Curas para prevenir la Gripe

Hoy vamos a contarles algunas recetas usadas por las viejas curanderas de campaña y muchos yuyeros de antaño. Son remedios caseros que se trasmitían oralmente entre las mujeres de las familias.  Tradicionalmente el cuidado de la salud de los miembros de la casa recaía generalmente en las abuelas que se lo transmitían a las hijas. Por supuesto había señoras que sabían mucho al respecto y trataban a todo un pueblo. Curando tanto el cuerpo por medio de brebajes y tisanas. Así como la mente y el espíritu, a través de concejos ganados por una larga vida de trabajo, experiencia y sacrificio.

Eran mujeres prácticas, muchas de ellas muy devotas tanto de Cristo como de la Virgen. Cumplían roles variados desde curar el empacho y el mal de ojo en bebes, asistir en los partos o curar una culebrilla. Para eso se valían de jarabes, cataplasmas y tónicos. Fabricaban sus propios remedios en una época en que la farmacia no estaba como hoy en día, al alcance de la mano. Ese conocimiento se está perdiendo, a medida que las viejas curanderas van muriendo sin trasmitir su conocimiento. Las familias se disgregan buscando nuevas oportunidades y el acceso a la medicina es fácil y universal. Por lo menos en las ciudades así es.

Sin embargo, se observan algunas cosas que son preocupantes. Un aumento exponencial del consumo de medicamentos para un sinfín de dolencias. Una medicación que se vuelve crónica y la persona termina consumiendo de por vida diferentes tipos de drogas. Y el costo de estos remedios aumenta día a día. Los medicamentos pasaron de ser de algo puntual a tomar para combatir una afección, a ser un insumo básico diario. En los países desarrollados se estableció una media que desde el nacimiento a la muerte la población general consume de promedio a razón de dos remedios durante toda su vida. Hay muchos casos de personas mayores que consumen de 12 a 15 tipos diferentes de medicación. La pregunta que preocupa es ¿Son realmente son necesarios?

A causa de estas y otras circunstancias se ha reavivado el interés por la medicina natural y el uso de plantas para mejorar la salud y prevenir algunas enfermedades. Por supuesto somos de la opinión que la medicina tiene ganado su rol en la sociedad como la gran responsable de la esperanza de vida. Y cada vez que uno consume algún yuyo o remedio casero debería consultar al médico, ya que muchos potencian o son antagonistas de los remedios elaborado por las farmacéuticas.

Dejando este punto en claro les vamos a contar de algunas recetas para combatir los resfríos y gripes ya que estamos en la época del año, donde aparecen. Probablemente las recetas no serán del gusto de la mayoría. Las frases “Si arde cura” y “Si es feo es bueno”, viene de una época donde no se preocupaban que los remedios fueran agradables a los sentidos. Estos remedios presentan sabores y aromas fuertes, así como sabores muy crudos. No existía en ese mundo, el jarabe con sabor a frutos del bosque y un agradable aroma a melocotón como de seguro hay en las góndolas de las farmacias. Eso es el resultado de los departamentos de marketing de los laboratorios modernos.

Cebolla, Ajo y Miel

Es un trio que uno generalmente no combinaría. Cada uno por separado, presenta una impresionante batería de propiedades medicinales, desde las antisépticas, antimicóticas hasta la de reforzamiento del sistema inmune y fuente de minerales. El ajo a ser cortado en finas rodajas, activa su alicina, un poderoso principio activo que reacciona con el oxígeno atmosférico. Es por este motivo que es preferible comerlo así, en vez de tragarlo crudo (pero no todo el mundo soporta los elementos sulfurosos en la boca). Algo muy similar sucede con la cebolla. Y aquí viene la genialidad de las viejas curanderas. Se toma una cebolla y se pica en pedazos pequeños, luego se hace lo mismo con media cabeza de ajo. Esto se coloca en un bollón y se vierte miel hasta que queden los pedazos generosamente cubiertos. Se lo tapa y se deja macerar por 1 o 2 días.  Al cabo de los mismos ya se puede consumir. La miel retiene los principios activos tanto de la cebolla como la del ajo. Cuando se empieza a sentir en la garganta los síntomas de un resfrió o gripe, se toma una cucharada de esta miel, es un poderoso preventivo. Ademas se usa como un jarabe contra la tos.

Algo que se estilaba antiguamente es que, cuando se empieza a sentir los primeros síntomas de una afección respiratoria (picazón en la garganta y ardor, nariz tapada) se toma un diente de ajo y se corta en láminas finitas, luego se mastica vigorosamente por un par de minutos (esto hace que parte del jugo del ajo se transportado a las vías aéreas superiores) y luego se traga. Existe también lo que se conoce como el Vino de ajo.

Este brebaje tiene múltiples beneficios, además de ser un muy buen preventivo gripal. Se usaba como una cura semestral destinada a combatir entre otras cosas el cáncer y los problemas sanguíneos. Para la creación de este remedio se tomarán 12 dientes de ajos grandes y medio litro de vino tinto de buena calidad. Se cortarán los dientes de ajo en cuatro, luego se colocarán en un frasco de vidrio junto con el vino. Se tapará y se dejará el frasco al sol, o en un lugar donde este le dé al frasco. Por un periodo de dos semanas, durante este tiempo se agitará el frasco dos o tres veces al día. Al concluir esas dos semanas se cuela el contenido del frasco a una botella oscura. Se toma un pocillo pequeño diluido con agua o tres cucharadas por día durante un mes. Gente muy mayor que hace esto desde años presenta un desempeño cognitivo y una ausencia de enfermedad respiratoria sorprendente. De hecho, se de varios casos que pasaron la pandemia sin enfermarse y sin vacunarse. Independientemente si hicieron bien o no en evitar la vacunación, la realidad es que pasaron dos inviernos, sin ninguna afección respiratoria.

EL LIMON

Si hay un trío imbatible son sin duda la cebolla, el ajo y el limón. Casi todo té o brebaje acepta sin mucho problema el jugo de limón. La combinatoria más conocida es la del limón y la miel. Usados ampliamente para combatir los resfríos y la gripe. La mayoría de las tisanas pueden verse enriquecidas por estos dos alimentos. El aporte del ácido cítrico y la vitamina C en un brebaje caliente, actúa como un emoliente para las vías respiratorias.  También es usado para hacer vahos o en cataplasmas de uso tópico sobre el pecho o la espalda.

Como preventivo se toma el jugo de un limón en una taza con agua caliente (perfectamente puede ser cualquier té). Muchos lo recomiendan en ayunas, en realidad o importante es que sea bebido lejos de las comidas principales. Se lo bebe sin azúcar, pero se le puede agregar miel lo cual no alterara las cualidades de esta gran fruta.


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