Los Anticancerígenos

Hay un sinfín de plantas con propiedades anticancerígenas, pero las pertenecientes a la familia de las Liliáceas presenta a las más poderosas. Como ya hemos dicho en otras oportunidades nos valemos de la nomenclatura científica, para tener un consenso sobre que planta estamos hablando, al igual que lo hace la Botánica (en realidad la idea fue robada de ellos, así como sus investigaciones y descubrimientos). Las liliáceas son una familia de plantas que presentan un único cotiledón (monocotiledóneas), son perennes, es decir que viven por más de dos años. Son herbáceas, no presentan un sistema leñoso permanente, es por eso presentan un tallo verde que al terminar su estación pierde firmeza (salvo que sean perennes).

Frecuentemente presentan un bulbo subterráneo con reservas de nutrientes. Son reconocidas por sus flores grandes en forma de trompeta donde no se distinguen los pétalos ya que están “soldados” entre ellos. Son de variados colores y están distribuidas por todo el mundo. De esta familia singular, el género Allium es el que presenta las mayores concentraciones de componentes volátiles. Vamos a elegir las tres más potente en sus propiedades curativas, especialmente contra el cáncer. Empezando por el tercer puesto. Las tres tienen su lugar muy bien ganado en la gastronomía mundial y muchos pensamos que sin ellas la cocina humana sería muy triste.

LAS CEBOLLAS

Allium cepa, conocida como cebolla, es la especie más cultivada del género Allium. Este género contiene varias especies que se denominan «cebollas» y que se cultivan como alimento. La cebolla de verdeo (Allium fistulosum), la cebolla escalonia (Allium ascalonicum) y la ciboulette (Allium schoenoprasum) son algunos ejemplos. La cebolla se sitúa entre las primeras plantas cultivadas. Su origen se sitúa en Asia Central. Fueron los griegos y los romanos los responsables de su introducción a Europa. Los gladiadores y legionarios romanos preparaban un suplemento alimenticio que contenía ajo, cebolla y aceite de oliva al cual se le añadía, según se podía, perejil, albahaca, perejil y romero.

La cebolla presenta un sistema de raíces de color blanquecino, poco profundas, que salen a partir de un tallo a modo de disco. De este disco salen las hojas. Las hojas tienen dos partes claramente diferenciadas, la basal, formada por las vainas foliares engrosadas como consecuencia de la acumulación de sustancias de reserva, y otra terminal, formada por la parte verde que emerge del suelo y que activa de la planta. Las vainas foliares engrosadas forman las «túnicas» del bulbo, siendo las más exteriores de naturaleza apergaminada y con una función protectora, dando al bulbo el color característico de la variedad. Las hojas terminales presentan los márgenes soldados, dando una apariencia de hoja hueca. Las hojas se disponen de manera alterna. La planta completa es comestible.

La cebolla se caracteriza por su bajo valor calórico y alto contenido en fibra. Contiene cantidades significativas de potasio, calcio, de vitamina C y B6. Entre sus componentes se encuentra la Quercitina que tiene efecto antioxidante. También componentes ricos en azufre, que le dan su olor característico. Uno de ellos, es el óxido de tiopropanal, responsable del efecto lacrimógeno (lo que explica la expresión de que «cortar cebolla hace llorar»).

Las cebollas poseen un amplio repertorio de propiedades son antioxidantes, antiinflamatorias, antidiabéticas, antimicrobianas, anticoagulantes, digestivas, desintoxicantes, inmunoestimulantes, sus fibras son excelentes para mantener una flora intestinal o micro biota sana. Y por supuesto tiene propiedades anticancerígenas. El género Allium demostró en un reciente estudio en China con más de 900 pacientes que estas plantas estaban relacionadas con una mejora del 79% en pacientes con cáncer colon rectal.  Se necesita una ingesta diaria de 50 gramos de estas verduras para obtener beneficios. En el caso de las cebollas estas presentan un abanico muy amplio de remedios dado el enorme tiempo que las personas la han usado. Para combatir la tos, la diabetes, la presión arterial, etc. Desde tés y tisanas, a cataplasmas y jarabes. El plus que presentan los Allium es que son de la nobleza de la cocina y fácilmente se pueden adicionar.

No en vano Hipócrates el padre de la medicina dijo: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”. En el caso de la cebolla por ejemplo son más efectivas crudas o con una cocción leve. Es por este motivo que consumirlas en un chucrut por ejemplo tendría más de un efecto. Ya que no hay un proceso de cocción y si de fermentación, se mantiene los compuestos más volátiles atrapados en las células. Esto provocan que sean liberados al entrar en contacto con los ácidos gástricos y absorbidos rápidamente en el intestino. Las fibras fermentadas son más fácilmente colonizadas por la micro biota beneficiosa del tracto digestivo. Es una buena y eficaz manera de asimilar buena parte de los antioxidantes y complejos sulfurosos que posee la cebolla. Por supuesto se pueden consumir usando todo el arsenal culinario y los muchos trucos que tenemos a disposición. Pasemos al segundo de la lista.

