En el mundo hay muchos misterios sin resolver. Hoy nos sumergiremos en algunos misterios antiguos. Veremos construcciones que casi parecen imposibles, pero sin embargo existen. El periplo que vamos hacer nos llevara primero a Perú y una impresionante fortaleza incaica. Luego iremos más al norte donde antiguamente vivían los Olmecas, para finalmente llegar al sur de los Estados Unidos y conocer a los Anazazi. Montevideo Tarot los invita a este viaje al pasado.

En 1532 los españoles llegaron a la capital del imperio inca la ciudad de Cuzco, con sus aliados indígenas. Su sorpresa fue enorme a ver la fortaleza de Sacsayhuman, una estructura de unos 18 metros de altura con tres torres revestidas en plata y oro. Piedras colosales en la base de la estructura sostenía de forma escalonada todo un complejo de templos y palacios. Los incas habían subyugado a varios otros pueblos y grande era su odio, lo que aprovecho muy inteligentemente Pizarro.

La llegada de los españoles trajo consigo, la viruela. Una enfermedad desconocida y para la cual los Incas carecían de inmunidad. Esta no solo devastaría al imperio inca, también lo haría con el azteca. Así como otros pueblos indígenas. En una pandemia que mato a millones. Los conquistadores luego de triunfar en su campaña desmantelaron las estructuras incas para construir sus propias estructuras. Iglesias, conventos, casas y cuarteles nacieron de las murallas desmanteladas. Usaron las piedras superiores de Sacsayhuman, mucho más livianas y manejables que las de la base esa fortaleza masiva. Estas hasta hoy en día, muestran los enganches de bronce que existían entre ellas. Unos sujetadores en forma de c heredados de los métodos de construcción preincaicas de Tiwanaku. Según Garcilaso de la Vega, en sus Crónicas los Incas habrían demorado unos 50 años en construir a Sacsayhuaman, para lo cual se habrían usado 4000 trabajadores y 6000 para transportar los materiales.

Y hasta acá todo parece muy normal, salvo que de la Vega hace sus cálculos en el aire. Las rocas superiores varían su peso de un par de centenares de kilos a las decenas de toneladas, pero las de la base llegan a pesar 210 toneladas. ¿Cómo fueron movidas? Cusco se encuentra a 3400 metros sobre el nivel del mar ¿Cómo fueron trasportadas desde las minas a varios km de distancia hasta su emplazamiento? Sobre todo, teniendo en cuenta el hecho que los incas no conocían la rueda. Es algo que los arqueólogos e ingenieros aun no pueden contestar. Hoy en día mover 200 toneladas es todo un reto, hacerlo en un terreno montañoso como el peruano es de un desafío extremo.

Y eso no es todo, cada bloque encastra exactamente uno con los otros, como si fuese un gigantesco tetris tridimensional. Tan ajustado es su contacto que no se puede colocar una hoja de afeitar entre las rocas. En ninguno de ellos se usó mortero de ningún tipo. En el año 2012 la empresa Geo y Asociados (con sede en Lima) y varios geofísicos del Instituto VNIISMI de Rusia hicieron un relevamiento y estudio del subsuelo de Sacsayhuman. Al frente se encontraba el Doctor Andrey Verianov. Usaron tecnología de escaneo GPR, es decir radares de penetración terrestre, además de un estudio de composición mineral de los bloques que constituyen la estructura.

Valiéndose para esto de la resolución aportada por un microscopio de polarización Axio Imager A2m, y otro microscopio binocular Discovery V 12. Ambos Carl Zeiss, de origen alemán. Un analizador de fluorescencia de composición química por rayos X y otro de fases estructurales, equipamiento de punta para el estudio geológico o de estructuras como puede ser una represa o un reactor nuclear. Sus conclusiones son sorprendentes. Hay una clara diferencia entre los bloques superiores y los inferiores más masivos. Difieren a un nivel de conformación mineral de los mismos. Las rocas naturales sin importar su origen geológico, están claramente catalogadas y la geología conoce el proceso de cómo fueron formadas, así como los minerales que las componen

Teniendo esto en cuenta, las composiciones de los bloques superiores están constituidos por rocas naturales. Sin embargo, los bloques basales son un aglomerado, algo así como el hormigón. Un hormigón, varios ordenes de magnitud más coheso y resistente que el que poseemos actualmente. Mecánicamente, no necesita contener una armadura de hierro interna para aumentar su flexibilidad y resistencia, como los actuales hormigones. Estas rocas fueron construidas artificialmente, por una técnica desconocida. Estos bloques están constituidos por una matriz de piedra caliza y presenta varios tipos de óxidos como de silicio, titanio, aluminio, hierro, de manganeso, calcio y óxido de Potasio, así como azufre, cobre, plomo, cobalto, estroncio, vanadio, escandio y circonio.

