El demonio en el cine

El demonio es quizás uno de los personajes más complejos con que la humanidad ha tenido que tratar en este último siglo. Es el antagonista por definición y enemigo de la humanidad declarado. O por lo menos eso es lo que la iglesia cristiana nos ha enseñado. Con el descenso de Dios en occidente y su presunta muerte, tanto escritores como guionistas han tomado el guante y han buscado los motivos detrás del supremo tentador.

Para los fieles no hay duda, nunca la hubo. El diablo, el demonio y sus múltiples nombres y sinónimos no es otra cosa que lo opuesto a Dios. Es la oscuridad y el mal. Fuente de enfermedad, locura y seducción es básicamente una serpiente muy inteligente. No hay que olvidar que todos los demonios y sus jerarquías formaron parte de los ángeles. Al entrar el siglo veinte y mermar la influencia de la iglesia, filósofos y pensadores se empezaron a cuestionar (algo que ya había empezado en el siglo XVII) los motivos y razones de Dios que llevaron a la creación. Así como de su supuesto desentendimiento de ella y por extensión de nosotros. Lo que dejaba el terreno libre para el príncipe de las tinieblas.

Y en su afán por entender la psicología y motivaciones del diablo, empezaron a aparecer algunas opiniones y posturas con referente a este ángel caído. Desde que actuaba con motivaciones validas, o que era el incomprendido universal. Hasta llegar incluso al extremo de que era en realidad, el bueno de la trama cósmica. O por lo menos su faceta más pura. Todo esto en menor o mayor medida, ha sido usado por guionistas para presentar al mal desde diferentes puntos de vistas. Por supuesto que el cine de terror es donde la naturaleza más clásica del demonio, se manifiesta en toda su dimensión.

Tal vez su faceta más básica, es la diferencia de poder entre un humano y un ángel. La cual es inconmensurable. Por lo tanto para el demonio, no somos más que ganado. Animales mascotas que Dios decidió darles conciencia y ponerlos por encima de los ángeles (este es uno de los principales motivos de la rebelión angélica). Es por esta diferencia de poder, el motivo por el cual, pueden poseer a las personas. En un enfrentamiento físico, no hay chance para que un humano le venza. Salvo si la persona cuenta con la ayuda divina. Lo que hace que sea un enfrentamiento entre potencias sobrenaturales. Y nosotros, meros intermediarios de las manifestaciones de ese poder.

Como pueden ver, esto crea un abanico de posibilidades. Hay varias máximas en el cine para que una película sea interesante. Una es que las motivaciones del villano sean justas o creen empatía con el espectador. Es parte de la magia del cine, la presentación de un motivo sin ahondar demasiado, en los aspectos morales o éticos. Solo lo suficiente, para que uno simpatice con el villano. Un ejemplo muy bueno es la serie Lucifer, ya en los primeros episodios se nos describe al señor de los avernos no en blanco y negro, sino como un abanico de grises. La resultante es que el héroe sin discusión de la serie. Presenta al príncipe de las tinieblas, como uno de nosotros, falible y lleno de defectos. Por nuestra parte, creamos una conexión con el personaje y queremos saber que sucede en el próximo episodio. Todo depende en última instancia, de la habilidad de los que escriben los guiones, para hacer interesante la historia.

Charles Baudelaire escribió estas interesantes palabras “La más hermosa de las jugadas del Diablo es persuadirte de que no existe”. Bajo este enunciado, hay toda una constelación de libros y películas basadas en el concepto de «El enemigo oculto». El protagonista piensa que esa fuerza sobrenatural no existe o que ha sido erradicada. Que ya no es una amenaza. En esta línea está por supuesto la icónica, El Exorcista.

Estrenada en 1973 es una película de culto. Que posee, además, toda una mitología asociada a su filmación y a los problemas que se dieron en el set. Y ni que hablar, del impacto que provoco en la audiencia norteamericana, donde las personas se desmayaban o simplemente dejaban la sala. Algunas escenas fueron censuradas por ser consideradas de mal gusto. Sus efectos especiales mecánicos y sin la ayuda del moderno CGI, son simplemente brillantes y han envejecido muy bien.

