El Yin y el Yang

Vamos a conocer más sobre el Libro de las Mutaciones chino, mejor conocido como I Ching. Para entender el núcleo de ese fantástico libro, se hace imprescindible saber sobre el origen del antiguo símbolo del Yin y Yang, El símbolo más importante de Oriente.

EL TAO

Antes de analizar este símbolo, tenemos que hacer una parada obligatoria y esencial ya que representa de manera indirecta al Tao. La palabra tao puede traducirse literalmente como El, “el Camino”, “la Vía”, o también por “el Método” o ‘la Doctrina”. En el Taoísmo se refiere a la esencia primordial, al aspecto fundamental del universo y el ser humano. Es el orden natural de la existencia, no puede ser nombrado. A diferencia de las incontables cosas en las que se manifiesta y que si se pueden nombrar.

El tao es un concepto que se usa con diferentes matices en el taoísmo, en el confucionismo, el budismo zen, la religión china y se filtra en el hinduismo. Esta palabra tiene un significado espiritual y filosófico de Camino de la Naturaleza o Camino de los Cielos. Las enseñanzas de sabios como Lao-Tsé y Confucio que influenciaron a toda Asia, predicaban el abandono de nuestro propio camino para seguir, en su lugar, el Gran Camino. El Tao es el fundamento y origen de los seres del Universo. Es un ente metafísico eterno, absoluto el cual trasciende la diferencia entre objetividad y subjetividad. Así como las diferentes categorías de la experiencia. El tiempo, el espacio, el cambio y la causalidad. Es un ente absoluto que no se puede ver, ni oír, ni expresar ni imaginar. El Tao en sí es una realidad abstracta que no se puede describir, no tiene ningún atributo. Es por tanto una realidad metafísica, no es un ente aislado e independiente, separado completamente del mundo, es el infinito que trasciende el espacio, el tiempo y todo lo demás. Nada hay que no abarque, nada donde no esté, se manifiesta en todas y cada una de las cosas

El concepto del tao se basa en aceptar que la única constante en el universo es el cambio y que debemos aceptar este hecho y estar en armonía con ello Hay un flujo en el universo que se llama tao. El cual fluye lentamente, pero nunca se detiene, manteniendo las cosas del universo en orden y equilibrio. Se manifiesta a través de cambios de estaciones, ciclos vitales o mutaciones de poder u orden. El tao es la ley de todo. El que sigue al tao se hace uno con el tao (así esta expresado en el Tao Te Ching). Además, conviene comprender que el “Chi” (término chino para aliento o energía), y el tao van de la mano. El chi es la energía que circula en el universo, por lo que se puede decir que el tao, es flujo de chi. El cambio es el flujo constante del ser al no ser, de lo posible a lo real, de lo femenino a masculino. Del yin al yang. El símbolo del tao, llamado Taijitu, está constituido por el yin y el yang confluyendo en un círculo.

EL YING Y EL YANG

Son dos conceptos del taoísmo (que significan oscuro y brillante) que son usados para representar o referirse a las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias. Pero interconectadas, que se encuentran en todas las cosas. A todo lo existente en el universo. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación.

Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización del yin y el yang solo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, serían la fase siguiente después del tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen. El taoísmo sugiere, que el Yin y Yang no existen por separado, sino que forman un todo completo y armónico. La idea es que, en lugar de verlos como opuestos absolutos, es decir una dualidad, debemos verlos como dos aspectos de un mismo todo. Que están interconectados y forman un todo completo y armónico al tener su origen en el Tao.

Esta concepción es milenaria en China y sus principios son los siguientes:

  • El yin y el yang son opuestos. Todo tiene su opuesto, aunque este no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque en un día de verano puede hacer frío y viceversa.
  • El yin y el yang son interdependientes. No pueden existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche.
  • El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang. Todo aspecto yin o yang puede subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente. Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.
  • El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).
  • El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos. La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la tierra.
  • En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera.

Si se observa detenidamente recuerda a muchos aspectos a los fractales, cada uno porta la esencia del todo. Así como en la Física Cuántica con la dualidad onda-partícula o en Astronomía al observar que a la fuerza de gravedad se le “opone” la fuerza centrípeta. Su representación gráfica se suele representar mediante un símbolo denominado taijitu o «diagrama del taiji», que no siempre se ha dibujado de la misma manera. En su forma actual más conocida, la parte oscura, normalmente negra, representa el yin y la parte clara, normalmente blanca, el yang. Estas dos partes entrelazadas se le conoce como “peces” en chino. La línea que las separa no es recta, sino sinuosa, representando el equilibrio dinámico entre los dos conceptos y su continua transformación.

