Durante el año 2000 y posteriormente llego con fuerza a occidente, el cine de terror asiatico. Con títulos como El Aro y la Llamada perdida. Que luego dieron a luz, a las versiones hollywoodenses. Lo llamativo de este cine de terror, era que los fantasmas tenían cualidades muy específicas que los separaban conceptualmente de los fantasmas occidentales. En principio son los espíritus de personas fallecidas, a diferencia de occidente mucho tiene que ver las circunstancias de su muerte. Tanto en Corea, China y Japón, la muerte violenta ata el espíritu de la víctima al lugar del suceso. La ausencia de los rituales mortuorios apropiados, son también causa de que el espíritu no avance.
En Netflix, una plataforma con mucha producción oriental, se pueden ver algunas muy buenas series con esta temática. Hay una producción coreana llamada A la caza de espíritus malignos, que trata de un singular grupo de individuos. Estos son “Cazadores”, una especie de parcas (sin la connotación occidental del nombre) cuyo trabajo consiste en erradicar espíritus malignos del mundo terrenal. Lo interesante es que la dinámica y propósito dista mucho de lo que estamos acostumbrados en occidente. Es una serie muy bien hecha, tiene humor, drama y poco terror. Centrada más que en nada en las diferentes personalidades y dando una semblanza de las costumbres del pueblo coreano, con respecto a la muerte.

En la misma línea hay una película de ese mismo país, llamada Junto a los dioses. La cual trata de un bombero que muere en un acto de servicio. Este tiene que pasar por el protocolo del mas alla, el cual es un viaje de un mes lunar. Para eso le es asignado un grupo de tres custodios cuya tarea es acompañarlo en su periplo. Lo interesante es que el mas allá asiático poco o nada tiene que ver con el mas allá occidental. Esta producción fue un gran éxito y cuenta con una posterior que (Junto a los dioses II) que trata sobre la historia personal, de estos tres custodios celestiales. La dos hacen una excelente visión del mundo espiritual coreano. El respeto hacia los mayores (algo muy extendido en oriente) y de la conexión familiar son claves, a la hora de enfrentar el destino post mortem.
Por otro lado, si gustan del terror hay una producción de Hong Kong llamada Rigor Mortis del año 2013. Lo tiene todo y hace una muy buena semblanza de lo que aterra a los orientales. Este terror colectivo no es generado por los hombres lobo o los demonios. Los responsables son los fantasmas. En esta película bastante claustrofóbica, un actor en decadencia va a vivir a un edificio enorme. Una estructura típica de una ciudad inmensa como Hong Kong. Un edificio más parecido a un barrio, que a una mera estructura de apartamentos. Es su propio tamaño que lo hace inquietante. En esta película aparecen un par de fantasmas que están atados a edificio, así como un exorcista chino (con su profesión en declive), encargado de la erradicación o contención de estos fantasmas. Y su contraparte, un brujo especialista en magia negra china con el poder de revivir cadáveres. La película actúa en varios niveles y su final es antológico con una vuelta de tuerca inesperada.

Un nicho aparte es el cine y manga japonés. Ya que hay una infinidad de muy buenos productos para ver en la temática de fantasmas. En Netflix hay una serie de anime (animación japonesa), cuyo título es Junji Ito Maniac, relatos japoneses de lo macabro. Una serie de historias de terror muy distintas a lo que estamos acostumbrados en occidente. Lo que nos da una idea de lo que asusta a los nipones. Hay que tener en cuenta que para la cultura japonesa hay toda una gama de diferentes fantasmas, con cualidades particulares. Todos reunidos bajo un mismo nombre, Yūrei
Los Yūrei como sus homólogos occidentales, son espíritus apartados de un destino pacífico tras la muerte, debido a algo que les ocurrió en vida. Puede ser la falta de una ceremonia funeraria adecuada o por cometer suicidio. Deambulan como almas en pena. Usualmente aparecen entre las dos de la madrugada y el amanecer, para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin causar daño físico.
Tradicionalmente, son femeninos y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y abrochado al revés. Normalmente carecen de piernas y pies y frecuentemente están acompañados por dos fuegos fatuos de colores azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del fantasma, más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela en su frente. Varios son representados con cabello largo y negro. Como muchos monstruos del folclore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con las llamadas ofuda, escrituras sintoístas santificadas. Existen también los fantasmas vengativos, llamados goryō, tradicionalmente maldicen a una persona o un lugar como un acto de venganza por algo que se les hizo en vida. Decir «te maldigo» en un momento de ira, puede traer al emisor y receptor de la misma funestas consecuencias. Un yūrei también puede aparecer para castigar a los descendientes o parientes del finado, cuando no se han llevado a cabo los correspondientes ritos funerarios.

Los monjes budistas y los ascetas son en ocasiones contratados para llevar a cabo rituales en aquellas muertes inusuales o desgraciadas que pueden llevar a la aparición de un fantasma vengativo, de un modo similar a un exorcismo. En ocasiones estos fantasmas son deificados para aplacar sus espíritus. Mientras que todos los fantasmas japoneses se llaman yūrei, como ya dijimos hay dentro de esa categoría varios tipos específicos de fantasmas, clasificados principalmente por la manera que murieron o su razón de volver a la tierra.
- Onryo. Son fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.
- Ubume. Es el fantasma de una madre que murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.
- Goryo. Son fantasmas vengativos de la clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.
- Funayurei. Son los fantasmas de los que fallecieron en el mar.
- Zashiki-warashi. Son fantasmas de niños, más traviesos que peligrosos.
- Fantasmas seductores. Es el fantasma de un hombre o una mujer quienes después de muertos inician un romance con un humano vivo.

Hay lugares en Japón donde la presencia de fantasmas es muy notoria, uno es el Castillo Himeji y otro el aterrador bosque Aokigahara en la base del monte Fuji, un lugar donde la gente se suicida y al parecer al caer la tarde se vuelve un lugar muy perturbador. Por supuesto hay una película llamada el Bosque que trata sobre este particular lugar.
Estos son algunos ejemplos del genero cinematográfico del terror asiático vinculados con fantasmas. Existen también otras temáticas tocadas por este genero, como zombies, vampiros (que también son bastante diferentes a los occidentales), monstruos y presencias sobrenaturales. Todas difieren bastante de lo que estamos acostumbrados a ver en occidente y que vale la pena explorar.

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