Los días 15 del mes de agosto se celebra en varios cultos cristianos la Asunción de María. Para quienes no sepan de quien estoy escribiendo, le hare un breve introito (una breve introducción). María es la madre de Jesús de Nazaret o Jesucristo. Es la mujer que por nueve meses llevo en su vientre al salvador del mundo (eso piensan los cristianos). Le amo y cuido durante 30 años, le vio crecer, le enseño a hablar y le acuno para que durmiese. Mientras su padre José (adoptivo, esto puede ser confuso ya que es hijo de Dios) le enseñaba el oficio de carpintero, ella los alimentaba. Después de la muerte de José vio cómo su hijo se iba a predicar, fueron días largos de ausencia, hasta la terrible muerte y su gloriosa resurrección. Luego ella siguió apoyando a los discípulos de su hijo que iban aumentando hasta que finalmente murió.

Y aquí empiezan una serie de eventos que tienen su resonancia hasta hoy en día. Nadie hubiese imaginado que una oscura secta judía llegase a ser la religión del Imperio Romano y cuya sede seria la propia Roma. El 25 de junio de 325 se efectúa el Concilio de Nicea, la primera reunión de obispos cristianos, es decir 290 años después de la muerte de Cristo y 250 de la muerte de María su madre.
Aquí se dejaron claros algunos lineamientos, desde la divinidad de cristo (el tema más espinoso de todos), la fecha de celebración de la Pascua y algunos asuntitos cismáticos. Vendrían más adelante, el tema de la virginidad de María, los hermanos de cristo y su muerte. La Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo con la tradición y doctrina de la Iglesia Catolica , de la Iglesia Ortodoxa, la Ortodoxa Oriental y algunas denominaciones protestantes como los anglicanos, de que María cumplido el curso de su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo.

No fue un tema menor ya que la Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María) por los católicos fue definida como dogma de fe por el papa Pío XII recién el 1 de noviembre de 1950. La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII.
La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental. En el siglo IV se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María, que conmemoraba la entrada al Cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio o Dormición de María (la virginidad de María se proclamó como dogma de fe en 1854) donde se celebraba el fin de la vida terrena y la asunción de María al Cielo. En el siglo VII el nombre pasó de Dormición a Asunción.
Debido a factores políticos y lingüísticos, ya que las relaciones con oriente eran tensas y el griego no se dominaba todavía, la doctrina de la Asunción de María no fue desarrollada sino hasta el siglo XII donde aparece el tratado Ad Interrogata, atribuido a San Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María. Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos se declararon en su favor. La influencia del libro llamado el Pseudo-Jerónimo el cual ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción) hizo surgir la duda de si la asunción corporal estaba incluida en la celebración de la fiesta.

A esto se sumó otro libro que gozó de fama entre los conventos y cabildos, llamado el Martirologio, del monje Usuardo (el cual murió hacia el año 875) el cual alababa la reserva de la Iglesia de aquella época que preferiría no saber «el lugar donde por mandato divino se oculta este dignísimo templo del Espíritu Santo y nuestro Señor Dios«. (El cual se refería naturalmente al cuerpo de María)
En 1849 llegaron las primeras peticiones a la Santa Sede de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe. Estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años. Cuando el papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera declarado dogma, fue casi unánime. El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la cual el papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María:

“Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”
De esta manera quedo zanjada una cuestión que llevaba más de 1500 años de discusión. Lo más curioso es que para los devotos de María ese detalle, era ya un hecho hacía ya siglos. Desde siempre, para aquellos que guardan amor por la madre del Salvador, sabían que había un lugar de honor en la corte celestial para esta singular mujer. Para algunos era importante que fuese arrebatada al cielo (como lo fue Elías en su momento) en cuerpo y alma. Que la muerte no tuviese dominio sobre ella.

La Asunción es una festividad religiosa de la Iglesia Católica compartida como ya hemos visto por otras confesiones cristianas, es importante y celebrada en todo el mundo cristiano. Sin embargo, desde antes de la muerte de Cristo, María era buscada por los que seguían a cristo en especial por sus discípulas que eran muy numerosas. Buscando concejo y ayuda. Luego de su desaparición física de este mundo, muchas personas la recordaban en sus oraciones y al pasar el tiempo se convirtió en la destinataria de un sinfín de plegarias. Sucedió de modo natural y para mantener el balance entre lo que se le pide una madre a lo que se le pide a un padre. No en vano una de las ultimas frases de Jesús en la cruz fue decir “Madre he ahí a tu hijo e Hijo he ahí a tu madre” mirando a María y a Juan alternadamente.
Es por este motivo que los 15 de agosto se celebra la Asunción de la Virgen el momento en el cual, al finalizar su tiempo en la tierra, fue escoltada por querubines a la morada celestial. Fue elevada en cuerpo y alma, exenta de la muerte y la descomposición de la carne para tomar su lugar al lado de su hijo, para seguir cuidándolo, ya que no importa que sea el creador del universo, madre se es siempre.

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