El Libro de las Mutaciones

El I Ching es una obra clásica de la literatura china que se originó hace más de 2,500 años. Su nombre se traduce comúnmente como «Libro de los Cambios» o «Libro de las Mutaciones», y ha sido una influencia significativa en la cultura china durante siglos. Su autoría se atribuye al legendario emperador Fu Xi, aunque es probable que haya sido compilado y desarrollado por múltiples eruditos a lo largo del tiempo. El texto fue aumentado durante la dinastía Zhou  y posteriormente por comentaristas de la escuela de Confucio, pero su contenido original es de procedencia taoísta (Lao Tsé) y no confucionista.

El I Ching se basa en la idea filosófica fundamental del cambio constante y la dualidad de las fuerzas opuestas en el universo, conocidas como el yin y el yang. Supone un universo regido por el principio del cambio y la relación dialéctica entre los opuestos. Nunca presenta una situación en la que no esté incluido el principio contrario al rector del signo, que conducirá a un nuevo estado. Los cambios se suceden de manera cíclica, como las estaciones del año, lo cual muestra claramente el concepto taoísta del Yin y Yang. En su aspecto cosmogónico, describe un universo en el que la energía creadora proviene del cielo, en tanto la tierra es receptora y fecundadora de esa energía primaria. En cierto modo el I Ching considera el cambio como la única realidad existente, el ser. En Occidente se identifica el ser, con aquello que mantiene unidas la forma (principio inmaterial) y la materia (principio material) y le da la virtud formal a la forma. Para el I Ching, la materia es sólo una manifestación pasajera de un principio más profundo.

Estas fuerzas se representan mediante trigramas, que son figuras compuestas por tres líneas, que pueden ser quebradas para el yin o rectas para el yang. Los trigramas se combinan para formar hexagramas, que son estructuras de seis líneas. El libro consta de dos partes principales. La primera sección, llamada «Zhou Yi», es la más antigua y básica. Está compuesta por los 64 hexagramas y proporciona una descripción y explicación de cada uno de ellos. Cada hexagrama tiene un nombre y una breve sentencia que lo resume. La segunda parte es conocida como las «Alas». Se compone de comentarios y explicaciones más detalladas de los hexagramas. Estas secciones fueron escritas por sabios y filósofos chinos, como Confucio y su discípulo Zengzi, quienes interpretaron los hexagramas en términos de moralidad, ética y gobernanza.

Al margen de las numerosas leyendas que existen en torno al origen del I Ching, los únicos datos fiables, lo sitúan hacia el siglo XI a. C., cuando el rey Wen, desarrolló un sistema de ideas basado en 64 hexagramas, al que llamó I, que se traduce por lagarto y también por fácil, y que simboliza la rapidez y la facilidad en el cambio. Tras la muerte del rey Wen, su hijo el duque de Zhou continuó el desarrollo del sistema de ideas elaborado por su padre, e introdujo el concepto de relación entre los opuestos, definiendo las 6 líneas de cada uno de los hexagramas.

Por tanto, no es hasta el siglo VIII a. C. cuando definitivamente surge el Chou Í o Los cambios de Chou, libro compuesto por los 64 hexagramas y sus correspondientes líneas. A partir de este momento, el Chou I comienza a ser cada vez más conocido y su uso se extiende tanto con fines adivinatorios, como éticos y filosóficos. Posteriormente, en torno al siglo VI a. C. surgen dos de las principales corrientes de pensamiento de la cultura china. Por un lado, Lao-Tsé creador del Tao Te King, principal texto de la filosofía taoísta y por otro Confucio que proponía la ética y la moral como las vías más eficaces para alcanzar el bienestar humano y social.

Entre los siglos V y III a. C., el confucionismo comienza a extenderse a todos los niveles sociales y se establecen numerosas escuelas de seguidores de sus ideas. Durante los siglos III y II a. C., algunos miembros de las escuelas de Confucio escribieron una serie de textos, tratados o apéndices que se conocen como Las Diez Alas, y que contienen aportaciones sobre la interpretación de los Hexagramas del Rey Wen, de las líneas del Duque de Chou, de la simbología y las imágenes, del concepto del cambio, de los trigramas, de la secuencia de los hexagramas y de su asociación por pares. Finalmente, al unir el Chou Í (‘los cambios de Chou’) junto con los textos o tratados que forman Las Diez Alas, es cuando surge el I Ching (o ‘libro de los cambios’) tal y como lo conocemos en la actualidad.

El I Ching se utiliza tradicionalmente como una herramienta de adivinación y guía para la toma de decisiones. Para realizar una consulta, se formulan preguntas específicas. Se utilizan 50 varillas de milenrama o aquilea, dejando una aparte se van dividiendo de una manera determinada en grupos las demás. Es un sistema que asegura que solo intervendrá la energía del consultante. La división al azar y el recuento de los tallos era una compleja operación que se reducía a números, los que a su vez representaban líneas quebradas o líneas enteras, según fueran pares o impares. Ya que el método de los tallos es lento y exige cierta destreza manual, es posible utilizar un sistema consistente en la tirada simultánea de tres monedas. Las monedas pueden ser de cualquier tipo, preferiblemente unas del mismo tamaño y valor, y de curso actual. Una vez elegidas las monedas se aconseja usar siempre las mismas, y usarlas individual y personalmente. Asignando un valor 3 (Yang) a la cara y un valor 2 (Yin) a la cruz. Para orientarse en la decisión puede ser útil saber que el sol de una moneda puede ser el Yang, una casa es Yin, una cara masculina es Yang, una femenina Yin. Luego, se interpretan los hexagramas resultantes consultando al libro y se aplican a la situación o pregunta en cuestión.

Además de su uso adivinatorio, el I Ching también ha influido en diversas áreas, como la filosofía, la psicología y las artes marciales. Ha proporcionado un marco para comprender los principios universales del cambio, la armonía y la interconexión de todas las cosas. En resumen, el I Ching es un antiguo libro chino que explora el concepto del cambio constante en el universo y ofrece orientación a través de su sistema de hexagramas. Se utiliza tanto como herramienta de adivinación como fuente de sabiduría filosófica.


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