El día 8 de diciembre se celebra en la comunidad católica la festividad de la inmaculada Concepción de María. Para los fieles católicos esto significa que la Virgen fue concebida sin pecado original (algo que cargamos todo el resto de los mortales) por la gracia divina. Fue proclamado como dogma por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1858 por medio de la bula Ineffabilis Deus.
Como todos saben (según lo descrito en la Biblia) la humanidad esta manchada por el pecado original. Esto debido a la desobediencia de nuestro padre Adán y nuestra madre Eva, motivo por el cual fueron expulsados del paraíso, del jardín del Edén. Privando así a la humanidad de la santidad y la justicia con la cual fueron dotados originalmente.

Cristo, el Mesías prometido fue enviado por Dios para abrirle las puertas del cielo a la humanidad que permanecían cerradas. Y es en este punto que las antiguas y actuales corrientes cristianas no se han puesto de acuerdo sobre un detalle. ¿Cristo borro o no el pecado original a los humanos, nacidos posteriormente a su muerte? La Iglesia Católica considera que no (el pecado original se borra con el bautismo). Históricamente este y otros asuntos concernientes a la Fe y a los desacuerdos con respecto a ellos se dirimían en los concejos de obispos. Si no se acataba la decisión del sínodo, se tomaban otras medidas como declarar heréticas (fuera del dogma) a esas ideas (en este caso con respecto al pecado original) y se prohibía su prédica y divulgación. Si se persistía los responsables eran excomulgados, perseguidos y eventualmente se las exterminaba. Así de serio son los dogmas de fe.
Esto presentaba un problema, el que Jesús hubiese sido concebido por una mujer manchada por el pecado original. Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica sostiene que Dios, en previsión del nacimiento de su Hijo preservó a la Virgen María, desde el momento de su concepción, de toda mancha o efecto del pecado original. De hecho, en la salutación del Arcángel Gabriel y recogida en el Ave María, el ángel la saluda como “llena de gracia”, es decir libre de pecado.

Uno podría pensar por que la Santa Sede demoro tanto en hacerlo un dogma, ya que desde el mismo inicio del cristianismo muchos pensaban y sostenían la Inmaculada Concepción de María. Y a no confundir con el nacimiento virginal de Jesús, que es otro dogma (la concepción de un bebe sin la intervención de un hombre). Resulta que para 1858 el Papa veía con suma preocupación el avance del naturalismo por tierras italianas. El naturalismo es una corriente filosófica que enuncia que todo lo existente no precisa de explicaciones externas a la naturaleza, es decir de explicaciones sobrenaturales, divinas o mágicas. Además de un trasfondo político muy agitado. Para 1857 hizo una consulta general al cuerpo eclesiástico pidiendo su opinión al respecto de la creación de este dogma, los obispos del mundo estuvieron de acuerdo con el santo padre y se hizo efectiva a través de la bula. De esta manera los creyentes no se verían arrastrados por el naturalismo. He aquí un pasaje muy ilustrativo al respecto:
“ Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho. Bula Ineffabilis Deus”

Aquí en Uruguay la iglesia hace mucho tiempo que fue separada del estado, proceso iniciado por Don José Batlle y Ordoñez. El cual sustituyo el nombre de varias festividades por nombres laicos. Por ejemplo, la semana santa fue sustituida por la semana de turismo, de esta manera los feriados se percibían como eventos laicos, aunque su trasfondo fuera católico. Lo mismo sucedió con la festividad de la Inmaculada Concepción que paso a ser el Día de las Playas. El día oficial de las aperturas de las playas, una forma uruguaya del iniciar la temporada estival. Lo que ha generado más de una confusión en las mentes infantiles y juveniles de algunos creyentes, cuyos padres tienen que explicarles el doble sentido de la fecha.
Como una última reflexión, los dogmas de fe están para no ser discutidos (como todo dogma), son lo que son y punto. ¿La virgen nació sin pecado original? Si esto es importante o no, no se discute. ¿Hubiese afectado en algo la grandeza del pensamiento de Jesús? ¿O la propia dimensión de María? ¿O la opinión divina? Son preguntas ociosas y sin sentido. Algo muy importante en toda religión, es mantener la lógica y la coherencia interna de su Teología. Que es básicamente, es el andamiaje intelectual, un sistema de creencias que hace a una religión. Los dogmas, son la base de este sistema. Cuyo objetivo es minimizar las contradicciones internas que puedan aparecer en el mismo.
Curiosamente también se festeja este día, un impórtate evento budista, el Bodhi Day que desarrollaremos en otro artículo. Lo importante del 8 de diciembre para los creyentes es que una festividad muy hermosa, previa a la más hermosas de las festividades cristianas que es la Navidad. Y para aquellos que no lo son, se inicia la temporada estival, las playas y el calor junto con la locura del eminente fin de año. Es una fecha que anticipa los festejos de todo el mes.

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