El análisis muestra que los cristales de la matriz de piedra caliza fueron triturados por unos métodos ajenos a la naturaleza, la capacidad de dureza y elasticidad de estas rocas es excepcional algo esperable si uno construye en un terreno como el que se ubica la fortaleza, con actividad sísmica. El encastre entre piezas se debe al uso de moldes únicos para cada pieza, los que explica su encastre perfecto. Además, la roca presenta la propiedad que el desgaste superficial a causa del agua, pule las imperfecciones y ángulos, aumentando aún más la superficie de contacto entre bloques, confiriéndoles una mayor adherencia y cohesión a toda la estructura. Las preguntas en este momento deben de ser unas cuantas en vuestras cabezas. ¿Quién las construyo y para que finalidad? ¿Son el único ejemplo a nivel mundial, no habría que analizar otras piedras en otros monumentos megalíticos? Por ejemplo, Stonehenge o los Maoríes de isla de Pascua.

A nivel científico estas afirmaciones deben de ser corroboradas por un equipo independiente, el cual debería de hacer todo un muestreo y analizarlo y esto aún no ha sucedido. Las interrogantes se van acumulando. Lo bueno que las herramientas de análisis científico también avanzan. Sacsayhuaman fue construida encima de ruinas más antiguas, en su momento al ser interrogados por los conquistadores del origen de la fortaleza, los incas respondían indefectiblemente que era obra de los dioses. Como aporte final les diré que los chamanes incas recetaban pequeñas piedras que el paciente tragaba, pequeños guijarros, como la imitación de la ingesta de alguna capsula.

Mucha gente manifiesta que hay algo más en este conjunto megalítico, que solo rocas. Al parecer emite una especie de energía tranquilizante que aquieta la mente y deja a los visitantes con una energía renovada y muy positiva. Para constatar esto habría que visitar las ruinas

Ahora nos iremos al norte, concretamente a México y sus valles centrales de Oaxaca. Hace 3000 años habitaban esas tierras el pueblo conocido como Olmeca, el cual desapareció de los registros históricos por el año 400 antes de cristo de cristo. 1900 años antes que empezara la conquista española. Eran habilidosos escultores. Crearon una extensa red comercial que se propago por una gran área. Muchas de las tradiciones de ese pueblo, como su culto a las montañas y a la serpiente emplumada fueron tomadas por otros pueblos. Así como la estética de su arte.

El terreno donde se desarrolló este pueblo era selvático, cálido y muy húmedo. Confluían varios ríos y en temporadas de lluvias, se anegaba fácilmente. Muy rico en humus y muy fértil, tenía todas las características para desarrollar una agricultura exitosa y mantener una población grande. Se piensa que, en su mejor época 20.000 personas habitaban la región. La Venta es un lugar de gran valor arqueológico. Aquí se encuentra la pirámide más antigua de Mesoamérica y si bien hoy parece un pequeño cerro, no queda duda de un esfuerzo coordinado de un gran número de personas.

Pero esto no es parte del misterio que nos convoca, lo llamativo es que en este terreno blando se han localizado hasta la fecha unas 17 cabezas colosales de basalto. El material se traía de las sierras situadas a decenas de kilómetros de los lugares de emplazamiento. Pasando por terrenos pantanosos y anegados. Estas cabezas miden unos 3 metros de diámetro y su peso es de unas 10 a 12 toneladas. Y fueron trasladadas, al igual que las rocas incas, sin conocer la rueda.

A estas cabezas colosales, hay que sumarles los varios altares y tronos esculpidos en basalto. Estos están diseminados en medio de la selva con algún propósito que se ignora. Los centros olmecas fueron saqueados según el registro antropológico en el año 900 antes de cristo. Hay que tener en cuenta que lo que se considera cultura olmeca es en realidad un collage de diferentes pueblos que coexistían en el área. No se descarta la posibilidad de guerras entre ellos. Esta pluralidad de pueblos lleva a pensar la razón de aunar esfuerzos, para el transporte y la construcción de estas cabezas gigantes.

