos. Perturbadores de los cementerios y devoradores de hombres. Todos los demonios poseían la habilidad de manejar las artes ilusorias y la magia como armas.

Los dioses también podían concebir con los humanos. Ese mundo antiguo contaba con un buen número de semidioses (Devas) y no todos eran moralmente rectos o sabios. Algunos eran fácilmente seducidos por el caos y la destrucción. En este confuso y variado mundo, los humanos podían convocar a los dioses por medios de Mantras secretos. Estos mantras conectaban a la deidad con la persona y esta podía hacer su pedido. Algunos mantras secretos podían incluso, obligar a un dios a cumplir ese pedido. Estos mantras son claves ya que con ellos se podían invocar las Astras, las terribles armas divinas y usarlas contra todo tipo de enemigos.

Le voy a contar sobre estas terribles armas y que dios la controlaba. Las Astra tenían condiciones de uso, algunas se usaban solamente recitando su mantra de activación y automáticamente se dirigía al blanco y este era destruido. Pero las más poderosas, debían de ser entregadas en persona por el dios que las poseía y solo se podía usar una sola vez. El mantra de pedido, se enseñaba de maestro a discípulo, solo cuando el discípulo demostraba ser digno y emocionalmente estable. Se transmitía de boca a oreja sin dejar nada escrito. Ya que cualquier misiva podía ser utilizado para invocar un arma celestial. Lo que incluía a demonios, ya que una vez que se recitaba, el mantra activaba el arma. Esta obedecía al invocador y destruía lo que este le indicaba. Sin importar la naturaleza del que invocaba o la naturaleza del objetivo (suena bastante a un sistema de armas automático, por activación de voz).

Nagas, era un semidiós con forma de serpiente. Poseía dos Astra, una que al ser lanzada por medio de una flecha se transformaba en una letal serpiente, que daba cuenta de su objetivo de forma muy veloz y efectiva. La otra, podríamos decir que era una versión mejorada y más poderosa. Al desplegarse en arma, esta se dirigía al objetivo y al impactar, lo envolvía en una jaula hecha con serpientes venenosas. La posibilidad de sobrevivir era muy baja.

Varuna era el dios del agua y también poseía dos Astra. Uno era un poderoso lazo, irrompible y del cual ningún dios podía escapar. El otro era un arma defensiva que generaba una lluvia torrencial. Era usada como contramedida si el enemigo desplegaba a la agneiastra.  El Agneiastra era el Astra del dios Agni, el dios del fuego. Esta arma al ser invocada, producía una llamarada pavorosa, que no se podía extinguir por ningún medio convencional (recuerda bastanta al napalm).

Los Devas poseían la llamada Devastra, su forma y funcionamiento recuerda a los cohetes V2 alemanes, así como la destrucción que dejaban después de impactar. Era un arma muy difícil de ver, dada la velocidad con la que entraba en el campo de batalla. Su contraparte seria el Astra que poseían los Asura, una especie de arma silenciosa que devastaba los ejércitos humanos generando una especie de enfermedad fulminante. Algo muy parecido a un arma de guerra química-biológica.

Manu es el padre mítico de la humanidad. Poseía su propia Astra, de la cual no se sabe cómo la consiguió o que dios se la regalo. Solo los hombres conocían el mantra que activaba el arma la cual creaba una niebla que mataba todo lo que hubiese cubierto. Se arrojaba desde un arco como una flecha y al tocar el objetivo se formaba la nube mortal (como si fuese una granada de gas).

La Parvatrasta es el Astra de la diosa Parvati esposa de Shiva el destructor. Esta Astra solo podía ser usado una vez y a una distancia prudencial. Al recitar el mantra se precipitaba sobre el objetivo desde el cielo, una montaña. La pregunta que naturalmente surge es ¿los dioses usaban meteoritos como armas? De ser así, la devastación que podrían causar sería impresionante. El dios del viento Vaiu, poseía un Astra que generaba un huracán, con vientos que diezmaban cualquier ejército.