La atmósfera es por momentos ominosa, un antiguo demonio está poseyendo el cuerpo de una niña. Nadie piensa o cree que sea un demonio. Sin duda es algún trastorno psicológico o alguna enfermedad mental. Aquí la premisa del enemigo oculto es usada muy bien. Desde el inicio nos damos cuenta que este demonio, no oculta su naturaleza malévola. Como esta se va manifestando de a poco. Como manipula a los sacerdotes y sus debilidades, nos dice que es un enemigo con experiencia. Incluso su nombre, Pazuzu, suena como una amenaza. La lucha contra este invasor es tremenda y el final es inesperado, lo que deja al espectador incómodo y haciéndose muchas preguntas. Lo que es básicamente, lo que hacen las buenas películas.

Cincuenta años después, en 2023 se estrenó el Exorcista del Papa. Con Russell Crowe, como el padre Gabriele Amorth, un sacerdote exorcista real, de la curia de Roma. La película es entretenida y tal vez su aporte más significativo es la propia vida del padre Amorth.  En este film se trata, el tema de que muchas posesiones, (tal vez el 90%) son trastornos mentales. Lo que realmente le saca el sueño al exorcista, son los restante 10%. Este sacerdote ejerció durante muchos años el puesto de exorcista, escribió varios libros al respecto y dio conferencias hasta su muerte, acaecida en el año 2016. Aquí el diablo es un enemigo muy duro de roer. Con el cual no se puede dialogar, esa posibilidad no es solo impensable , es pueril. Sus motivaciones son muy oscuras y lógicamente incomprensibles para los mortales. Y no le interesa en lo absoluto cambiar su naturaleza o discutir argumentos en contra de su conducta disipada, él es simplemente lo que siempre ha sido. El mal.

En esta misma línea es La Profecía, con el personaje de Damien Thorn. Fue estrenada en 1976 y daría lugar a dos entregas más. En este caso no es la mera posesión de una persona, sino el nacimiento del mismo anticristo. La primera película (y la de mayor exito) lo presenta en la etapa donde se supone que estaría más vulnerable, cuando es un niño. La actuación de Harvey Stephens como el taciturno hijo del embajador y supuesto anticristo es fenomenal, considerando que para ese entonces era un niño de seis años. La música de la película, es una creación de Jerry Goldsmith y su tema principal es Ave Satani. La cual hace, que se te paren los pelos de punta, por lo densa y ominosa que es. La música pone el tono de toda la película. Aquí el poder del demonio se manifiesta de una forma aterradoramente sutil, cruel y sin límites. En el film hay un par de personas que conocen el gran secreto de quien es el anticristo. Y planean matarlo, antes de que llegue a adulto.

Sin embargo, la tarea no es sencilla y por supuesto si vas a matar al diablo, no falles. El niño no está solo, tiene lógicamente sus guardaespaldas infernales, además de unos padres mortales poderosos. La desesperación y angustia van en aumento hasta el clímax de la película y su final inesperadamente inquietante. Al igual que el Bebé de Rosemary, la Profecía trasciende el género del terror para formar parte de la cultura pop

Hubo un remake en 2006 pero no pudo lograr el nivel de la original, a pesar de imprimirle cierto dinamismo que carecía la de 1976. Imagino que pensaron que lo necesitaba, después de treinta años. Se equivocaron, ya que la vara estaba alta y no conectaron con el suspenso de la primera.

Hay varias películas donde el demonio se presenta como un antagonista que reprime enlo posible manifestarse. Sin embargo, cuando lo hace es una fuerza de la naturaleza, implacable e inconsciente, si se quiere. Hay una producción de 2014 llamada, Líbranos del mal. En esta producción, un demonio antiguo viaje de Irak a los Estados Unidos, en el cuerpo de un marine. En ella aparece un dialogo a los veinte minutos de empezar la película, Es entre un sacerdote y un policía.  El sacerdote le hace ver al policía, la existencia de dos tipos de males muy diferentes en orden y naturaleza que hay en el mundo. El mal habitual de bajo orden, que es los que los humanos nos hacemos mutuamente. Y por más horrible que sea el crimen, esta circunscrito dentro de la esfera humana, la malicia, que de cierta manera imita al verdadero mal.