EL PUERRO

Allium ampeloprasum es como la ciencia conoce al puerro, porro, ajo porro, ajo puerro, ajoporro, poro o cebolla larga. Como su prima la cebolla, el puerro es originario de Europa y Asia occidental el cual se cultiva por sus hojas, bulbo y flores comestibles. La planta se la puede dividir en tres partes, las hojas, largas y lanceoladas con tonalidades verde-azuladas, algo planas. El tallo y un pequeño bulbo blanco y alargado del que salen una cierta cantidad de raíces pequeñas. Un puerro suele medir medio metro de altura, y puede llegar a poseer entre 3 y 5 cm de grosor. Tiene un sabor característico, parecido al de las cebollas, pero más suave. Su empleo en la alimentación humana, no ha dado informes de investigación que limiten su consumo. Es fuente de un hidrato de carbono llamado Inulina.

Posee las mismas características curativas de la cebolla destacando su capacidad de reducir el colesterol y los triglicéridos. Refuerza el sistema inmunológico. Su principio activo, la alicina, estimula el sistema inmunitario y es antiséptico. Antibiótico natural debido a sus compuestos sulfurados, con propiedades antibacterianas. Puede ayudar a curar afecciones respiratorias como la tos. Bajo contenido calórico. Con sólo 61 calorías por 100 gramos de puerro cocido, es una hortaliza recomendada para controlar la línea. De hecho, un 90% de su contenido es agua. Es bajo en hidratos de carbono y su fibra resulta muy saciante. Propiedades diuréticas. Su riqueza en potasio y la pobreza en sodio estimulan la eliminación de líquidos. Es muy recomendable para personas que sufran retención de líquidos o hipertensos. Posee un alto contenido en fibra. El puerro ayuda a combatir el estreñimiento por el efecto mucilaginoso de sus fibras y tiene un ligero efecto laxante por su contenido en magnesio. Presenta un buen contenido de vitaminas. Sobre todo, C, E y B6. Además, es una gran fuente de folatos (ácido fólico) y carotenos.

Su capacidad para estimular la reparación del tejido dañado y fomentar la producción de células nuevas le dan un plus a la hora de combatir enfermedades perniciosas como el cáncer. El segundo puesto de esta lista está dado por sus compuestos sulfurosos de los cuales hay dos que la cebolla carece y que al parecer son inhibidores del crecimiento tumoral. Si bien el estudio es prometedor es solo eso, un estudio. De hecho, para la ciencia significa muy poco o nada si no hay más ensayos e investigaciones al respecto, que repiquen los resultados obtenidos por los chinos. Hay mil maneras de prepararlo y se puede adicionar al chucrut sin problemas. Para los amantes de la sopa hay un método llamado “sopa viva”. En vez de hervir las verduras eliminando en el proceso vitaminas y otros compuestos se opta por lo siguiente. Se pican todas las verduras que se desee y se colocan en un bol o una sopera. Se calienta el agua a 60 grados, antes que aparezcan burbujas y se vierte sobre el preparado (es como una infusión), y se consume a los pocos minutos. Otra opción es usar un fondo de caldo ya hecho y llevarlo a esa temperatura y luego agregarlo a las verduras picadas. Es una opción para conservar nutrientes. Y por último, el número uno de la lista y el más potente de los Allium.

EL AJO

Es el campeón indiscutido y para muchos una planta mágica. Su poderoso sabor y aroma suele ser una barrera para paladares delicados. Su secreto estriba en sus componentes sulfurados únicos. Al igual que la cebolla hay miles de recetas medicinales para esta plantita, pero antes vamos a hacer un breve reconocimiento. El ajo (Allium sativum) al igual que la cebolla y el puerro una especie de importancia económica ampliamente cultivada y desconocida en estado silvestre. Es una especie estéril de amplia variabilidad morfológica y fisiológica, a la luz de los estudios moleculares, es altamente probable que sea originaria de Asia a través de su progenitor Allium longiscupis. El cual fue introducida desde allí al Mediterráneo donde se cultiva desde hace más de siete mil años.

Es una planta perenne presenta hojas planas y delgadas, de hasta 30 cm de longitud. Las raíces alcanzan fácilmente profundidades de 5 cm o más. El bulbo de piel blanca, forma una cabeza dividida en gajos llamados dientes. Cada cabeza puede contener de 6 a 12 dientes, cada uno de los cuales se encuentra envuelto en una delgada capa de color blanco o rojizo. Cada uno de los dientes puede dar origen a una nueva planta de ajo, ya que poseen en su base una yema terminal que es capaz de germinar incluso sin necesidad de plantarse previamente. Este brote comienza a aparecer después de los tres meses de cosechado, dependiendo de la variedad y condiciones de conservación. Las flores son blancas, pequeñas y aparecen como inflorescencia.