Había Astras que atacaban directamente la mente del adversario. Uno producía una confusión mental tal, que los enemigos que se atacaban mutuamente en un ataque de locura. Otro disipaba cualquier magia, hechizo o ilusión creada por los demonios Raksasas o los asuras. El dios del miedo Bahirava, poseía uno que ahuyentaba a los demonios. Esta arma generaba un pánico asociado a una zona a la cuan no regresaban nunca. Como ven, no todos las astras eran armas ofensivas de destrucción.

Y por supuesto el poder de las Astras estaba en relación al poder del dios que la poseía. El Suriastra del dios del sol, Suria. Generaba una luz tan intensa que disipaba cualquier oscuridad y tenía el potencial de secar cualquier cuerpo de agua. La diosa de la tierra Bhumi poseía un Astra que generaba terremotos, levantaba y reacomodaba grandes porciones de tierra, siendo un arma muy temida. El dios Indra tenía a su disposición al Vashra , que al activarlo descargaba sobre su objetivo una serie de poderosos rayos, lo que lo convertía en un ataque letal e imposible de esquivar si no se poseía alguna contramedida celestial.

Y, por último, las armas de los dioses principales. Visnú el conservador, Shiva el destructor y Brahma el creador. Visnú poseía tres Astras. Una era Bhargavastra, esta creaba una lluvia de armas explosivas que destruían cualquier formación militar y cortaba cualquier defensa. Algo similar (según se describe) a los lanzacohetes Katiuska rusos de la segunda guerra. Ya que el ruido que creaban era ensordecedor y sembraban el terror.  La Naraianastra, generaba una lluvia de flechas y discos rotatorios. La intensidad de ataque aumentaba cuanto más se resistía el enemigo. Solo se podía usar una vez. Si se usaba de nuevo, el poder del arma se revertía en contra del usuario. Esta arma debía de ser pedida directamente al dios. Y por último la Vaisnavastra, esta arma también debía de ser obtenida directamente de Visnú. Esta Astra destruía cualquier objetivo, independientemente de su naturaleza, era infalible y no existía ninguna defensa contra ella.

Shiva por su parte tenía a su disposición dos de estas armas, una era la Maheshwarastra. Esta concentraba el poder del tercer ojo de Shiva. Disparaba un rayo de energía capaz de vaporizar a cualquier dios, deva demonio a humano. No había defensa ni escape a este ataque. La otra era la mortífera Pashupatastra. Solo podía ser usada por la mente y los ojos. Estaba prohibido usarla contra enemigos inferiores o contra mortales, ya que su poder podría destruir el universo. Su mantra estaba sellado para evitar su uso por cualquiera que no fuese un dios. Esta arma se consideraba muy peligrosas ya en la época que se relatan los libros. 

Brahma el creador poseía a la Brahmashira, un arma que podía destruir a cualquier Deva y por extensión a cualquier demonio sin importar los escudos o defensas que pudiesen conjurar individualmente o en grupo. Su mecanismo de distribución recuerda a una saeta luminosa (como un disparo de laser) que decapitaba limpiamente al objetivo. Ya la devastadora Brahmastra, esta Astra fue usada una sola vez. El resultado fue la creación instantánea de un gigantesco desierto. El daño colateral es inmenso, destruye ejércitos enteros e incluso las Astras de otros dioses. Es el equivalente de un arma termonuclear moderna. Los mortales no tienen acceso a esta arma y solo puede ser usada por su dueño celestial.

Las consecuencias de usar cualquiera de estas armas era tremendas. Solo si se poseían armaduras celestiales o escudos divinos, se podía sobrevivir a estos ataques. Y no era algo cien por ciento seguro. Muchos se hacen preguntas sobre estos relatos. Quizás las interrogantes más repetidas están asociadas con la naturaleza de estos dispositivos. ¿Son producto de la imaginación o existieron realmente? Y de ser así ¿Qué tecnología usaron para desarrollarlas? Algo que queda para una discusión futura.


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