Pero el MAL como tal, el mal de primer orden es otra cosa totalmente diferente. Busca la destrucción de la parte más sutil de la humanidad y la corrupción de la llama divina que habita en cada uno. Sus objetivos y motivaciones exceden por mucho la comprensión humana. Algo que experimentaran de primera mano. Al parecer esta basada en sucesos reales.

Y no olvidemos la faceta seductora del demonio, su presentación como la serpiente del Edén. Alguien que parece inofensivo, incluso amigable y querible. El disfraz más aterrador, así como el más astuto. Tal vez la película que da mejor en el clavo en esta faceta es, El abogado del Diablo. Película estrenada en 1997 con un elenco soñado. Keanu Reeves es un abogado de un pequeño pueblo, casado con una hermosa maestra interpretada por Charlize Theron. Con un record impresionante de cero derrotas. Cuando inicia la película, vemos al protagonista, en una corte defendiendo a un maestro, en un caso por abuso sexual. Él se da cuenta que su defendido es culpable y de todas maneras logra torcer la argumentación y ganar el juicio. Durante el festejo de la victoria, se le acerca un abogado de una gran firma de Nueva York para ofrecerle trabajo. Dicha firma defiende a la elite y sus departamentos jurídicos tienen a los mejores abogados de Estados Unidos. Le ofrecen un salario impresionante y un apartamento de lujo frente al Central Park.

Pero cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.  A medida que la película avanza, las decisiones que debe tomar, van comprometiendo la integridad de Keanu. Hasta que no es más que una mosca atrapada en una telaraña. Todo se derrumba a su alrededor hasta la revelación final y confrontación con el mismo Lucifer.

La batalla no es un despliegue de poder físico o una encarnizada lucha donde se doblan las leyes de la naturaleza. Es una batalla argumentativa y uno de los mejores diálogos logrados en este género fílmico. Es altamente convincente lo que el demonio argumenta. No hay ningún tipo de chantaje o violencia de parte del maligno, solo una serie de ofertas muy seductoras y grandes promesas. No usa en ningún momento la amenaza, ya que necesita que Reeves se entregue voluntariamente usando el libre albedrio. Es la seducción en su mejor manifestación. De hecho, Satanás cuenta ciegamente que la vanidad y el orgullo del abogado, sea la llave de su triunfo. Hay una línea que lo sintetiza todo muy bien, cuando dice: “La vanidad, mi pecado favorito” mientras sonríe ampliamente mirando a la cámara, de fondo suena Simpatía por el Demonio de los Rolling Stone. Lo más impresionante es que el espectador se da cuenta, de lo tremendamente poderoso y peligroso del personaje.

Y no podemos olvidar las incursiones humorísticas, donde el diablo es el personaje principal. Es cierto que no hay muchas producciones al respecto, quizás la mejor es Al diablo con el diablo del año 2000.

Brendan Fraser es un solitario muchacho el cual es abordado por una bella mujer interpretada por Elizabeth Hurley. Que resulta ser el diablo. Por su alma le ofrece 7 deseos. Los cuales obviamente no tiene ningún interés en cumplir. Es una comedia liviana con un lindo mensaje final. La reflexión es que, en última instancia, todos incluido el demonio formamos parte integral del plan divino. El diablo como un gran motivador o un fabricante de pruebas, que debemos sortear, para llegar al paraíso o por el simple mandato del Altísimo. Por supuesto que una película, no es una clase de filosofía o teología, solo plantea algunas ideas, las muestra y finaliza.

Las conclusiones o reflexiones corren por nuestra cuenta. Schopenhauer decía que el humor consiste en poner una cosa donde no va. Ver al demonio encarnado como una seductora mujer es claramente gracioso. Además, el humor permite manejar algunos miedos que son muy difíciles de manejar en su propia dimensión, les quita poder.

El cine como toda forma de arte nos presenta algo para nuestra apreciación y juicio. Tratamos de entender que nos quiere comunicar el artista, independientemente de lo que opinemos al respecto. Por supuesto que este artículo no toco ni hizo referencia a algunos verdaderos demonios humanos, solo al maligno de naturaleza preternatural.  Del cual podemos dudar de su existencia. Sin embargo, sobre los otros, los individuos perturbados, cuyas mentes derivan por oscuras sendas, no dudamos de su existencia. Sus percepciones los llevan a cometer terribles atrocidades, podrán no ser demonios, pero su existencia es muy real.


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