En su composición química se encuentran los siguientes compuestos: Sulfóxido (2,3 %): derivados de la alquilcisteína como aliinas (alilaliina, propenilaliina y metilaliina), aceites esenciales (0,2-0,3 %) como la garlicina o el sulfóxido de alilcisteïna del bulbo intacto. Cuando el bulbo es triturado o partido, la alliína (inodora) hidroliza por la alliinasa produciendo alicina (responsable del olor característico del ajo), que se transforma rápidamente en disulfuro de alilo una sustancia altamente volátil. Polisacáridos homogéneos (hasta un 75 %), Saponinas triterpénicas (0,07 %), Sales minerales (2 %): hierro, sílice, azufre y yodo.  Vitaminas: A, B1, B3, B6, C, y adenosina.

Una de las substancias presentes, la alicina, se ha utilizado experimentalmente para combatir la infección por Cryptosporidium (protista parasito emparentado con el causante de la malaria y la toxoplasmosis) en pacientes con SIDA. En experimentos in vitro, algunas de las substancias presentes en él inhiben la agregación de las plaquetas se ha propuesto su uso en el control de enfermedades cardíacas. Se supone que reduce el bloqueo de las arterias, reduce la presión arterial y el colesterol. Incrementa el nivel de insulina en el cuerpo. Controla los daños causados por la arterioesclerosis y el reumatismo. Combate ciertas complicaciones asociadas a la diabetes, así como la depresión y revierte el stress.  Tiene propiedades antiparasitarias y se lo relaciona con la prevención de ciertos tipos de cáncer como el de próstata, estómago y colon

De acuerdo a los efectos medicinales buscados, varía la forma en que deben ser ingeridos, ya que el ajo posee diferentes propiedades crudo o cocido. Cuando el ajo crudo es cortado o machacado, se produce la combinación de la aliina con la alinasa, lo que produce una sustancia llamada alicina.  Ésta tiene varios efectos benéficos, en cambio si el ajo es cocinado, este compuesto se destruye. En el proceso de cocción se liberan compuestos diferentes, como la adenosina y el ajoeno que poseen cualidades anticoagulantes que reducen el nivel de colesterol. El ajo posee cualidades antihipertensivas por lo que favorece la actividad cardíaca, disminuyendo el de riesgos de un ACV.

La alicina tiene como principal compuesto el sulfuro de hidrogeno, el cual facilita la distensión de las membranas celulares vasculares disminuyendo de este modo la presión sanguínea y favoreciendo la circulación y el transporte de oxígeno a los órganos y, por consecuencia, implicando una menor fatiga (estrés) para el corazón. Lo que ha sido puesto en dudas es la capacidad del ajo para reducir el «colesterol malo» en la sangre y la formación de ateromas. Aunque sí posee una acción sobre las plaquetas, por lo que se desaconseja el consumo de suplementos de ajo si no es bajo responsabilidad médica ya que los suplementos artificiales de ajos o su ingesta excesiva puede afectar la correcta actividad de la coagulación. El uso del ajo en dosis elevadas, está desaconsejado en casos de hemorragia ya sea de causa traumática (heridas, accidentes, etc.) o menstrual (reglas abundantes). Debido a su acción anticoagulante, dosis altas de ajo pueden prolongar las hemorragias. Su ingestión continuada y abusiva puede provocar una cierta irritación estomacal y así originar dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas.  Puede también generar estos mismos efectos en personas que ingieren ajo teniendo el estómago vacío.

La efectividad anticancerígena del ajo supero con creces a sus competidores más cercanos en el estudio chino, siendo justos la investigación del ajo en el tratamiento del cáncer es de mayor data que el de la cebolla y el puerro. Lo que se busca, es aislar el componente efectivamente activo, de los cientos de compuestos presentes. Muchos de los cuales son sensibles al oxígeno. Es por esto que hay que prestar atención de cómo se consume. Si se busca la alicina su aporte a un chucrut sería ideal ya que esta crudo y cortado. Muchas veces se le agrega perejil para neutralizar su fuerte gusto. De la misma manera la presencia de alicina aumenta al ser cortado en rodajas finas.

Dado que les he nombrado el chucrut en varias oportunidades aquí debajo les dejo la receta básica de repollo en un video , pero se le puede agregar cualquier otra verdura rayada o picada. Tanto el ajo, la cebolla y el puerro van muy bien. Se le agrega pimienta, cúrcuma y el condimento que desees. Lo bueno es que uno puede comer lo que quiera de este prebiótico que de por si es un inhibidor de los tumores gastrointestinales por su capacidad de aportar fibra y estabilizar la microbiota. Además de ser un muy buen acompañante de otras comidas. Puedes consumirlo a partir del tercer día de hecho.

Los invito a que experimenten a sanar el cuerpo con el propio alimento, así como la experiencia de probar nuevas recetas, saliendo de las ya conocidas y habituales de nuestra dieta.


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