1ro. de Noviembre

En occidente, a fines de octubre y principios de noviembre, se puede apreciar la conjunción de varias fiestas tradicionales en honor a los muertos. Si se rastrean a través de la historia se verá que comparten un origen común y que nacen de tradiciones aún más antiguas. El lapso temporal va del 31 de octubre al 2 de noviembre. El 31 de octubre esta encadenado con el final de las cosechas en Europa y es el origen de Halloween, (como ya lo habrán visto en el video de ayer, aquí en Montevideo Tarot).

EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

El primero de noviembre, se recuerda el Día de todos los Santos. Una solemnidad cristiana (la solemnidad hace referencia al rango superior de las celebraciones litúrgicas, se reservan a los hechos de primer orden para la fe), que se celebra en las iglesias católicas, ortodoxas, bizantinas y anglicana.

La celebración es por todos los difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente. Han obtenido la visión beatífica y gozan de la vida eterna en la presencia de Dios. Por eso es el día de “Todos los santos”. La intención de dicha conmemoración, no solo es en honor a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados y por los que la Iglesia celebra en un día especial del año. Lo es también en honor a todos los que no están canonizados pero viven ya en la presencia de Dios en su Iglesia triunfante. Es por este motivo que se hace una vigilia, se hace abstinencia y ayuno, es obligatorio concurrir a misa y no se trabaja.

Al inicio, la Iglesia primitiva acostumbraba a celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente, los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano iniciada en 303, el número de mártires llegó a ser tan grande, que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, creyendo que cada mártir debía ser venerado, señaló un día en común para todos.  En Oriente consta que ya se celebraba una fiesta en honor de todos los santos desde 359. La fecha estaba fijada en el 13 de mayo para las iglesias de Siria y el primer domingo después de Pentecostés para las de Antioquía, según San Juan Crisóstomo. Esta fecha, domingo de la octava de la Pascua de Pentecostés, continuó usándose entre las iglesias de rito bizantino como solemnidad de Todos los Santos.

El origen de esta fiesta en Roma, y con ello en la Iglesia occidental, se halla vinculado al templo del Panteón. Este edificio, que originalmente se dedicaba al culto de todos los dioses romanos, cayó en desuso como tal a fines del siglo IV. Hacia el año 608, el emperador de oriente, Focas, lo donó al papa Bonifacio IV, quien hizo que se convirtiera en iglesia. Esta fue dedicada el 13 de mayo de 610 bajo la advocación de Santa María la Rotonda. En el siglo IX el papa Gregorio IV trasladó gran número de cuerpos de mártires desde las catacumbas y volvió a consagrar la iglesia el 1 de noviembre de 835 denominándola Santa María ad Martyres, nombre que aun conserva. Es por esta razón que celebra en noviembre. Hay otra cuestión igual de importante, es que la antigua fecha de mayo hacia qué gran número de peregrinos fueran a Roma haciendo que los suministros escasearan, sin embargo, para noviembre la cosecha ya había terminado. Haciendo que hubiese una mayor disponibilidad de alimentos.

Es por eso la larga tradición de la fecha y su importancia en el calendario religioso. Como se señalaba forma parte de la celebración de la iglesia triunfante, es decir en memoria a todos aquellos que están compartiendo el cielo con el creador. Pero hay una segunda iglesia, la iglesia purgante o expectante. Es por este motivo que aparece el día 2 de noviembre, otra festividad de menor grado.

EL DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS

La Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, es un día festivo religioso en memoria de los fallecidos. Se conmemora el 2 de noviembre, su objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal (en el caso católico) y se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio. Las principales iglesias cristianas, como las Iglesias Cristianas Ortodoxas Occidentales, la Unión de Utrecht (Iglesias), la Comunión de Porvoo, así como Comunión anglicana e Iglesia católica, acordaron tener el mismo calendario. Así los días de celebraciones religiosas y santoral coincidían, para facilitar la asistencia a sus feligreses a sus respectivas celebraciones. Lo dejaron por escrito, en el tomo I pagina 709 de este documento se lee lo siguiente:

“El Día de los Difuntos […] el día designado en la Iglesia de Occidente para la conmemoración de los difuntos fieles. La celebración se basa en la doctrina de que las almas de los fieles que al tiempo de morir no han sido limpiadas de pecados veniales, o que no han hecho expiación por transgresiones del pasado, no pueden alcanzar la Visión Beatífica, y que se les puede ayudar a alcanzarla por rezos y por el sacrificio de la misa. […] Ciertas creencias populares relacionadas con el Día de los Difuntos son de origen pagano y de antigüedad inmemorial. Así sucede que los campesinos de muchos países católicos creen que en la noche de los Difuntos los muertos vuelven a las casas donde antes habían vivido y participan de la comida de los vivientes”

La obvia diferencia es que esta celebración se hace para ayudar a alcanzar la visión beatifica a aquellos fieles que están purgando sus faltas veniales. Hay varios antecedentes históricos al respecto.  En el libro Segundo de los Macabeos se puede leer lo siguiente: “Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados” (2 Mac. 12, 46). En los primeros días de la Cristiandad se escribían los nombres de los hermanos que habían partido en la Diptica, que es un conjunto formado por dos tablas plegables, con forma de libro, en las que la Iglesia primitiva acostumbraba a anotar en dos listas pareadas los nombres de los vivos y los muertos por quienes se había de orar. Es por estas listas que se conocen los nombres de muchos cristianos antiguos.

En el siglo VI los benedictinos tenían la costumbre de orar por los difuntos al día siguiente de pentescotés. En Alemania cerca del año 980, hubo una ceremonia consagrada a la oración de los difuntos el día 1 de noviembre, fecha aceptada y bendecida por la Iglesia romana. Probablemente a causa de los movimientos milenaristas, alrededor del año 1000, la conmemoración de los Fieles Difuntos, el día 2 de noviembre, se popularizó y extendió por la Cristiandad occidental, especialmente en 998, por idea de San Odilón de Cluny hasta ser finalmente aceptada en el siglo XVI como fecha en el que la Iglesia celebraría esta fiesta.

Para la iglesia católica, se trata de una conmemoración, un recuerdo que la Iglesia hace en favor de todos los que han muerto en este mundo (fieles difuntos), pero aún no pueden gozar de la presencia de Dios. Este día, los creyentes ofrecen sus oraciones (llamadas sufragios), sacrificios y la misa para que los fieles difuntos de la iglesia purgante terminen esta etapa y lleguen a la presencia de Dios. Hay, pues, una gran diferencia en la fiesta del día primero y el ambiente de oración y sacrificio del día dos. Hay detrás de esta conmemoración la idea de exorcizar a aquellos espíritus que por uno u otro motivo no se han podido separar de este plano existencial. En Francia se decoran los sepulcros y en España se les recuerda particularmente. De esta tradición española es que surge una de las festividades más famosas de América: El día de los muertos. Que veremos mañana,


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