El extraño caso del doble del rey

Durante el curso de la historia el tema de los dobles ha intrigado a las personas. Muchas culturas incluso lo han visto como algo negativo, como una advertencia del destino. Desde el conocido Doppelgänger de la mitología nórdica, hasta el taciturno Fetch irlandés.  Estos seres actúan como un mal augurio y mensajeros de la muerte. Muchos escritores han tratado el tema de los dobles, Stevenson, Hawthorne, Dostoievski, Rossetti, Musset o Yeats. Por mencionar solo algunos. Ha inspirado obras tan conocidas como El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde o El hombre duplicado de Saramago.  Sin mencionar que es un tema recurrente dentro de la obra de Borges, que lo recoge en su relato El otro de su obra El libro de arena, que explica el terror y el rechazo que el escritor argentino sentía hacia los espejos.

Borges no ha sido el único autor intrigado por el reflejo del espejo, asociado con un mundo más allá del azogue que cubre al vidrio. Ese doble que nos mira e imita nuestros movimientos ¿Es un reflejo o es otro yo, viviendo en una dimensión que desconocemos, pensando que somos un reflejo? Queda claro que los dobles han sido y son fuente de interés para mucho. Basta decir los múltiples sitios en internet dedicados a buscar dobles por el mundo.

Esta también la cuestión de seguridad de grandes personalidades. Durante la segunda guerra mundial se sospechaba que Mussolini, Churchill y Hitler poseían dobles para proteger a estos mandatarios de posibles intentos de magnicidio.  Dado el historial de atentados de Hitler no llama la atención, de hecho, se discute aun en día, que la persona que se “suicido” en el bunker de Berlín, había sido un doble ejecutado por la SS para permitir el escape del “fuhrer” a América. Con los nuevos y actuales procedimientos quirúrgicos, crear un doble es una realidad, si se tienen los recursos y los voluntarios adecuados.  El doble digital, por otro lado, son de las cosas más fáciles de hacer. Dado los softwares disponibles tanto de imagen como de audio. Hoy en día no se puede dar absoluto crédito de lo que se ve u oye. Abundan los videos de presidentes y dictadores diciendo cualquier cosa con una gestualidad increíble y el mismo timbre de voz.

El Doble del Rey

Sin embargo, son muy poco documentados los encuentros entre dobles en la historia. Salvo el misterioso encuentro del rey Humberto I de Italia. Resulta que el rey se había desplazado a la localidad de Monza, a presidir una competencia de atletismo. La fecha, 28 de julio de 1900. A la noche fue con su comitiva a cenar al mejor restaurante de la localidad. Por supuesto el dueño del establecimiento se esmeró al máximo en la atención a la comitiva real. Entonces solicitó agradecerle a rey su visita. El rey accedió y enorme fue su sorpresa a constatar que su anfitrión era idéntico a él.

Nadie podía diferenciarlos salvo por la vestimenta que vestían. El rey entusiasmado le pidió al dueño del restaurante que se sentase, le miro con atención y era como verse a un espejo. El rey le pregunto por su nombre e increíblemente se llamaba Humberto igual que el rey. Las coincidencias empezaron a entusiasmar al rey el cual siguió preguntando. Para su sorpresa ambos habían nacido el mismo día, en la misma ciudad, Turín. Se habían casado el mismo día, con una mujer de nombre Margherita. Incluso el restaurantero abrió su local, el mismo día que el rey fue coronado. Muchos de los presentes empezaron a sentir un escalofrió por la espalda, su increíble parecido al monarca, que no les permitía diferenciar uno del otro, así como las coincidencias de sus vidas les ponían nerviosos.

El rey estaba fascinado con su doble. Inmediatamente le invito al otro día al palco real a disfrutar de la competencia, el hombre quedo mudo ante la invitación y acepto entre tartamudeos. El rey se despidió de su anfitrión como si se tratase de un viejo amigo que había reencontrado. Se fue con su comitiva dejando a un perplejo y sonriente Humberto en su restaurante. El día amaneció radiante, el rey Humberto se colocó su traje de gala y se dirigió al evento. Estando en el palco a la espera de su nuevo amigo llego un edecán con noticias.  Su invitado había sido asesinado a balazos hacia unos minutos.  El rey ya había sido víctima de un atentado, que había dejado mal herido a su primer ministro. Presa del terror se dirigió apresuradamente a la salida. Fue entonces que el anarquista Gaetano Bresci, le disparo cuatro veces matándolo en el acto, dentro de su carruaje.

Es uno de los encuentros entre dobles mejor documentado, gracias a los testigos de la cena. Las circunstancias de ambas muertes son más que simples coincidencias que llaman la atención. Sin embargo, se pueden entender mejor el desenlace, si se conoce lo que había sucedido un año antes. En mayo de 1898 hubo masivas protestas populares en Milán relacionadas con una subida de precios del trigo y ciertos impuestos nuevos que gravaban al proletariado urbano. Las protestas fueron reprimidas de manera sangrienta en las calles milanesas por el ejército, inclusive empleando la artillería contra manifestantes desarmados, bajo las órdenes del general Fiorenzo Bava Beccaris

La represión dejó un saldo cercano al centenar de muertos y pasó a la historia italiana como la “Masacre de Bava-Breccaris”, pero la reacción del rey Humberto I en Roma fue convocar al general represor y felicitarlo públicamente por su “valentía en defender la Casa Real”, acusando a los obreros de “enemigos de la Corona”. Estos acontecimientos deterioraron el respaldo popular hacia Humberto I en particular y el prestigio de la Casa de Saboya en general. De hecho, la alineación del rey en favor de la represión violenta contra los obreros lo tornaron en un blanco de la propaganda socialista y anarquista. Bresci afirmó que quería vengar las personas que murieron durante la masacre. Fue condenado a cadena perpetua y murió de manera dudosa, menos de un año después, por suicidio o asesinado por los guardas. Nunca se supo quién fue el segundo asesino, el que acabo con la vida de Humberto el restaurantero, cuya única desgracia fue parecerse demasiado al rey.


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