Los puntos de distinto color simbolizan la presencia de cada uno de los dos conceptos dentro del otro. Otra manera de representar el yin y yang es con una línea continua (yang) y una partida (yin). Al repetir estas líneas tendríamos cuatro estados del yin absoluto al yang absoluto pasando por sendos estados intermedios. Si utilizamos tres líneas, obtenemos ocho combinaciones, conocidas como “los ocho trigramas” o Pa Kua de los que surgen los 64 hexagramas del I Ching.

LOS 8 TRIGRAMAS

El Pa kua o Ba gua (en chino los ocho estados de cambio) , es el nombre que recibe el símbolo de origen chino compuesto por ocho trigramas (agrupaciones de tres líneas, unas sobre otras) ordenados de una manera determinada alrededor de un centro, el Yin-Yang. Cada uno de los ocho estados de cambio se representa con tres líneas, pudiendo ser completas (yang ⚊) o cortadas, (yin ⚋). Según la leyenda, fue el mítico emperador chino Fu-Hi quien vio la existencia de similitudes entre las marcas inscritas en el caparazón de una tortuga a orillas del rio Amarillo y las constelaciones del cielo. A partir de dicha observación, creó los ocho trigramas, que rigen las leyes universales, el orden del mundo, los fenómenos de la naturaleza, y al ser humano. Cada trigrama está en relación con uno de los ocho puntos cardinales.

Hay muchas maneras de ordenar los trigramas. El ejemplo a continuación pone énfasis en una estructura familiar. Las direcciones de la brújula son las de la «secuencia del cielo primitivo», atribuida al emperador Fu-HI en el 3000 a. C. (aunque no aparece por primera vez sino hasta el siglo XI de nuestra era). 2000 años después, los 8 Trigramas se combinaron para generar 64 Hexagramas y el movimiento energético de la naturaleza se haría más detallado con el ordenamiento del Rey Wen, y la creación del Libro de las Mutaciones.

Estos son los Trigramas siguiendo el ordenamiento de Fu Xi, su nombre y características. Los trigramas siempre se forman de abajo hacia arriba.

  1. CH’IEN (☰), Tres trazos superpuestos, representa al Cielo y al padre. Reina en el sur. Elemento metal.
  2. K’UN (☷), Tres trazos quebrados superpuestos, representa la Tierra y a la madre. Reina en el norte. Elemento tierra.
  3. CHEN (☳), Un trazo continuo en la base y dos quebrados arriba, representa el trueno y al hijo mayor. Reina en el nordeste. Elemento madera.
  4. K’AN (☵), Dos trazos quebrados y un trazo continuo en el centro, representa el agua y al hijo del medio. Reina en el oeste. Elemento agua.
  5. KEN (☶), Dos trazos quebrados superpuestos y uno continuo arriba, representa la montaña y al hijo menor. Reina en el noroeste. Elemento tierra.
  6. SUN (☴), Un trazo quebrado en la base con dos trazos continuos encima, representa el viento y a la hija mayor. Reina en el sudoeste. Elemento madera.
  7. LI (☲), Un trazo quebrado en medio de dos trazos continuos, representa el fuego y a la hija del medio. Reina en el este. Elemento fuego.
  8. TUI (☱), Dos trazos continuos superpuestos, con un trazo quebrado encima, representa el lago y a la hija menor. Reina en el sudeste. Elemento metal.

Los elementos chinos son diferentes a los tradicionales cuatro occidentales (aire, fuego, tierra, agua) La teoría de los Cinco Elementos es una forma de clasificar los fenómenos naturales, y sus interrelaciones, según la filosofía china tradicional. Una traducción más exacta sería cinco fases o cinco movimientos, para no perder el carácter dinámico y de transformación que tiene en chino. Los cinco elementos son: fuego, agua, madera, metal y tierra. La teoría describe los ciclos de generación y de dominación entre ellos.

Según el ciclo de generación (también llamado ciclo de creación), el fuego, con sus cenizas, produce tierra. La tierra alberga los minerales. Los minerales alimentan al agua. El agua da vida a la madera. Según el ciclo de dominación (también llamado estrella de la destrucción), la madera se nutre de la tierra. La tierra retiene el agua. El agua apaga el fuego. El fuego funde el metal. Estos dos ciclos son muy importantes, tanto para entender al I Chinga si como al horóscopo chino, por algo a cada ciclo de doce años se le asigna un elemento a cada signo, como tigre de madera, por ejemplo.

Como han visto solo el análisis de un símbolo puede llevarnos a lugares insospechados y a conexiones inimaginables máxime por la antigüedad del mismo. Esperamos que puedan apreciar en su justa dimensión el poderoso significado de este símbolo ancestral.


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