Se han encontradas en muchos lados. Enterradas en socavones hechos para ese propósito. Es decir, se hicieron grandes pozos y después socavando la base fueron deslizadas. De esta manera se las enterró en su sitio de emplazamiento, con la esperanza de que fueran olvidadas. De hecho, varios altares al no poder ser movidos, fueron vandalizados. Presentan daños, sin embargo, no pudieron ser totalmente destruido debido a que el basalto es un material excepcionalmente duro. Lo que resulta evidente que quienes tallaron y trasladaron esas estructuras no son los mismos que muchos años después no pudieron destruirlas. Optaron por enterrarlas en el sitio, sin poder moverlas o sumergirlas en los ríos cercanos. ¿Fueron olvidadas las técnicas de tallado y trasporte? O fueron pueblos diferentes. Es algo que solo podemos especular

Según la lengua de los navajos, la palabra “Anazazi” hace referencia a los constructores de ciudades. Sin embargo su traducción literal significa viejo enemigo y se la considera despectiva. Los Navajos llegarían a la zona, cien años después de la desaparición de las anazazi. Para los Hopi, los anazazi eran los antepasados o antiguos. Este grupo humano vivió en una gran área que comprende el actual norte de México y el sur de los Estados Unidos y lo hicieron hace unos 7000 años.

Su asentamiento más famoso es el de Mesa Verde, considerado patrimonio de la humanidad. Por alguna razón decidieron vivir en los acantilados y construir algunas torres de vigilancia, estos acantilados no solo servían de protección a un eventual enemigo, también les protegían de las inclemencias del tiempo. De que enemigo se protegían, no tenemos idea.

Sus pictogramas aún no han sido descifrados y no sabemos que nos quieren contar. Se sabe que la fauna en la zona era mucho más variada que la actual. Existían varios depredadores hoy ya extintos, así como cabras. Se sabe por los restos óseos encontrados dentro de los Kipás. Estas son unas estructuras circulares que se piensan eran lugares de culto comunal

Todo esto es muy interesante pero no encierra ningún misterio. Salvo por el hecho que los anazazi pasaron de la construcción normal en terrenos planos a construir sus emplazamientos en gargantas de difícil acceso. Difícil incluso para ellos mismos, el acarreo de agua y materiales de construcción era una tarea penosa y complicada que demandaba gran esfuerzo. Ignoramos sus motivaciones, pero de seguro eran de vital importancia.

El misterio principal no es ni el método de construcción, ni el lugar. Lo es la propia gente que conformaba el pueblo anazazi. Se sabe que no siempre vivieron en esos emplazamientos, los datos arqueológicos indican que empezaron hacerlo 50 años antes de su desaparición. Es esta desaparición, el mayor misterio que nos convoca ya que el pueblo anazazi desapareció de un día para el otro.

Los artefactos encontrados dentro de los emplazamientos estaban ordenados como si la gente estuviera ausente pero que su retorno era eminente. El clima seco de la zona preservo el interior de sus construcciones. Los pueblos indígenas posteriores creían que esos lugares estaban malditos, lo que evito en gran medida el saqueo y la destrucción de esos emplazamientos arqueológicos. La interrogante es lógicamente ¿A donde se fueron? Todo está como si hubiesen salido a labrar los campos o a una reunión social de algún tipo. Se encontraron alacenas con comida, enseres dejados a un lado para su futuro lavado. Incluso dejaron herramientas necesarias, en el caso de haberse tratado de una evacuación de emergencia, da la impresión que se desvanecieron en el aire.

Se piensa en un evento climático catastrófico. Una gran sequía que los obligo a abandonar sus asentamientos. De ser así, ¿Por qué dejaron tras de sí tanto enseres necesarios para su supervivencia? La idea de un ataque enemigo no se sostiene, por el orden imperante dentro de las estructuras, la falta de esqueletos resultante de una matanza y la integridad de muros y cerámica. Tal vez, los enemigos que tanto temían, dieron por fin con ellos y los secuestraron sin que opusieran resistencia. Hay varios grupos de personas que creen que el pueblo Anazazi fue abducido por extraterrestres. Al parecer eran una facción disidente o elementos extraviados en un planeta nuevo, el nuestro.

Esta es la explicación más extrema de este misterio de más de 3000 años. Aunque esta posibilidad es algo que solo podemos especular ya que no hay ninguna prueba del evento, mas allá de las pruebas circunstanciales de una desaparición en masa.
Saquen ustedes sus propias conclusiones

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