La Muerte tiene un mensajero, de cabello largo y una guadaña invertida que va recolectando las almas de los difuntos. Se le conoce como Ankou. Es una figura legendaria de la mitología y folclore celta, particularmente asociada con la región de Bretaña, en el noroeste de Francia. Se dice que el Ankou es el espíritu de la muerte, encargado de guiar las almas de los difuntos al más allá. Para otros es solo su mensajero, uno que cambia de año en año,
Según la tradición, el Ankou aparece como un esqueleto vestido con una túnica oscura y encapuchada. A menudo se le describe llevando una guadaña invertida o un palo largo con el que señala a las personas que están destinadas a morir pronto. Se cree que este espectro recorre las aldeas y caminos durante la noche, recogiendo las almas de aquellos que están a punto de fallecer.
La leyenda se ha transmitido de generación en generación y ha evolucionado a lo largo del tiempo. En algunas versiones, se le representa como un conductor de carreta, que recoge las almas en su carro tirado por caballos negros. En otras versiones, el Ankou es retratado como un ser misterioso y silencioso, de largo y descuidado pelo canoso, que simplemente señala a los moribundos con su guadaña. Mirarlo directamente a los ojos acarrea una muerte instantánea. Es una figura temida, y se considera una mala señal cruzarse con él. A menudo se le representa como una especie de guardián de los cementerios, que puede causar desgracias a aquellos que perturban la paz de los muertos.

El Ankou proviene de la tradición oral y el folclore celta de la región de Bretaña, por lo que no hay un registro escrito específico que indique su origen. La mitología y las historias sobre él han sido transmitidas de generación en generación a través de cuentos populares y canciones. El folclore celta tiene raíces antiguas y se remonta a antes de la llegada del cristianismo a Europa. Como todo ser mítico, sus detalles varían de región a región.
En una de esas variaciones el Ankou es el último difunto del año que releva de sus funciones de recolector de almas al Ankou del año pasado. Hay que tener en cuenta que esto sucedía en el Samhain la fiesta gaélica marca el final de la cosecha. Se celebra el primero de noviembre. Es decir, al comienzo del invierno. Esta celebración comenzaba en la tarde del 31 de octubre concluyendo a la tarde del día siguiente, ya que el día celta comenzaba y finalizaba al atardecer. Si están despiertos se darán cuenta de un pequeño detalle, que esta fecha coincide con Halloween.

Lo curioso es que nadie estaba libre de convertirse en el Ankou del año venidero, en el recolector de almas con el poder de segar cualquier vida. De hecho, en su guadaña se puede leer en latín “Nemine Parco” que significa “No perdono a nadie”. Este sería un buen motivo para ser gentil y atento con los vecinos. A veces resultaba que el año comenzaba con un promedio de muertes elevado, la gente entonces decía que ese Ankou en particular, era muy cruel y severo.
Se dice que el Ankou porta una guadaña invertida. En lugar de tener el filo hacia abajo, como suele ser común en las representaciones de la muerte o la cosecha, su guadaña está volteada hacia arriba. Esta característica particular se interpreta simbólicamente de diferentes maneras. Algunas interpretaciones sugieren que la posición invertida de la guadaña representa el poder del Ankou sobre la vida y la muerte. Se dice que puede traer la muerte en cualquier momento y que nadie puede escapar de su influencia. Otra interpretación posible es que la guadaña invertida simboliza el hecho de que su papel no es solo el de segar vidas, sino también el de proteger y mantener el equilibrio en el reino de los muertos. En este sentido, el Ankou no solo lleva a las almas de los difuntos, sino que también actúa como un guardián de los cementerios y de los espíritus.

El relato más conocido y popular de este particular personaje es el titulado «La Carreta del Ankou» («Ar C’haner D’an Ankou» en bretón). Este relato narra la historia de cómo el Ankou recorre los pueblos y caminos de Bretaña durante la noche, recogiendo las almas de los difuntos. Según el relato, el Ankou se presenta como un hombre alto y sombrío, vestido con una túnica oscura y encapuchada. Conduce una carreta tirada por caballos negros y emite un sonido escalofriante. Visita las casas de aquellos que están destinados a morir pronto y señala a los moribundos con su guadaña o con un dedo huesudo.
El relato cuenta que cuando alguien escucha el crujido de las ruedas de la carreta del Ankou acercándose, es una señal de que la muerte está cerca. Se dice que aquellos que se cruzan con la carreta o escuchan su aterrador sonido deben apartarse y mostrar respeto por el recolector de almas, ya que se cree que puede traer desgracias a quienes se le opongan. En algunas versiones, se agrega que el Ankou también puede otorgar bendiciones a aquellos que muestran compasión y consideración hacia los muertos. Se dice que los perros negros son los guardianes y compañeros del carretero, y que su aparición también es un presagio de muerte.

Este relato del Ankou y su Carreta, es ampliamente conocido y ha sido transmitido a lo largo de los siglos en la tradición oral bretona. Hay una versión donde tres amigos borrachos arremeten a pedradas al ver la carreta. Su ataque rompe el eje de la misma deteniéndola en medio de la noche. Luego de consumada la hazaña huyen de la escena en medio de la noche. Uno de ellos se arrepiente de su vandálica conducta, apesadumbrado a la vez que aterrorizado decide ayudar al Ankou a reparar su carreta. Consigue una rama fuerte y sustituye e eje roto, sin mirar de frente al conductor, le pide disculpas y se retira. A la mañana siguiente se entera que sus dos compañeros de parranda han muerto. La única marca de su encuentro con el recolector de la muerte, es que su cabello que el día anterior era negro como el ala de un cuervo, está totalmente blanco como la nieve del invierno.
Este curioso personaje es una parte integral del folclore y la mitología de la región. Un personaje muy antiguo y que nos dice como los celtas concebían a la muerte

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