Hoy vamos a ver en nuestro espacio sobre plantas, una muy conocida en las cocinas y con muy buenas propiedades medicinales, el Tomillo. Al parecer su origen estaría situado en el norte de África o Cercano Oriente. Aunque se le considera una planta mediterránea por excelencia. De hecho, junto al orégano, la albahaca y el romero conforman el grupo de las hierbas mediterráneas, tan apreciadas en la gastronomía.
El tomillo cuyo nombre científico es Thymus vulgar, es un arbusto de la familia de las labiadas. Esta familia vegetal comprende unos 245 géneros y alrededor de 7900 especies, taxonómicamente admitidos, lo que la convierte en uno de los mayores grupos del actual reino vegetal. Son generalmente hierbas, de tipo perennes (anuales). Raramente son suculentas, en su mayoría son arbustivas. Existen algunas especies (muy pocas) de enredaderas e incluso existen algunas que llegan a ser arboles como la Teca, un árbol frondoso de más de 30 metros de altura y que posee una madera muy apreciada en carpintería.

Como ven, el humilde Tomillo tiene todo tipos de parientes vegetales. Usualmente son como él, plantas aromáticas y de tallos aéreos de sección cuadrangular ampliamente usado en gastronomía y medicina. Se caracteriza por sus aceites esenciales, que producen un olor aromático agradable e intenso. El Tomillo es una planta perenne de tipo subarbustiva, con un tamaño que rara vez supera los treinta centímetros de altura. Sus tallos son leñosos en la base y herbáceos en la parte superior. Es una planta que tiende a una alta ramificación, y estos tallos se suelen agrupar en grandes matas en donde no es fácil distinguir dónde acaba una planta y empieza la otra. Florece entre abril y septiembre. A pesar de este periodo de floración tan dilatado, el momento idóneo para su recolección es en los primeros meses (abril y mayo), el momento en el que la concentración de principios activos es mayor
Prefiere suelos áridos y pobres, y bien drenados (que sean arenosos, pedregosos o rocosos), con una exposición considerable a la luz solar, y capaz de soportar bien las sequías. En la cuenca mediterránea, el tomillo crece espontáneamente y cuando se dan las condiciones idóneas ya mencionadas, se expande de forma abundante dominando el paisaje y formando lo que se conoce como “tomillares”, en España. País donde existe la mayor diversidad de variedades y donde se produce más cantidad de tomillo. Se adapta muy bien a nuestro clima más húmedo y terreno mas fértil.

Sus aceites esenciales poseen una larga lista de componentes como: el alcohol amílico, el borneol, la gamma-terpina, el linalol o el p-cimeno. Así como flavanoides, ácidos fenólicos, saponinas y taninos. Así como la presencia de la vitamina B1 y C. El tomillo tiene una larga tradición en la medicina popular, especialmente entre los diversos pueblos que han habitado el Mediterráneo. Se recomienda para dolores estomacales, cólicos abdominales e indigestiones. Es antiséptico, colocado como cataplasma sobre ulceras y heridas. Tónico estomacal y digestivo, además de antiespasmódico, carminativo (favorece la expulsión de flatulencias), expectorante y balsámico. Así como un muy buen activador del sistema nervioso. Es especialmente útil en casos de tos, resfriado, bronquitis, laringitis y catarros en genera, que afecten al aparato respiratorio. Las gárgaras, hechos con esta planta da excelentes resultados para las inflamaciones bucofaríngeas.
Todas sus partes son útiles, aunque las que presentan una mayor proporción de aceites esenciales son las sumidades florales (los copetes de racimos de flores), que son las que se aprovechan en la medicina. A nivel culinario, una sencilla sopa de tomillo con, pan, aceite de oliva y ajo puede ayudar notablemente a la dispepsia (empacho o indigestión) y ayuda mucho para la recuperación de la convalecencia. Justamente, con el poderoso ajo hacen un potente equipo para la lucha contra los resfriados y los problemas respiratorios. Hay una receta para aquellos que padecen algunos de esos problemas. Se coloca en un mortero media cabeza de ajo y tritúrelo hasta convertirlo en pasta. Agréguele las hojas de tomillo fresco (unos 25 g o un puñado) y continúe triturando para que ambos ingredientes se mezclen bien. Pase el producto a un recipiente limpio, cúbralo con aceite de oliva extra virgen (150 cc) y déjelo macerar toda la noche. En ayunas, al día siguiente ingiera una cucharada de este remedio de ajo y tomillo para iniciar la depuración pulmonar. Consuma la misma dosis todos los días, a la misma hora. A la segunda semana su respiración habrá mejorado sustancialmente. Se puede usar tomillo seco, pero hay que hidratarlo previamente.

Existe otra cura y está relacionada con la limpieza y eliminación de toxinas del tracto digestivo. Cada tanto (3 o 4 años) resulta conveniente una purga del intestino para mantener la salud general del cuerpo y máxime si somos adictos a la comida chatarra. Por supuesto hay personas que nunca se han hecho una en su vida. Los beneficios de esta práctica, es que se le da un descanso a el aparato digestivo que está constantemente trabajando y más aún, si no poseemos una disciplina alimenticia. Este paro de actividad, dispara varios mecanismos altamente positivos para el cuerpo y su funcionamiento ya que son básicamente de limpieza y puesta a punto. Idealmente debería acompañarse por un ayuno de 18 horas, de no ser posible, la ingesta de la tizana hará igualmente su trabajo. El cuál es la eliminación de parásitos intestinales y otros visitantes indeseables.
Nuestro sistema digestivo es un largo tubo donde, luego de pasar el estómago se entra a plegar en los intestinos donde mucha de la comida es tratada y sus nutrientes absorbidos para luego ser desechados. Sin embargo, este tubo no es estéril, ya que en el existen toda una biota o mejor dicho micro biota encargada de ayudarnos en la descomposición de algunos elementos que nos son imposibles de absorber por nosotros mismos. Para eso contamos con varias especies de bacterias, las cuales nos benefician y se benefician. Nosotros les proporcionamos un ambiente cálido, húmedo y oscuro donde prosperar y ellas procesan y vierten en el intestino moléculas de todo tipo que nosotros absorbemos. A su vez hay hongos, organismos unicelulares, gusanos y otras formas de vida, que hacen de nuestro sistema digestivo un complejo ecosistema. Y como tal, no todos los que habitan ese hábitat son beneficiosos para nosotros. Los hay que solo buscan su propio beneficio y por eso se les conocen como parásitos, los cuales son generalmente perjudiciales, para todos los involucrados.

Es por este motivo que una purga es necesaria de vez en cuando. Tomaremos un diente de ajo lo pelaremos y cortaremos en rodajas finitas. Luego lo pondremos en una taza junto a una cucharada de té (chica) de tomillo seco. Le pondremos agua caliente hasta la mitad y dejaremos que se entibie. Luego la beberemos y listo. Se puede ingerir de mañana y de tarde. Esta combinación matara a varias especies de gusanos y hongos. Ayuda a remover placas adheridas a los intestinos de naturaleza exógena (fabricada por microorganismos), Te sentirás mejor, con menos inflamación y menor cantidad de gases. Puedes adoptarlo como una rutina, pero debes usarlo alternando una semana, es decir tómalo durante una semana y descansa la siguiente.
Esto es todo por el momento y como último concejo, el tomillo se puede agregar al cualquier preparado expectorante, ayudando a aliviar las vías aéreas superiores y como removedor de mucosidades. Y puede ser agregado sin problemas al mate. Aunque eso depende del gusto de cada uno.

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